mayo de 2024 - VIII Año

Jesús de Castro: «La poesía ha sido y sigue siendo para mí como el oxígeno, necesito respirarla para vivir»

Jesús de Castro (Arenas de San Pedro (Ávila), 1966). Poeta, editor y divulgador cultural abulense radicado en Chile. Su estilo literario se considera reaccionista, profundizando en el existencialismo y la profundidad de pensamiento desde una experiencia de vida vital, potente, que no puede evitar dejar su huella en su obra poética. Ha publicado cinco poemarios y participado en diversas antologías tanto en España como en el extranjero. Sus poemas han sido presentados en España, Argentina, Portugal, Italia y Austria, y traducidos al inglés, italiano y rumano. Actualmente es editor de la revista Aquarellen y la editorial del mismo nombre. También ejerce como profesor de talleres de escritura creativa.

Jesús de Castro acaba de publicar la antología poética ‘Canción de los niños muertos’ bajo el sello editorial Aquarellen (Coquimbo, Chile). Un libro que ha sido prologado por el reconocido poeta Carlos Aganzo.

Entreletras ha conversado con el autor sobre su nuevo libro…

-La antología que acabas de publicar recoge diez años de tu poesía, desde 2012 a 2022, ¿qué balance puedes hacer de la obra poética construida a lo largo de una década?

 –Creo sinceramente que existe una madurez muy equilibrada, positiva y fortalecida por diversas experiencias de vida. Tal vez algunas personas crean ver rasgos de tremendismo en lo que sencilla y crudamente es vitalidad y fuertes experiencias muy alejadas de lo que conocemos como “zona de confort.”

-El título del libro, ‘Canción de los niños muertos’, es cuanto menos inquietante. ¿Por qué has querido reunir tus poemas bajo este título? ¿Qué significado tiene para ti?

-La ‘Canción de los niños muertos’ está inspirada en la obra musical de Gustav Mahler que a su vez se inspiró en Friedrich Rückert y su libro de poemas dedicado a la muerte de sus hijos. Aunque no todos los hijos muertos tienen un padre poeta que les cante, no es menos cierto que algunos padres y madres son capaces de herir consciente o inconscientemente a sus hijos de tal manera que la cicatriz nunca termina de cerrarse. En cierta forma el título es un homenaje a todos esos niños que fueron heridos por sus padres y madres.

-“Poeta. Poeta maldito. Poeta antipoético. Poeta del lado oscuro de la poesía.”, escribe sobre ti, sin duda con acierto, Carlos Aganzo en el pórtico al libro. Al hilo de esto, tengo que preguntarte: ¿cómo poeta eres una combinación del conde de Lautréamont y Darth Vader?

-Lautréamont es uno de esos poetas que no me dejan indiferente, La lectura de “Los Cantos de Maldoror” me impactó, de Darth Vader no he leído nada, pero en cierta forma me veo más como su hijo Luke Skiwolker sin superpoderes. Creo que mas que una combinación de dos, soy la suma de muchas lecturas y experiencias.

-¿Pero en tu dedicación a la poesía sí parece haber una relación de amor-odio con este género literario al que has dedicado tanto trabajo literario?

-Puede que en cierta forma exista dicha relación. La poesía ha sido y sigue siendo para mí como el oxígeno, necesito respirarla para vivir, pero cada inhalación poética me oxida, me envejece por dentro y me acerca un paso más a la inevitable muerte.

“Hoy la noche ruge como un alma atormentada / a la que hubiesen liberado de sus cadenas ardientes. / La sangre quema en cada latido de un reloj demasiado lento.” Son versos tuyos. ¿Para la creación poética te resulta más propicia la opacidad de la noche?

-No necesariamente, creo que la creatividad está presente en cada hora de todos mis días. Sencillamente la noche se presta más por que suele ser más silenciosa y ayuda a no perder la concentración. Creo que la creación literaria es la suma de un dos por ciento de inspiración y un ocho por ciento de trabajo.

Siguiendo la lectura de tus poemas, ¿crees que existe una lógica del destino?

-Creo que no existe la lógica en nada, y menos aún en el destino. La vida es tan absurda como su inicio y final. Nacer y morir en el fondo son dos traumas separados por un periodo de tiempo. Todo lo que acontece entre ambos traumas es un desarrollo sin lógica o sentido común alguno. Destino es una palabra ficha. Una de tantas palabras que utilizamos como excusa para tener esperanza en algo, o lo que es peor, para sentirnos mejor con nosotros mismos.

Otra cosa. ¿Eres de esos poetas que “recorren las calles en busca de una realidad alternativa”?

-¿Qué es real en un mundo que ha convertido la mentira en realidad y la realidad en mentira? Supongo que recorro la vida intentando que nadie me imponga su realidad alternativa, una práctica actualmente muy de moda.

La figura de María José, tu mujer, está de forma expresa o tácita muy presente en estos poemas. Y más recientemente tu hija…

-Las figuras de María José y de Victoria Leonor son la razón actual de cada segundo de mi existencia. Por supuesto que están presentes en mi obra poética, ellas son todo mi mundo.

Como abulense hundes tus raíces en una tierra que aportó grandes nombres a la poesía mística española. ¿Hay algo de esa tradición en tu obra poética?

-Algunos rasgos son innegables, aunque no me considero un místico en absoluto. Tengo una relación propia con Dios, una relación particular y alejada de cualquier dogma o institución religiosa y la manifiesto también en modo poético.

Desde hace ya varios años estableciste tu residencia a orillas del Pacífico en la hermosa ciudad de Coquimbo (Chile). ¿Qué ha aportado a tu poesía observar y entender el mundo desde otra latitud distinta?

-Creo que lo puedo resumir así: Experiencia, madurez, perspectiva.

En esta antología hay poemas esperanzadores, pero otros de una gran crudeza. En todo caso, el epicentro de tus versos podemos encontrarlo en la experiencia vital que has ido acumulando, a veces dichosa y otras, por desgracia, más bien lo contrario. ¿Me equivoco?

-La vida es una montaña rusa de experiencias adquiridas y de emociones añadidas a tales experiencias, así crecemos o deberíamos crecer. Creo firmemente que las experiencias negativas, aunque dolorosas; son necesarias para ese crecimiento interior al que me refiero. Nadie aprende de sus éxitos, por el contrario; es de nuestras derrotas que obtenemos nuestras lecciones de vida más valiosas.

Por cierto, ¿cuáles son los autores o autoras -poetas o no- que más han podido influir en tu poesía?

-La lista es larga, pero los nombres más potentes serian Ezra Pound, Rimbaud, Verlaine, Mallarme o Corbiere entre otros.

 –Como poeta maldito, ¿en algún momento, como hizo Rimbaud, piensas mandar a la merde a la poesía?

-Todos los días y todos los días cambio de opinión.

Para finalizar -somos muy cotillas-, ¿qué será lo próximo que veremos publicado de Jesús de Castro?

-Tengo dos proyectos en este momento, pero nada a corto plazo. Tras la publicación de esta antología creo que necesito un tiempo de reflexión. Además, mi proyecto más importante es mi hija Victoria y quiero dedicarle el tiempo que necesita y merece.

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