mayo 2022 - VI Año

LETRAS

La escritura de Saramago: del monólogo al coro. Proximidad a la redacción de Philippe Claudel

2020 – Centenario del nacimiento de Saramago

Saramago

Escribir…y vivir. Homenaje en el centenario de Saramago

Existen muchas maneras de escribir, muchos modelos de escritura. Quizá tantos como aquellos que se acercan rozando o pulsando la redacción. Amagos e intentos que a veces se quedan en ciernes y otras culminan. El escritor José Saramago constituye un ejemplo fundacional de ello.

Cómo se enfrente el autor a la página, al contenido, la intención que imprima y el contexto en el que se inserte, todo ello supone un acto litúrgico que en el premio nobel adquiere nuevas dimensiones.

Hay quien afirma que poco se ha investigado sobre la actitud del literato luso ante la página que se abre como un arcano dispuesta a presentar horizontes inhóspitos de tramas por diseñar, de objetivos por cubrir y expectativas que cumplir.

Y el ambiente que circunda al creador tiene mucho que decir al respecto. Lanzarote no es una isla casual sino una causalidad en la escritura de Saramago.

La vida… kintsagi

Desde su famoso Ensayo sobre la ceguera (1995), algo cambió en la manera de percibir y sentir el oficio de escribir similar a La investigación (2010) de Philippe Claudel.

Muchos son los expertos que han destacado las características estilísticas y conceptuales de Saramago: de un barroquismo quevedesco a una sencillez mística, podríamos asegurar, de cierto alambicamiento al matiz concreto sin mediaciones ni transición: una purga de léxico y expresiones que favorecen la claridad y la ausencia de posibles polisemias distorsionadoras. Casi la univocidad del monólogo frente al canto coral.

Sin abandonar los grandes temas universales que competen al ser humano, más allá de coordenadas espaciotemporales, la redacción del portugués y del francés juegan a la alegoría.

Ninguno de ellos se desprende de la realidad y por lo tanto, alcanzan cotas más allá de la frontera terrenal. Del hombre a la eternidad se podría concluir. Siempre recordando que la estética literaria a ambos les incumbe y principalmente como estructura y envoltorio de grandes valores éticos.

Philippe Claudel

La carcasa importa porque deja entrever el magma interno que fraguan las obras de una y otro escritor. Siempre conviene ahondar sobre el presente, haciendo pesquisas del pasado, tan nutriente e iluminador.

El portugués siente apego por la fábula y de esta manera cuestiona toda una ideología calderoniana: el dolor de los hombres y la iniquidad social, los parámetros identitarios, que muchas veces conducen a la conciencia absurda y alienante de nuestra existencia (resabios noventayochistas por doquier).

El valor de Saramago, indiscutible y unánime no solo por parte de los lectores sino también por la crítica especializada consiste en que apostaba a caballo ganador y jugando así, triunfó. Y acertó.

No le dolieron prendas en evitar atajos literarios: bebió de la fuente que más le podía inspirar, de ahí que una buena parte de su escritura se vea imbuida de tesis filosóficas. Kafka se aprecia también en La investigación de Claudel. Se acercan pues en fondo y forma para crear.

La escritura poliédrica del autor luso invita a muchas modalidades culturales. Conocerlo y reconocerlo desde otros puntos de vista como la dramatización, el diseño y el cine, la escultura y los viajes. Todo un abanico de formatos susceptibles de albergar la poliantea prolífica de sus páginas. Variado y amplio elenco al que se dedica este 2022 centenario de su nacimiento.

Si la vida es una mezcla, un compendio natural de elementos heterogéneos, parafraseando al Fénix de los Ingenios y reactualizándolo semánticamente, bien podríamos expresar en lo que se refiere al homenajeado la textura de una imagen esculpida a puro cincel “lúcidamente”, o consolar a La viuda con un poema de Pedro Salinas, viajar a través de la biografía y las fotos de su álbum y recordar algún pasaje evangélico, recrear el Guernica con intermitencias mortales y reavivar lo anodino del ser humano resignado a su destino como los protagonistas de algunos relatos de Claudel.

