mayo 2022 - VI Año

ENSAYO

La idiotez artificial

El otro día Facebook tuvo que eliminar un algoritmo porque clasificaba a los humanos negros como primates. Y tiene que contratar a un montón de personas para controlar las idioteces abstractas de las máquinas que no se enteran de nada. Aplican fórmulas y fórmulas machaconamente sin captar la variedad de la vida. Y eso precisamente es la inteligencia, si es algo.

Se consagran conceptos absurdos y circulan como si nada por todas partes. La gente los repite rutinariamente sin saber lo que dice. Del mismo modo que las máquinas. Se vuelven todos máquinas y se idiotizan como ellas. Y a ese formulismo entregamos nuestras vidas. Y dejamos que esa inanidad sorda gobierne nuestras vidas. Preguntamos al ente metálico y preguntamos: no hay nadie. Pero nos entregamos a ese nadie.

Y las máquinas de traducir hacen traducciones idiotas, pues no captan el alma del idioma. Ni las mil sutilezas y ambigüedades que lo hacen vivo. Y las alarmas mecánicas hacen ruido toda la mañana aunque no haya ningún peligro. Y la puerta mecánica aguarda a que te pongas así o asá cuando era tan fácil empujar una puerta. Y el Word te subraya los verbos en subjuntivo porque no los conoce. Y le pongo a una máquina Chopin y me dice “tal quisiste decir shopping”.  ¿Y a eso le llamamos inteligencia artificial?

La llamada “inteligencia artificial” solo capta millones de datos sueltos y de relaciones rutinarias y sordas entre ellas. No entiende nada ni se entera de nada. Le sueltas un chiste y te contesta como un muerto sin gracia muy muerto. No ve nada realmente, no comprende las atmósferas ni las sutilezas. No es más que un producto y tan zoquete como cualquier producto. ¿Y a eso entregamos nuestras vidas inagotables?  Pongamos por ejemplo, le pides al Google que te muestre el mapa de Comillas, le preguntas dónde está el Capricho de Gaudí. Luego le preguntas cómo ir desde allí a la plaza Mayor. Cualquier ser humano, aunque sea atrasado mental, entenderá que te refieres a la plaza Mayor de Comillas, por el contexto. Pero la máquina Google te escribe la plaza Mayor de Madrid, de Salamanca, qué sé yo. Y es que las máquinas son imbéciles, solo saben de nombres al pie de la letra, son simplonas, muertas, atontadas. Las máquinas no saben de contexto, ni de significado, ni de estructura profunda del lenguaje como diría Noam Chomsky.  Y a eso le llaman “inteligencia artificial”.  Es un concepto absurdo. Lo mecánico es lo contrario de la inteligencia. Solo los poco inteligentes piensan de manera mecánica y programada. Y quieren entregar a las máquinas decisiones sobre nuestras vidas. Quieren que esas máquinas idiotas nos arreglen la vida. Nos simplifiquen y nos maten a todos.

Y mirad lo que ocurre con los traductores automáticos. Hacen traducciones idiotas, tan pobres, tan torpes, tan miserables. Que no se enteran de nada, que lo empobrecen todo. Entregadas a la pura literalidad más simplona. Traducen palabra por palabra como imbéciles y no tienen ningún sentido de la intencionalidad ni del significado conjunto. No conocen el alma del idioma. Las máquinas no tienen alma y le quitan el alma a todo. Y a esos entes quieren entregar nuestras vidas. Aunque la vida nunca es nada automático, es una creatividad constante. La vida es vida y la máquina no es más que una miserable máquina. Y quieren entregarnos a todos a las máquinas.

Pero no, para los cretinos que nos arrastran a todos el matarnos es un progreso. Reducir la vida a las operaciones miserables y muertas de las máquinas es un progreso. Ojalá su propia vida se reduzca a esa desolación mecánica. Si no echan nada de menos, es que ellos mismos no son más que máquinas vacías e idiotas.

Nos empobrecemos porque nos entregamos a las máquinas. Nos atrofiamos porque decimos: eso ya lo hace la máquina. No hace falta memoria porque ya tenemos ordenadores. Pero los ordenadores solo almacenan datos pero no atmósferas, sutilezas, restos de sueños, olores cruzados con otros olores, matices, realidades inatrapables. El ordenador te puede dar millones de millones de datos sobre tu tía. Pero no eso impalpable que tú recuerdas de tu tía. No el encanto secreto de tu tía.

