septiembre 2020 - IV Año

ENTREVISTAS

Maurizio Colasanti: ‘Se necesita mucho estudio, valor y un toque de locura para ser director de orquesta’

4En estos días, he tenido el gran placer de conversar con el director italiano Maurizio Colasanti, quien ha tenido la amabilidad de responder a todas mis preguntas para ‘Entreletras’.

Podría decirse que Maurizio Colasanti es la esencia de la música. Este director, que ha recibido grandes alabanzas a la hora de desempeñar su labor dentro del mundo de la música, ha dirigido orquestas no solo de su país de origen, Italia, sino de gran parte del mundo, como la Orquesta Filarmónica de Seúl, Teatro dell ‘ opera di Roma, St. Martin in the Fields, Real Academia de música, Orquesta Sinfónica siciliana, Teatro Lirico di Cagliari, Orquesta Sinfónica de Abruzzo, Orquesta Sinfónica finlandesa, Orquesta Sinfónica de San Remo, Orquesta Sinfónica de Miami, Carincia Simphonieorkester, solistas en la Scala de Milán , Illinois Symphony, Orquesta Sinfónica de Minas Gerais, Orquesta Sinfónica de Villa Lobos, Orquesta Sinfónica de San Remo, Carnegie Hall, Melba Hall, Ópera de Seúl, Orquesta Sinfónica de Nueva Inglaterra, Orquesta de cámara lituana, Orquesta Sinfónica de Porto Alegre, Nancy Philharmonic, camarada Istropolitana Bratislava.

También es importante destacar su colaboración con músicos como A. Rosand, A. Pay, r. Chailly, A. braxtone, G. Larrieu, P. Badura Skoda, F. Ayo, J. Judd, y con cineastas de renombre internacional como E. DeCaro, G. pinchazo, M. di Mattia, T, Moschoupulos, S. Castellitto, A. Steiner, F.M. Dechamps. Algunos compositores de nuestro tiempo S. Anualidades, N. Bogorelich, G. Vano, A. Viana, le han dedicado obras sinfónicas.

Todo lo anterior le ha llevado a posicionarse entre los directores más importantes del ámbito contemporáneo musical.

1– ¿Con cuántos años empezó a estudiar música?

– Empecé a estudiar música a la edad de cinco años con la banda de mi pueblo. Tuve la suerte de conocer a un músico talentoso que insistió con mi familia para que hiciese la carrera en el conservatorio y me volviera un profesional de la música.

– ¿Cuáles son sus directores favoritos de orquesta? ¿Y cuáles han sido sus modelos a seguir?

– Depende de lo que entiendes por director de orquestra. En mi opinión hay muchas especies de directores: uno sabe bien preparar una orquesta, otro es muy agradable verle en el pódium, otro sabe hacer política, y hay quien sabe hacer el banquero. Bueno, en serio, entre todos, mi preferencia va a Sergiu Chelibidache, bien por su profundidad metodológica bien por el rigor gnoseológico. Digamos que en él tomó forma aquella figura que se necesitaba en la música, es decir, aquella que finalmente ha superado la práctica considerándola como una cuestión teórica o tangible, abriendo a la posibilidad de concebir el sonido como un fenómeno humano que va más allá de la relación entre el sonido mismo y la música. Chelibidache habla de all’Erlebt, la experiencia como condición indispensable, como referencia a la filosofía de Husserl, es decir a un enfoque que define, más allá del gesto y de la teoría, el motivo y la manera en que se manifiesta la realidad, que en este caso es la música.

– ¿Algunos de sus maestros ha dejado su marca en usted? ¿Cuál?

– Todo el mundo. No podemos pensar en vivir sin que las relaciones, fortuitas o menos, no dejen huellas en nuestras vidas; lo mismo pasa con de nuestros maestros. Cada uno de ellos ha dejado una marca indeleble, algunos han dejado cicatrices, pero todos me han ayudado a hacer de mí lo que soy ahora. Creo firmemente que todas nuestras acciones tengan una reacción que puede cambiar la forma de ver el mundo de quienes sufren sus influencias. Incluso esta entrevista lo hará, marcará, en manera leve o profunda, algunos de sus lectores que, al reflexionar sobre lo que estoy diciendo adoptarán diferentes determinaciones de las que adoptarían si no hubieran leído esta nuestra charla.