¿Cómo escribir?…

Ambos resultan desde el pasado y desde el más actual presente, visionarios: su intuición y su perspicacia la ofrecen al lector y nos anticipan, nos proyectan a un futuro nada lejano que quizá se nos cae encima sin apercibirnos hasta que nos roza en la piel.

Lejos de convenciones ortotipográficas, el pensamiento literario de Saramago discurre como en la pintura de Antonio López: una foto sin solución de continuidad, todo seguido y apelmazado como las ideas enhebradas o los pensamientos hilvanados en la mente de cada uno.

La pausa y el ritmo a gusto del consumidor, sin límites ni hostilidades. La frase larga y la expresión sentenciosa, sintaxis con y sin subordinación, gramática para avezados…nada caótico y sí algo “caotizado”, como la vida misma. Desorden y armonía siempre han ido de la mano.

Nuestros autores y su redacción no son ajenos a esta vivencia constatable. La lectura de ambos invita a la participación y nos enfada: sin ponerla fácil, obliga al trabajo no siempre deleitoso. Se trata de atrapar, de conseguir que no nos alejemos del contenido, que lo vayamos conformando. Un trabajo al alimón entre emisor y receptor.

El escritor tira la piedra pero nunca esconde la mano. La voz del narrador se hace perceptible en la presencia del lector; una actitud de vigilia atenta. La forma de escribir de José Saramago se parece a los cuentacuentos: según sean el espacio y el público añaden, modifican, en un “copypaste” escolar, adornan o atemperan, de ahí que la lectura de cualquiera de sus títulos no resulte siempre la misma; se teje y desteje.

Alfred Jarry en biclicleta

Igual que el tiempo: no somos la misma persona cuando el día amanece o al atardecer: algo ha cambiado en nuestro ser. Tal se muestra la voz de nuestros escritores. Permitir el paso de una sensación a otra, experimentar una emoción distinta solo se consigue gracias a la escritura del galo y del luso.

El lector se enfrenta al reflejo de un caleidoscopio y ha de salir de la trampa ficticia, siempre a vueltas con el lenguaje, que ambos han trazado.

Leer a Saramago es bucear por caminos intrincados en muchas ocasiones; leer a Claudel, también. Ambos coinciden en una disposición especial para tratar la naturaleza humana, desde el conocimiento adquirido y desde la experiencia vivida.

Soliloquio a dos voces: el hombre siempre el hombre…

El portugués nació en 1922 y el francés cuarenta años después. Buscar la querencia de uno hacia el otro resulta obvia: a los dos se les escapa la realidad de los sentidos, la realidad tangible que la avistan huidiza y que para comprenderla inventan imágenes compasivas con un estilo marcado por la ironía. Los une el continente europeo tan trasegado durante la pasada centuria, materia y nudo gordiano de tanto contenido.

Lo social presente siempre. Tan cinéfilo uno, tan fílmico el otro. Siempre afanados en arrancar la quintaesencia a la lengua, al idioma en el que mejor se expresan. La variedad de registros idiomáticos, incontestable, el dominio de la semántica, ineludible, y la armazón sintáctica indiscutible. Todo ello por el prurito de conseguir la extrema belleza, aunque resultara dolorosa, de las palabras.

Hasta la obtención del Nobel en 1998, la travesía escrituaria tuvo sobresaltos y vaivenes; se trataba de encontrar el hilo del que tirar y deshacer la madeja angustiante de una personalidad inquieta y poco dada al conformismo. Ya hemos afirmado anteriormente que la lectura de las obras de Saramago representa algunas aristas de su propio carácter: discusión y dicotomía, bifaz de una persona comprometida y denunciante, político y poeta, profesional y disfrutón, charlista y enrocado.

En esa Europa convulsa, en París y Lisboa, Claudel y Saramago no escatiman sus opiniones y escriben como ven y como oyen, como seres humanos a veces lúcidos y otras soñadores; siempre un resquicio para la ilusión para el nuevo horizonte: no todo está perdido. La huella del portugués muchos son quienes la han seguido, y el francés hace suyo el deseo de trasladar lo humano a la literatura, hacer de esta un espejo de la humanidad.

Sin impedimenta “gritan” en sus ensayos, novelas, diálogos y descripciones, borradores y poemas, scripts y artículos la necesidad de creer en el hombre y de su aceptación como es con sus fortalezas y sus incapacidades.

