marzo de 2026

Los grutescos en el arte

Grutescos que rodean la Galatea de Rafael en la Villa Farnesina

El grutesco es un motivo ornamental, generalmente pictórico, aunque también puede ser en relieve, que combina elementos vegetales, con otros geométricos, humanos, fantásticos, animales imaginarios, seres mitológicos, amorcillos y follajes.

Los grutescos como tales comenzaron a emplearse en el Renacimiento, como ornamento, mezclando todos esos elementos que hemos señalado, pero sin caos, es decir, todo ordenado, manteniendo la claridad del fondo y en la composición, y destacando el gusto por el detalle.

Surgió en esa época gracias al descubrimiento de las ruinas soterradas de la Domus Aurea de Nerón donde se pudieron contemplar en relieves y pinturas murales, las primeras del mundo romano, porque todavía debían pasar algunos siglos para que se pudieran apreciar los frescos pompeyanos (luego estos motivos descubiertos en Roma aparecerían en lo que se conoce como el estilo decorativo pompeyano). Al encontrarse estos restos pictóricos y escultóricos bajo tierra, como si se ubicasen en cuevas o grutas, pasaron a ser grutescos, de grotti, en italiano.

Al parecer, el primero que empleó esta nueva forma de decorar, que terminaría por extenderse por toda Europa durante la época moderna, sería el pintor Pinturicchio en el Vaticano en la decoración de las salas de los Borgia, aunque serían, en realidad, Rafael y su discípulo Juan de Udine los que desarrollarían esta decoración en las Logias.

De Italia pasaron a Francia gracias a la labor renacentista de la Escuela de Fontainebleau, y en España llegarían con Berruguete y Gaspar Becerra. Precisamente, en nuestro país el grutesco se asoció con el estilo decorativo del Plateresco.

Pero, aunque el grutesco es una decoración que conocemos vinculada a los muros de palacios y estancias, también se encontraría en las denominadas artes decorativas, comenzando en este campo gracias a la labor de los ceramistas de Urbino, y después pasaría a las porcelanas.

“Que pintura de estuque, o grutesco se descubre por estas grutas y antiguallas”, Francisco de Holanda, Diálogo de la Pintura, 1548, Parte. I

“Grotesco en nuestros tiempos ha resucitado este género de pintura las reliquias de las grutas de Roma antigua, habiéndose en ellos hallado algunos ejemplos”, Felipe de Guevara, Comentarios de la pintura, 1560, página 73.

“En la cual fueron introduciendo los gallardos caprichosos de los grutescos usados de los antiguos, de que hablaremos primero; los cuales son nuevos en España, y aún en Italia no ha mucho que resucitó de este modo, después de luengos años”, Pacheco, Arte de la Pintura, 1649.

Bibliografía:

José Luis Morales y Marín, Diccionario de Términos Artísticos, Zaragoza, 1985.
Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás, Diccionario de Términos de Arte y Elementos de Arqueología, Heráldica y Numismática, Madrid, 1988.
V.V.A.A., Diccionario Visual de Términos de Arte, Madrid, 2015.

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