Dejamos de hacer millones de cosas a nuestra manera viva pues ya lo hacen las máquinas a su manera mecánica y muerta. Y los rebaños idiotas no notan la diferencia. No necesitamos el mundo infinito pues lo resume el ordenador y lo mata con sus millones de datos y sus algoritmos y sus fórmulas.  Y también perdemos la imaginación, la intuición, el olfato interior, la sensibilidad, el entusiasmo, tantas cosas. Los ordenadores nos empobrecen el mundo y nos matan a nosotros pero  tan contentos.

Ves a tu novia por esa máquina a distancia, pero ese mecanismo a distancia no te da tantas cosas de tu novia, no  su olor imperceptible, algo sutil en sus párpados que no reproduce la pantalla estridente,  de alta fidelidad, pero con tan poca fidelidad para las sutilezas, para el mundo vivo y real. Y sustituimos todo lo vivo por sucedáneos mecánicos.  Y así empobrecemos el mundo y nos empobrecemos nosotros. Lo reducimos todo a procesos mecánicos, a fórmulas, a códigos. Y el mundo entero así palidece y se desangra. Y llaman genio a un fatuo que dice que nosotros también somos máquinas y todo son máquinas. Habla de software, hardware. El ordenador es el modelo de todo, el paradigma universal, como el reloj lo era para Descartes y los cartesianos. Y no pueden ver más allá.

Las máquinas solo añaden cantidad y rapidez, a costa de todo lo demás. Las máquinas, tan limitadas, son útiles dentro de sus límites. Pero impuestas en todo y para todo idiotizan el mundo.

Y no se lo creerán, pero el otro día mandé a una revista universitaria un artículo sobre el pintor Edward Hopper. Y basándose en reglas simplonas y en analogías idiotas una máquina puso Hooper en lugar de Hopper. Así estamos.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ENSAYO

Ensayo

‘La leyenda de D. Juan’: una conferencia de Gregorio Marañón en Lisboa

Ensayo

Apuntes sobre la decadencia de España (Estudio de sus causas a partir de Juan Valera)

Ensayo

Estar bien, sin llorar

Ensayo

La idiotez artificial

Ensayo

Jovellanos: elogio de Carlos III

Ensayo

Revolución silenciosa

Ensayo

El reto de la igualdad como principio ideológico

Ensayo

Complejo de inferioridad español

Ensayo

Señuelos, o personas

Ensayo

Sentido y finalidad

Ensayo

El concepto de «biopoder» de Foucault: resumen y evaluación critica 

Ensayo

El chantaje del futuro

Ensayo

Milena Rudnitska, periodista, feminista y activista en pro de los derechos del pueblo ucranio

Ensayo

Nunca lo hará ninguna técnica

Ensayo

“La secularización en España”, un nuevo libro luminoso

Ensayo

Cicerón: un ciudadano culto, inteligente y contradictorio que vivió el derrumbamiento de la República romana

Ensayo

Liberalismo político francés e inglés: ¿Fueron realmente modelos?

Ensayo

Zubiri: ¿Un retorno?

Ensayo

El estoicismo, repensado

Ensayo

Markus Gabriel, frente al determinismo científico

Ensayo

El escepticismo, revisitado

Ensayo

Antisistemas por sistema

Ensayo

Wolfgang Harich ¿no fue rescatable?

Ensayo

Markus Gabriel y la Nueva Ilustración

Ensayo

Peter Singer y el animalismo: epígonos del 68

Ensayo

Jovellanos y el liberalismo español

Ensayo

La filosofía posmoderna: un final ineludible

Ensayo

Markus Gabriel y el Nuevo Realismo Filosófico del siglo XXI

Ensayo

Paul Virilio, una reflexión sobre la velocidad y sus implicaciones cibernéticas

Ensayo

Platon, ¿empirista?