Desde este presupuesto será más fácil allanar el dificultoso camino vital. Y está claro que en este itinerario cortazariano, los autores se encuentran de todo: personajes desmedidos o abúlicos, figuras reconstituyentes y arriesgadas, emociones y afectos, sentimientos y anhelos.

Ávidos lectores de filosofía idealista, no es difícil encontrar el rastro de Alfred Jarry o descubrir diálogos brillantes a la manera de Jean Paul Sartre y sus enjundiosas conclusiones.

Refractarios al aborregamiento, animan, increpan casi con su escritura, provocan la acción porque abominan de la pasividad. Conscientes de que la maquinaria del mundo no está bien engrasada, utilizan su brazo literario para promover el cambio, si no pueden transformar ellos el mundo, sí verbalizan la urgencia de hacerlo; algo es algo.

Crítica acerada y con humor propio de escritores avispados que se percatan de la urgencia de la risa para aliviar penurias: Buster Keaton no anda lejos y sus guiños de película conminan a plasmar con verismo el auténtico sentido del hombre en la tierra, sin falacias ni armaduras de cartón piedra. Si el tiempo se escapa y se diluye, el discurso ha de permanecer. La palabra por encima de todo. Y el instante del ahora: pecado y convento, balsa, ceguera, claraboya y suelo…suma y sigue.

El coro literario y las voces narrativas…

La polémica no se hace esperar: las verdades que espeta Saramago levantan ronchas y como a un sarpullido conviene el bálsamo sanitizador. Quizá Lanzarote, su “islamiento” permita reconducir una nueva forma de enfrentar la redacción, más tranquila y tranquilizadora, desde la caverna a la lucidez y las pequeñas memorias.

Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir durante el Mayo del 68 francés

También Philippe Claudel presiente ese universo que borra identidades y diluye vidas para convertir el pasar humano en un trascender hostil de almas grises, pululantes, presas y discapacitadas…Caín se yergue retador subvirtiendo moral y cimientos teológicos. Capaces los dos escritores de dar la vuelta a la vida como a un calcetín, el gran teatro del mundo lo ponen “patas arriba” y que “Dios nos pille confesados”.

Para el lector, no hay tregua. El amor sea silencioso o pleno de júbilo ha de salvar del marasmo la agonía de un acontecer sin orden. Saramago y Claudel, artistas y manufactureros verbales conjuran los malos augurios sin decoraciones ni adjetivos ornamentales. Sus narraciones arrancan jirones de epidermis en la mente del lector al que diseccionan de manera poderosa; sin circunloquios ni pormenores, perturban y desasosiegan. La precisión espacial y la especificidad temporal se desvanecen; el lector pierde pie, e ignora en qué lugar ni en qué momento se encuentra; todo alcanza una dimensión casi hiperbólica y referencial con un estilo en el que prevalece la estilización y lo poético. La pausa, siempre; como si escribieran a cuatro manos, Saramago y Claudel se toman su ritmo, pasos que el lector va desgranando poco a poco. No se pueden digerir de golpe, ponen a prueba el cerebro y el corazón.

Y todo ello además desde la sencillez estilística que proporciona consignas literarias, diseminadas como teselas pretéritas y que confluyen en un tapiz sensible y emotivo.

Efeméride literaria…

Poco más se puede añadir al respecto: historias originales y apasionantes, relatos entretenidos e intensos –paradoja compatible- que dejan al descubierto las entretelas humanas, la médula quimérica de personajes evocadores y vivos; aldeas y metrópolis, instituciones, vanos y huecos, multitud y soledad, alegría disimulada, lecciones y aprendizaje, ternura y ensoñación, muerte y espontaneidad, silencio y bullanga, familia e individualismo, supervivencia y rescoldos hereditarios, deber y placer, amenazas y esperanza, mecanicismo y opresión, obstrucción y soledad, exceso y defecto, magulladuras y alienación, cotidianeidad, salvación, dudas y agonía, grisura y medianía.

Desde la realidad José Saramago y Philippe Claudel nos transportan a una distopía tan cercana y certera que cobra conciencia nuestra finitud: personajes sin nombres, nombres sin adjudicación real.

