julio de 2024 - VIII Año

‘Cinco poemas comentados’

Miguel Pastrana recitando junto a Lisandro Silva (izquierda), María Gómez Lara y Mariano Peyrou. Noche de los Libros, Ateneo de Madrid, 22 abril 2022

El siguiente texto corresponde a las palabras y recital de Miguel Pastrana en el Salón de Actos del Ateneo de Madrid en la «Noche de los Libros», 22 de abril de 2022. Además de Pastrana (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1975), premio, entre otros, «Manrique de Lara» de la asociación de Escritores y Artistas Españoles, recitaron también María Gómez Lara (Bogotá, 1989), premio, entre otros, «Loewe» a la creación joven, y Mariano Peyrou (Buenos Aires, 1971), autor incluido en «La inteligencia y el hacha (Un panorama de la Generación poética de 2000)», antología a cargo de Luis Antonio de Villena). A la guitarra estuvo Lisandro Silva (Buenos Aires, 1983) músico y compositor quien ha trabajado con artistas como Julieta Laso, Raymundo Amador, Irene Atienza y Pablo Solarz, entre otros/as.

Buena noche. Agradezco la invitación institucional que se me ha hecho a recitar hoy aquí (abrió el acto Pedro López Arriba, responsable de la Biblioteca por la Junta de Gobierno del Ateneo. Luis Arroyo, Presidente, que es quien mi invitó a recitar, no ha podido asistir. Pero está aquí entre el público mi también amigo, el profesor Eliseo Sánchez Caro, Vicepresidente).

Si ven que en mis poemas hay muchas máquinas, no se inquieten: es que yo estudié mecánica naval y aeronaval. Esa fue mi formación. Luego, la Literatura, el Ateneo…

Recitaré cuatro poemas del libro titulado «En piedra, en agua, en verso», el cual me publicaron en 2016. 

*

Verónica Lake fue una actriz estadounidense quien tuvo gran popularidad a comienzos de los años 40. Era un icono para hombres y mujeres. Ellas imitaban su peinado. Cuando el país entró en la II Guerra Mundial y las mujeres se incorporaron masivamente a la industria, el Gobierno obligó a Verónica a cambiarse dicho peinado, pues ocasionaba accidentes laborales en sus imitadoras trabajadoras en las fábricas, al tapar parte de un ojo. Tras modificar su cabello, la carrera de Lake cayó en picado. Murió a principios de los años 70, aún joven, pero en malas condiciones y olvidada. Este poema habla pues de la industria, de la sociedad, de los juguetes rotos del espectáculo, y de la guerra. Habla de los años 40. Yo respeto a quienes piensen que no tiene nada que ver con el mundo de hoy… Una «nota»: las palabras que pronunciaré en mi «bad english», las cantaba la actriz en una de sus películas. Hay algunas otras referencias de cine y de literatura, en este poema.

LA TUMBA DE VERONICA LAKE

¿Qué despojos y tornasoles
alimenta el hedor?
Hay un motel de carretera
y una cruz galvanizada.
Dulce la noche, es la fiebre;
busca a una niña en un cementerio
de raso fino.
Autopistas de arena y sílice.
Yo estuve en California en los años 40
de uniforme; la noche americana.
Palm Beach, Mulholland Drive…
alguna vez
algo de aquello fue real
en blanco y negro,
lenta la música y la noche suave.
Media América soñaba
y media moría.
Ruleta de colores. ¿Has visto alguna vez
el amor en los ojos de una mujer?
(have you ever seen the love light
in a lady´s eyes?)
Hay fogonazos a lo lejos.
Arde el mar. El Pacífico en llamas.
Los antiaéreos de Europa
iluminados por el fuego.
¿Y dónde las estrellas y aleaciones?
Las mujeres trabajan en las fábricas;
aviones abatidos contra el mar,
los hombres mueren
con tu nombre en sus labios
y tu foto en el bolsillo, llenos de azul,
pequeña dalia, flor de estudio
tronchada. Guardo entonces
tus cartas desde Iwo-Jima, Berlín,
el Ebro antes; tu verdad enterrada
en luz y transparencia.

*

Mi esposa y yo vivimos en Distrito Puente de Vallecas; allá, al otro lado de la «frontera». Estos son poemas de una pequeña serie «vallecana» que hice…

NOCTURNO EN VIBRACIÓN

El diapasón profundo de la noche
en esta plaza; la “n”
vibrátil de la noche al fondo.
¿Quién no duerme y dónde
te acompaña?
Postes de luz intermitente.
Alguien escucha
igual a un cable tenso.
Puntea un avión en un radar
sobre el mar de Bering. En Puente
de Vallecas alguien telegrafía
un poema sin hilos: canta.

*

Mi esposa es de Perú, de la región donde las Líneas de Nazca, ya saben; aquello que dice la leyenda se hizo para visitantes de otros planetas. Yo nunca he estado en Perú. Pero en este poema está, con algunas referencias, como yo veo aquella región en la cual nació mi esposa. Y como se halla aquí hoy y es un poema hecho para ella, lo recito con mucho gusto.

EN UN ABRAZO

Un abrazo, me pide, y derrama
sus dones en la voz de Ica,
donde Nazca.

La tierra liminar, entre los valles,
semeja el labio: es cobre de su piel
con la tintura del viñedo.

Así el mar orea el algodón.
Y el sol arriba, tras los montes;
poderoso Inti.

Yo veo en un abrazo
caballos de su infancia, hocicos tiernos
que beben dulce donde La Achirana
y pacen en la sombra.

Como una siembra, entre las manos
hallo potencias ancestrales;
el viento de la costa, con salitre,
que agita los huarangos: es el cañaveral,
las momias enlanadas, y el Señor de Lurén.

Conmovida cerámica del suelo,
los terremotos y los geoglifos,
los cóndores y el colibrí
gigante, El Astronauta.

A los celestes cuerpos de poniente
señala todo, estremecido todo
en el abrazo.

*

Este poema está «basado en hechos reales», yo lo vi: una mujer mayor y un pavimento en condiciones deplorables, allá en el barrio.

A RAS DE SUELO

Y es duro, hiriente
el símbolo que traigo
a ras de suelo: una mujer –fue suyo
el tiempo de la juventud
ahora lejano-,
camina con sus días y sus cosas.

En la acera partida
tropieza y cae. Yo veo desde el Puente
su gesto de dolor, su viva queja.

(Pero levanta)

Y testifico:
nos están matando.

Nos están matando.

Pero no moriremos
nunca.

*

A continuación, mi poema final:

OBRA DE ARTE

En Madrid, Vallecas

Grúas en el amanecer
contra el azul del cielo.

Empieza a construirse el día
en sus materias.

El día: esa Obra
de Arte irrepetible.

Primera, para algunos.

Última, para otros.
Como también, un día,
para ti.

*

(Gracias). Ahora, me indicaron las personas organizadoras del acto -María, Mariano, Lisandro; no quiero dejar de nombrar al también autor Jacobo Bergareche, organizador también, aunque hoy no haya podido estar aquí…; me indican, digo, y yo transmito con mucho gusto, pues me parece feliz idea, que «micrófono abierto», para quienes, de entre Vds., deseen recitar un poema en esta edición más de la «Noche de los Libros» en el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. Nunca olviden, por favor, que esto es una Asociación, y que hacerse socio, hacerse socia, del Ateneo, a quien le sea posible, está muy bien -lo sé por experiencia…-, y ayuda siempre mucho a esta ya más que bicentenaria entidad. «Siempre». Ahora, adelante: el escenario es de Vds. (Muchas gracias).

Foto: Luis Miguel Rico Quintana

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