Ensayo

Circe: atractiva, inteligente y poderosa

Ensayo

Epicuro de Samos, replanteado

Ensayo

Científicos en el exilio interior: Fernando de Castro

Ensayo

Científicos en el exilio interior: Jorge Francisco Tello

Ensayo

Manuel Azaña Díaz, el ateneista

Ensayo

Los enigmas de Perictione

Ensayo

Juan Valera, un ateneista para un bicentenario

Ensayo

Marjorie Grice-Hutchinson y Juan Luis Vives

Ensayo

Santiago Ramón y Cajal: Un genio autodidacta de gran proyección internacional

Ensayo

Demóstenes y el fin de la libertad griega

Ensayo

Emilia Pardo Bazán, punto culminante en el estreno de la primera obra de Galdós

Ensayo

La apoteosis de la insignificancia

Ensayo

Santo Tomás Apóstol, evangelizador de las Américas

Ensayo

La Ciencia en el Exilio: una imagen extraordinaria de vitalidad

Ensayo

Desmovilización, descontento y desafección: Una estrategia de la derecha para la toma del poder

Ensayo

Sarah  Kofman, la espantosa sombra del holocausto es alargada

Ensayo

Protágoras de Abdera (480 – 411 a.C.)

Ensayo

América y las Diez Tribus Perdidas de Israel

Ensayo

Violencia verbal en la política española

Ensayo

Un almirante ateneísta: D. Miguel Lobo

Ensayo

Alfonso X ‘El sabio’ en su 800 aniversario: su mayor empresa científica

Ensayo

De Amore

Ensayo

Los españoles y los hispanos en Estados Unidos (II)

Ensayo

El 8 de marzo de 2021, un día muy adecuado para hablar de la filósofa feminista Silvia Federici

Ensayo

Salud democrática y liberalismo político

Ensayo

Pioneras en la actividad sindical en enseñanza

Ensayo

Los españoles y los hispanos en Estados Unidos

Ensayo

El legado constitucional de Jiménez de Asúa

Ensayo

Teofrasto: filósofo, pedagogo y botánico

Ensayo

Emerson y el Trascendentalismo norteamericano

Ensayo

Julio Hernández Ibáñez, un profesor republicano transterrado

Ensayo

Diógenes de Sinope: un filósofo desarraigado, provocador y subversivo

Ensayo

Hechos y razones contra obsesiones delirantes

Ensayo

Análisis de los resultados de las elecciones en EE.UU

Ensayo

En torno a la dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel

Ensayo

¿Qué clase de mundo nos dejará el Covid 19?

Ensayo

José Ballester Gozalvo, una biografía entre la pedagogía y la política

Ensayo

Naturalismo y religión en el debate entre Habermas y Ratzinger

Ensayo

Acerca del amor

Ensayo

La política de Balmes

Ensayo

Thomas Jefferson reivindicado

Ensayo

España, en la atención y en los escritos de Engels

Ensayo

Engels y Marx

Ensayo

Friedrich Engels: su actualidad y virtualidad

Ensayo

Recordando a Friedrich Engels, un ágil y demoledor polemista

Ensayo

Donoso Cortés y el romanticismo político

Ensayo

Un ensayo de María de Maeztu sobre Emilia Pardo Bazán, aparecido en el diario bonaerense ‘La prensa’ en 1939

Ensayo

Evocación política y social sobre el primer Unamuno

Ensayo

Reflexiones sobre la actualidad del pensamiento de Hegel según Paul Ricoeur

Ensayo

Jeremy Bentham, reconsiderado

Ensayo

La Constitución de 1812 (y II)

Ensayo

La Constitución de 1812 (I)

Ensayo

La Ilustración en España

Ensayo

Kafka: una meditación

Ensayo

Hegel: un contradictorio pensador imprescindible

Ensayo

Baltasar Gracián, el Barroco y el final de la Escuela Española

Ensayo

‘Ser es pensar’. El idealismo filosófico es esencialmente, Hegel

Ensayo

Hegel cumple 250 años

Ensayo

Sagasta, el gran prestidigitador

Ensayo

Andrés Saborit líder socialista

Ensayo

La archiduquesa austriaca… ‘roja’

Ensayo

¡Votes for women!: siete luchadoras que contribuyeron al milagro del voto en los EE.UU

Ensayo

Ideología y política: de Marx a Piketty

Ensayo

El Futurismo de Marinetti condujo directamente al fascismo

Ensayo

Francisco Suárez: Doctor Eximio, filósofo y jurísta

Ensayo

Síntomas psicopatológicos en tres de los principales líderes mundiales,…

Ensayo

Sócrates ¿soldado?