Sensaciones y recuerdos a cada momento. Eso es vivir eso es escribir para nuestros autores. Formas y argumentos, fábula y mito, cuento y pesadilla, diálogo e introspección, coro y solista, de la unidad a lo plural y de lo colectivo a lo personal, comparsa que canta y figurantes que aplauden.

Su redacción entre lo absurdo y lo surrealista; su escritura nos lleva a otros mundos que son de este al fin y a la postre: Alicia en el país de las maravillas y David Lynch; mezcla de sabores, regusto a incertidumbre y miedo. Se confabulan seres evanescentes y costumbristas con raigambre popular que traspasa la realidad, alienados y alineados con profundos lazos metafísicos y psicológicos.

Las historias de los premiados van profundizando en el miedo, en lo extraño, en la vaguedad con visos de niebla: ese es el matiz, visual, de la escritura que permanece, un poso átono que el lector ha de dar forma desde la parodia y el paroxismo sin sombras en un mundo escurridizo.

En la narración novelada y en las novelas narradas de ambos literatos se aprecian ciertas costuras como si la presilla no estuviera bien cerrada ni el tejido planchado: nos queda trabajo por hacer a los lectores.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LETRAS

Letras

Chéjov, Deledda, la dignidad del paisaje

Letras

Los hombres contemporáneos no son otra cosa que ciegos que pueden ver… pero que no miran

Letras

En torno al libro ‘Lo que mueve el mundo’ de Kirmen Uribe

Letras

La escritura de Saramago: del monólogo al coro. Proximidad a la redacción de Philippe Claudel

Letras

Consideración de los cuentos de hadas

Letras

José Saramago, heterónimo de Fernando Pessoa

Letras

Se llamaba León Felipe

Letras

‘Cinco poemas comentados’

Letras

Almudena Grandes: el poderoso influjo de Galdós

Letras

La palabra interior del Ulises de James Joyce

Letras

Bernarda Alba y doña Rosa, confidentes de patio de vecindad

Letras

Nuno Júdice: cincuenta años de poesía

Letras

Regreso a Lisboa (Saramago versus Ricardo Reis)

Letras

Tarás Shevchenko, poeta de la liberación

Letras

Sobre el libro ‘Un largo silencio’ de Ángeles Caso

Letras

Años de hambre en Kiev

Letras

Saramago a escena

Letras

La impronta de Galdós en Cela: un paseo por Madrid

Letras

Saramago describe el extraño viaje del elefante Salomón

Letras

En torno a la poesía surrealista

Letras

Saramago: de la metáfora al ‘thriller’ futurista

Letras

‘Viajeras al Tren’ de Pilar Tejera, las sorprendentes aventuras protagonizadas por mujeres en los trenes de su época

Letras

Dos poetas descubiertos y uno por descubrir

Letras

Los muchos ‘Mark  Twain’ que hay en el polifacético y mordaz escritor

Letras

‘Todos Náufragos’ de Ramón Lobo

Letras

La estatua y la piedra, de Saramago

Letras

Los recientes poemas de Luis Alberto de Cuenca

Letras

Miniguía para seguir el ‘Ulises’

Letras

El paradigma ético de José Saramago

Letras

La desconocida estancia de Baroja y Azorín en la Sierra de Segura

Letras

Después de todo, Ángel Guinda 

Letras

Damaso Alonso “descubre” a Antonio Machado

Letras

Saramago, comunista de siempre

Letras

Como para que las leyesen los colibríes

Letras

¡Ese es Galdós! ¡Ese es Galdós! La Fontana de oro

Letras

‘Camino de palabras voy abriendo’: La poesía de José Saramago

Letras

Recordando a Galdós: La mujer en la sociedad de principios del XX

Letras

Tullia d’Aragona: el Renacimiento, especialmente el italiano, tiene también nombre de mujer