5– Cuando empieza a trabajar con una nueva orquesta, y considerando que cada músico tiene diferentes capacidades, ¿cómo desarrolla su trabajo?

– Las orquestas son un organismo complejo compuesto de muchas piezas que deben trabajar para conseguir un único objetivo. Al igual que todos los organismos, cada elemento tiene diferentes características y diferentes capacidades. Es importante que cada uno contribuya al resultado final dando lo mejor de sí mismo y tratando de identificarse con el resto del grupo.

– Dirigir una orquesta es un gran desafío, ¿cuáles son los más importantes que hay que superar?

– El verdadero desafío es vivir cada día teniendo el valor de seguir con tus propias ideas. En cuanto a los retos musicales, he tenido varios en mi carrera, pero el más difícil siempre es el que aún está por venir. Cada vez que se sube en el podio desafías algo, de la misma manera que en la que desafías algo todas las mañanas que te levantas de la cama y empiezas un nuevo día.

– ¿Cómo enfrenta el estudio de las partituras?

– Una sola palabra: disciplina. Disciplina en el enfoque metodológico y en el respeto de los que han escrito nota a nota en la partitura.

– ¿Cuáles son sus compositores favoritos? ¿Por qué? ¿Qué pieza de música le gusta dirigir?

– En fin, se puede decir que la música es una gran paradoja, una paradoja consciente de una conciencia que es la de Unheimliche, el perturbador del que habló Freud. «El perturbador es aquel miedo que tenemos a lo que ya conocemos, a lo que nos resulta familiar». Creo que deberíamos definir nuestros autores favoritos como familiares, ya que son parte de nosotros como la intuición y no hay necesidad alguna de justificar ciertas ideas porque, en el fondo, es como si fueran nuestras. Con referencia a la pregunta acerca de mi director favorito, tengo que decir que considerada mi visión de la música como una abstracción, como un epifenómeno en curso hay una cierta cercanía con todos aquellos compositores que concibieron la música como algo incondicionado. La ausencia de límites de la concepción musical, me hace sentir cerca de artistas como: Bach, Rossini, Wagner, Verdi, Cherubini compositor de ópera, Mahler, Bruckner, Sibelius, Debussy, Varese, Lutoslavsky.

6– ¿Qué opina de la música contemporánea? ¿Cree que tiene la misma recepción por parte del público?

– Debería escribir un tomo para contestar a tu pregunta. La música contemporánea se ha fragmentado en muchas corrientes estéticas donde se encuentra la afiliación teorética como un bastión de los postulados. Finalmente hay que decir que el de la música clásica culta es ahora un mundo que renuncia a la acción, un mundo esperando a su Godot, en el que el consuelo es su profesión, un mundo que del pasado hace su futuro. La música contemporánea, más allá del nivel de satisfacción hacia ciertos autores y más allá de las soluciones estéticas que los mismos adoptan, es el único medio a través del cual podemos seguir hablando de música tal y como la conocemos ahora. Hay una transformación «epocal» de las dinámicas estéticas y de la función de la música. Continuar a planear obras como si estuviéramos en el 1800 es dramáticamente retro y amenaza con declarar la desaparición de un mundo que no acepta el futuro.

– Ha viajado por todo el mundo. ¿De qué orquesta o teatro guarda mejor memoria?

Tengo mucho cariño por todos los teatros y las orquestas que he dirigido. Cada uno de ellos me ha dejado un recuerdo que llevo conmigo como una bonita experiencia artística y humana. Siempre las orquestas que me invitan a dirigir por vez primera, me vuelven a llamar para trabajar con ellas en otras ocasiones. Haría un flaco favor a alguien si eligiera una orquesta en particular, les amo a todas.

– ¿Qué consejo le daría a los jóvenes músicos que están destinados a la carrera de director de orquesta?

– Digo a todos mis estudiantes que el talento no es suficiente. Se necesita mucho estudio, valor y un toque de locura. Si para determinar las elecciones necesitamos pasión y amor por nuestro trabajo, estamos encaminados bien.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ENTREVISTAS