Ensayo

La desamortización general de Mendizábal

Ensayo

Ruido de sables en Washington

Ensayo

Referendum constitucional

Ensayo

La influencia del sufragio femenino en la cultura política

Ensayo

A propósito de Rawls

Ensayo

Duelo sin realidad

Ensayo

Responsabilidad social del periodista ante las crisis

Ensayo

Post-pandemia, una ocasión única para reinventar nuestro mundo

Ensayo

Robert Nozick, un anarquista de derechas

Ensayo

España y la antiEspaña

Ensayo

Alexander Fleming, descubridor de la Penicilina

Ensayo

La gran esperanza frustrada

Ensayo

Aporías, paradojas y dialéctica

Ensayo

El triunfo del Librepensamiento

Ensayo

Conflicto y negociación ¿A quién le puede interesar?

Ensayo

El nacimiento del liberalismo: Spinoza y Locke

Ensayo

John Locke: forjador del liberalismo político

Ensayo

Pensar en grande

Ensayo

La convivencia entre culturas y civilizaciones

Ensayo

Breves notas sobre Benito Pérez Galdós y el socialismo, en las elecciones de 1910

Ensayo

Inteligencia y liderazgo

Ensayo

Alcance militar y geopolitico del Brexit

Ensayo

Aprender a vivir con lo que nos ha tocado

Ensayo

Como seguir siendo cristiano en un tiempo postsecular. Una respuesta a Bonhoeffer.

Ensayo

Progreso y sentido

Ensayo

Rita Levi-Montalcini

Ensayo

Redes infames

Ensayo

Juegos de poder del nacionalismo

Ensayo

Héroe mutilado

Ensayo

Juegos de poder de la información

Ensayo

Sexto Empírico: Una aproximación al escepticismo grecolatino

Ensayo

Habermas-Rawls-Tönnies (y II)

Ensayo

Habermas-Rawls-Tönnies (I)

Ensayo

Repensar la protección de las personas vulnerables en la investigación científica

Ensayo

Decir y representación

Ensayo

La verdad, relativistas, los liberará

Ensayo

¿Cómo feminizar la vida social?

Ensayo

Nietzsche y la breve verdad

Ensayo

Juan López de Hoyos: el nexo entre Erasmo de Rotterdam y Cervantes

Ensayo

Hay mucho de lo que enorgullecerse

Ensayo

Europa un hermoso y original edificio… a medio construir

Ensayo

La estética en Eugenio Trías

Ensayo

Diez años releyendo a Dahrendorf

Ensayo

Consecuencias sociales y políticas de las nuevas tecnologías en el marco del transhumanismo h+ (y II)

Ensayo

Consecuencias sociales y políticas de las nuevas tecnologías en el marco del transhumanismo h+ (I)

Ensayo

Solón puso los cimientos de la democracia ateniense

Ensayo

Lógica, comprensión, traducción. Crítica de la traducción pura

Ensayo

Europa: Sísifo y la piedra

Ensayo

Ángel Fernández de los Ríos, un lugar destacado en la historia de Madrid

Ensayo

Hacia la unidad europea

Ensayo

Magdala o la historia de la trampa

Ensayo

Guillermo de Ockham… es mucho más que su célebre navaja

Ensayo

Política, comienzo incausado del arte de historiar

Ensayo

En el espejo se reflejan… los forajidos

Ensayo

Contra la misoginia, inteligencia y combatividad

Ensayo

El compromiso democrático de John Dewey

Ensayo

Unos meses decisivos para Europa

Ensayo

Infieran, no vaticinen, aborrecedores del lopezobradorismo

Ensayo

Las socialistas belgas hasta finales de los años veinte

Ensayo

Maquiavelo, más allá de los lugares comunes

Ensayo

Sobre la Constitución y su Preámbulo

Ensayo

De tal palo tal astilla

Ensayo

La pérdida del impulso liberal (y II)

Ensayo

La pérdida del Impulso Liberal (I)

Ensayo

Séneca: invitación al diálogo sereno y a la reflexión

Ensayo

Ferdinand Buisson en el laicismo francés

Ensayo

Trasímaco vuelve… o quizás, no se haya ido nunca

Ensayo

Filosofía, enemiga de la economía digital

Ensayo

La reseña crítica de Manuel Cordero de la Restauración de Romanones

Ensayo

El liberalismo en el siglo XXI (I)

Ensayo

El liberalismo en el siglo XXI (y II)