Letras

Entreletras recomienda 15 novelas / libros de relatos

Letras

Entreletras recomienda 15 libros de Poesía

Letras

Entreletras recomienda 15 libros de Ensayo / No ficción

Letras

En torno al libro ‘La mujer de Eliot y el hacedor de poesías’ de Pío Zelaya

Letras

Las parábolas de José Saramago entre la historia y la ficción 

Letras

Sofía Guadalupe Pérez y Casanova, 160 años de una ateneista olvidada

Letras

Almudena Grandes, en el mapa de honor de la literatura

Letras

Duelos y quebrantos

Letras

El viaje a Italia casi puede considerarse un género literario

Letras

‘La noche de los tiempos’ de Antonio Muñoz Molina

Letras

Poesia a Sul, 2021

Letras

Poesía y vino

Letras

Carmen Castellote, la última poeta viva del exilio español rescatada por el escritor Carlos García de Olalla

Letras

‘Arte Cisoria’ de Enrique de Aragón

Letras

Roberto Calasso, el conductor a “quién sabe dónde”

Letras

Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Encuentros capitalinos (y II)

Letras

Emilia Pardo Bazán y Vicente Blasco Ibáñez. Encuentros capitalinos (I)

Letras

Salvador Reyes Figueroa: novelista, ensayista y poeta chileno

Letras

Roberto Bolaño, póstumo y contundente gancho de izquierda

Letras

Virtudes Cuevas. Una superviviente del campo de concentración alemán de Ravensbrück

Letras

Dario Fo: un humor inteligente, corrosivo, sano, catártico, crítico y provocador

Letras

Rafael Alberti, el poeta deshabitado

Letras

La literatura de ficción de Santiago Ramón y Cajal

Letras

Emilia Pardo Bazán: Coraje, preparación, lucha contra los añejos prejuicios y feminismo

Letras

De Juan Ruiz a André Breton: El buen amor vs. L´amour fou

Letras

Wéstern, inédito confín

Letras

Los círculos de Justo Jorge Padrón

Letras

El día que murió Joan Margarit

Letras

‘Tea Rooms. Mujeres obreras’ de Luisa Carnés

Letras

Sencillamente contar historias

Letras

Ernesto  Herrera  Lascazes: dramaturgo uruguayo, transgresor… y un tanto bohemio

Letras

La enfermedad y la medicina en las novelas de Emilia Pardo Bazán

Letras

Gonzalo Rojas: voz fundamental de América

Letras

‘Con la ley en los tacones. Bautizo de fuego’ de Carlos Grau

Letras

José María Castillo-Navarro o el realismo social

Letras

Emilia Pardo Bazán: 170 aniversario de su nacimiento

Letras

Poesía de la sinceridad

Letras

Publicaciones sobre Galdós en su centenario

Letras

Vigencia del paisaje de Castilla

Letras

La vuelta a casa

Letras

El encuentro de Beethoven y Goethe

Letras

Vicente Aleixandre o el lugar donde el mar deja ver el horizonte de piedra  

Letras

La lluvia fina de Luis Landero

Letras

‘Siddhartha’, la búsqueda interior de Hermann Hesse

Letras

Una peregrinación hacia Shakespeare: Galdós en Stratford-upon-Avon

Letras

Galdós: Imagen y repercusión social

Letras

Galdós vs. Delibes: Vidas paralelas

Letras

‘El médico de Ifni’ de Javier Reverte

Letras

Emilia Pardo Bazán y su vinculación con el Ateneo de Madrid, en visperas del centenario de su muerte

Letras

La relación de Galdós con el socialismo

Letras

Antonia Pozzi: ‘El gran abismo hacía la tristeza’

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (y 6)

Letras

Ernest Hemingway, la novela que encierra el gran cuento

Letras

Nicasio Álvarez de Cienfuegos, un ilustrado coherente y poeta innovador

Letras

Longfellow y Jorge Manrique, venturas y desventuras del traductor

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (5)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (4)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (3)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (2)

Letras

Caleidoscopio sobre Galdós (1)

Letras

Un futuro para la poesía

Letras

Edmond Hamilton, la ciencia ficción narrada con sencillez magistral

Letras

John Fante, mostró la xenofobia y la explotación de las minorías en la América profunda

Letras

Andrea Camilleri, la literatura consciente de sus rasgos sociales

Letras

Un poco de Don Juan

Letras

Unamuno y Portugal

Letras

‘Historias de aquí y de allá’ de Luis Sepúlveda

Letras

Raúl Zurita: desde el dolor

Letras

Francesco Petrarca… mucho más que un gran poeta

Letras

En torno a la novela ‘Antonia’ de Nieves Concostrina

Letras

Albrit o la creación del personaje en Galdós

Letras

Alejandra Pizarnik, cuando la sombra araña el alma

Letras

Meditaciones de gastronomía transcendente

Letras

‘Litoral’: la revista más hermosa y representativa de la generación del 27

Letras

Yorgos Seferis en el piélago

Letras

Jo Nesbø, huellas dactilares de excelente confesión literaria

Letras

Cesare Pavese: el sufrimiento como oficio

Letras

Duque de Rivas: liberal, dramaturgo y presidente del Ateneo de Madrid

Letras

Galdós en el horizonte epistolar de Blasco Ibáñez (y II)

Letras

Galdós en el horizonte epistolar de Blasco Ibáñez (I)

Letras

‘La caza del Snark’ de Lewis Carroll

Letras

Yorgos Seferis: poeta, ensayista, premio Nobel y diplomático

Letras

Somerset Maugham en Lisboa

Letras

Las novelas dialogadas de Galdós a debate

Letras

Vittorio Amedeo Alfieri, todo un carácter

Letras

Los cimientos de ‘El abuelo’ de Benito Pérez Galdós

Letras

Abril es el mes más cruel…

Letras

En torno al libro ‘En los pliegues del olvido’ de Ignacio Vázquez Moliní

Letras

Juan Eugenio Hartzenbusch, un punto de vista sigular…

Letras

La pasión por los naipes del doctor Egas Moniz

Letras

Doña Perfecta

Letras

Galdós para ‘Dummies’

Letras

Antonio Gamoneda: La poética de la oscuridad como origen de la luz

Letras

Literatura clásica, o metafísica, materialista, lógica, política

Letras

El Galdós protofeminista

Letras

Los tres grandes pasos hacia la Ilustración

Letras

La conferencia de Julián Zugazagoitia en Bilbao sobre literatura en 1924

Letras

Benito Pérez Galdós en el centenario de su muerte (1920-2020)

Letras

A la memoria de mi tío Pablo

Letras

Pérez Galdós, el Nobel arrebatado

Letras

Tolstoi y Shakespeare

Letras

Aproximación al libro ‘Que no se entere la Cibeles’ de Mar de los Ríos

Letras

En torno al libro ‘Extravagancia infinita’ de Javier Olalde

Letras

Augusto de Angelis (1888 -1944)

Letras

Fernando Pessoa. El yo conflictivo

Letras

Federico García Lorca ocho décadas después

Letras

Antonio Daganzo, poeta de aleaciones

Letras

Sufriente, prometeico, iconoclasta y quijotesco

Letras

Leopoldo María Panero, el traductor de la locura

Letras

Poesía y dignidad

Letras

Buenos libros malos

Letras

Confesiones de un crítico de libros

Letras

En torno a ‘Sombra de Luna’ de Francisco Álvarez ‘Koki’

Letras

Alda Merini, vivir al borde de la sombra

Letras

Literatura de cordel

Letras

Demian. Herman Hesse

Letras

Hilario Martínez Nebreda, el poeta silencioso

Letras

La literatura y sus soportes (I)

Letras

La literatura y sus soportes (y II)

Letras

La Escuela Nueva y el centenario de Ruskin

Letras

Don Quijote y el mar

Letras

Elizabeth Barrett Browning, una poeta victoriana

Letras

Por qué escribo

Letras

Ángel González: la ácida ironía de un poeta

Letras

Carmen Posadas y su feria de las vanidades

Letras

El caso Miguel Hernández

Letras

Quevedo en sociedad y III.- Obra y vinculación cívica

Letras

Quevedo en sociedad II.- La crítica como ‘función’ social

Letras

Quevedo en sociedad I.- El hombre, la sociedad

Letras

VII Certamen de Novela Histórica de Úbeda

Letras

Antología poética. Alfonsina Storni

Letras

Ángel González: palabra sobre palabra

Letras

Galdós y el melodrama

Letras

IV encuentro de Poesia a Sul

Letras

Feminismos: la mujer sobre la letra

Letras

El Hidalgo: literatura y pobreza

Letras

‘Celia en los infiernos’, la obra socialista de Galdós (y II)