Ensayo

John Rawls: un nuevo paradigma contractualista basado en la justicia redistributiva

Ensayo

Ferdinand Tönnies

Ensayo

Aquí, en la izquierda, no sobra nadie

Ensayo

La ‘Mélange’ ideológica y el ‘soufflé’ estratégico catalán

Ensayo

Guillermo de Torre, heterodoxia frente a conformismo

Ensayo

Un prefacio de Tierno Galván al Contrato Social de Rousseau

Ensayo

El movimiento del espíritu social. De la religión al arte

Ensayo

Fancesco Guicciardini, un diplomático toscano por tierras extremeñas

Ensayo

Norberto Bobbio, más marxiano que marxista

Ensayo

Freud nuestro contemporáneo

Ensayo

La experiencia de Suecia para Andrés Saborit en 1930

Ensayo

La naturaleza en Marx

Ensayo

Las contradicciones de Gertrude Stein

Ensayo

Jean Jaurès, un pacifista y un europeista convencido

Ensayo

Encomienda de moderación

Ensayo

Aproximación a las bases teóricas del Mayo 68

Ensayo

Polibio de megalópolis y los valores republicanos

Ensayo

Una ética ecológica contra el totalitarismo tecnológico

Ensayo

Gioberti o el nacionalismo conservador

Ensayo

Al hilo de unas reflexiones políticas

Ensayo

Karl Korsch: ha vuelto para quedarse

Ensayo

David Harvey: La acumulación por desposesión

Ensayo

Guy Debord: la lucidez anticipatoria

Ensayo

Lo más humano, la idea, es la materia de la historia

Ensayo

Laicidad, sociedad abierta y emancipación ciudadana

Ensayo

Cesare Beccaria, un ilustrado frente a la barbarie

Ensayo

Política y pensamiento científico

Ensayo

El infinito viajar

Ensayo

El político y el científico

Ensayo

Enrique Tierno Galván

Ensayo

Nos sigue haciendo falta Tierno Galván

Ensayo

Albert Camus, un extranjero rebelde entre seres alienados

Ensayo

Los miedos de Baruch Spinoza

Ensayo

Lenin, la Revolución como Ciencia

Ensayo

Virtualidad y cultura (La realidad fingida)

Ensayo

Cataluña y la ‘navaja de Occam’

Ensayo

Epicuro: el filósofo de los placeres moderados

Ensayo

Isaiah Berlin, un excelente y polémico ensayista

Ensayo

Rafael Méndez (1906 – 1991)

Ensayo

La serena inteligencia de Kolakowski

Ensayo

La posibilidad de la utopía

Ensayo

1 de octubre, 2018: días antes de un día después

Ensayo

Año 2018: ¿tiempo de la gran revisión constitucional?

Ensayo

Introducción estival al concepto de ‘liderazgo político’

Ensayo

Todo cambia…algo permanece

Ensayo

El sentimiento trágico de la vida

Ensayo

Adorno: Reflexiones desde la vida dañada

Ensayo

¿Por qué nadie recuerda a Daniel Bensaïd?

Ensayo

Cataluña, ‛casus belli’

Ensayo

Ferrater Mora, un catalán universal

Ensayo

Gramsci y Maquiavelo

Ensayo

La educación y la filosofía como utopía

Ensayo

El laicismo en Habermas y su origen griego

Ensayo

Walter Benjamin, fracturas de la modernidad

Ensayo

Demos la palabra a Herbert Marcuse

Ensayo

Los misterios de Homero

Ensayo

La función de las ideologías según Max Horkheimer

Ensayo

Les presento a Margarita Nelken

Ensayo

Impunidad, no gracias

Ensayo

La vigencia de Erich Fromm

Ensayo

María Zambrano está viva

Ensayo

Buscando a Fernando Pessoa

Ensayo

El encuentro borgiano de Shakespeare y Cervantes

Ensayo

Dones de Amor, ay, cuitas de Amor

Ensayo

Intransigencia y control social: Flaubert y Baudelaire en el banquillo

Ensayo

El día que conocí a Ernesto Cardenal

Ensayo

Li Po y la melancolía

Ensayo

Epicteto de Hiérapolis (55dc/135dc), un esclavo filosófo del periodo helenístico

Ensayo

Gianni Vattimo y el “pensiero debole”