Letras

‘Celia en los infiernos’, la obra socialista de Galdós (I)

Letras

El nazismo para Antonio Ramos Oliveira en 1930

Letras

Ana Caro Mallén: una esclava en los corrales de comedias del siglo XVII

Letras

José Rodrigues Miguéis, casi olvidado

Letras

Tristeza que es amor. Alusión a Don Quijote

Letras

George Sand: ‘Un invierno en Mallorca’

Letras

José Ángel Valente: una estela inmortal de palabra poética (y II)

Letras

José Ángel Valente: una estela inmortal de palabra poética (I)

Letras

Imagen de José Ángel Valente

Letras

Valente, sin aditivos

Letras

Valente: Qué la palabra sea solo verdad

Letras

José Ángel Valente, en ‘el borde de la luz’

Letras

John Berger: ‘Un hombre afortunado’

Letras

Los desafíos de Lou Andreas-Salomé

Letras

La primavera y su sombra

Letras

El Conde de Montecristo, historia de una venganza

Letras

Luis Martín-Santos y James Joyce

Letras

Los cimientos culturales del abolicionismo: Harriet Beecher Stowe

Letras

Pinceladas sobre Agatha Christie

Letras

Juan Ramón Jiménez, escritor de epístolas (y II)

Letras

Juan Ramón Jiménez, escritor de epístolas (I)

Letras

Thomas Mann: Una Europa que se derrumba

Letras

El eterno romanticismo

Letras

Qué es ser agnóstico

Letras

Pedro Garfias: La poesía desgarrada del exilio

Letras

El descenso a los infiernos de Dorothy Parker

Letras

El Conde de Oxenstiern, a quien llamaron el Montaigne del Septentrión

Letras

La sonrisa del Quijote (Una concesión a la melancolía)

Letras

Antonio Machado que estás en los libros

Letras

‘Agua’: Virginia Woolf y Alfonsina Storni

Letras

Críticos literarios, dueños del espíritu humano

Letras

El papel del lector en la posmodernidad

Letras

Poesías. Catulo.

Letras

Los vínculos entre Américo Castro y Jovellanos

Letras

Michel de Ghelderode y las Vanguardias del siglo XX

Letras

El trabajo entre las raíces, mirada sobre la creación literaria

Letras

La frase del escritor

Letras

Un cuarteto literario en clave de sol

Letras

Oía hablar a los árboles

Letras

El ‘slow’ de Pessoa (o las vicisitudes de la melancolía)

Letras

Claudio Rodríguez: del camino, del hombre

Letras

Sobre las Brontë

Letras

Borges en Ginebra

Letras

Philippe Jacottet: ‘Pensamientos bajo las nubes’

Letras

Juan Goytisolo: ‘sobre asuntos sociales y personales’

Letras

Miguel Hernández en Portugal

Letras

Mi Gloria Fuertes

Letras

Robert Walser, el paseante espiritual

Letras

‘Al menos, memoria’: Juan Ruiz de Torres

Letras

Cela, celador, celando, celar

Letras

Miguel Hernández: ‘Cancionero y romancero de ausencias’

Letras

Rafael Montesinos, renovador

Letras

Bartolomé Soler, lo amargo de la diosa

Letras

Rubén Darío, poeta de las dos orillas

Letras

Jovellanos, poeta

Letras

Un paseo por los ‘jardines’ de Eloy Tizón

Letras

Azorín, sobrevivido

Letras

Rosalía de Castro, la mejor de los mejores

Letras

Eugenio Gerardo Lobo, el ‘capitán coplero’

Letras

Galdós: una conciencia histórica lúcida

Letras

Desde el silencio, a Nicolás del Hierro

Letras

Salustiano Masó, la fuerza del tiempo

Letras

Los ‘Rubaiyat’ de Omar Khayan

Letras

Carmen Laforet, esa chica explosiva del Ateneo

Letras

Gabriel Celaya, el sueño de trabajar la poesía

Letras

Ramón Hernández, un diamante literario en las calles de Madrid

Letras

María Teresa León, el papel de la melancolía

Letras

Luis Felipe Vivanco, un poeta de los que siempre regresan

Letras

Rafael Pérez Estrada, el poder de la imaginación