septiembre 2020 - IV Año

LETRAS

Los desafíos de Lou Andreas-Salomé

En su trono de águila herida de infinito
Vicente Huidobro

fot 1Fue una mujer comprometida hasta los tuétanos con la libertad que se le negaba. Toda su vida fue un denodado esfuerzo por romper barreras, cruzar líneas rojas e ir más allá de donde las normas permitían. No está suficientemente reconocido su talento, sin embargo, fue una intelectual que se codeo con figuras de la talla de los filósofos Friedrich Nietzsche y Paul Rée, con poetas como Rainer María Rilke y que llegó a formar parte del Círculo Vienes de Sigmund Freud. De un fuerte carácter y de una dedicación a la creatividad liberadora, fue capaz de destacar por sus escritos filosóficos como ensayista y crítica literaria y como psicoanalista. ‘Ámbitos’ que le estaban vedados a la mujer.

Vivió tiempos convulsos. Desde la Rusia pre-revolucionaria y revolucionaria, hasta el ascenso del Nacional Socialismo con todo su anti judaísmo, su furia destructora y su intento de aniquilación de toda disidencia. De hecho, al poco de morir, los nazis quemaron buena parte de su obra.

Me parece interesante destacar que, permanentemente, buscó con ahínco un ‘clima’ de libertad sin trabas. Se matriculó en Zúrich, por ser esta universidad suiza la única que admitía mujeres y consideró que el matrimonio y cualquier otro vínculo que limitara sus movimientos era inadmisible y, por tanto, rechazable.

fot 3Fueron muchos los muros invisibles que tuvo que atravesar para poder vivir ‘a su aire’. La liberación de la mujer no hubiera sido posible, obviamente, sin el arrojo y el coraje cívico de estas feministas pioneras que se enfrentaron, llenas de ánimo, a las dificultades que las cercaban y reducían.

La historia de las mujeres, hasta la fecha, ha sido anónima. Por eso, es admirable la labor de quienes se han atrevido a poner su nombre en esa página en blanco. Supieron crear precedentes, dieron pasos sin retorno y anunciaron lo que sería, tras la II Guerra Mundial, el papel social de la mujer. Tuvieron conciencia plena de que si no sembraban en el presente no habría futuro y fueron capaces de rechazar el reconfortante aburrimiento de lo conocido para explorar ámbitos como el de la cultura, el del pensamiento, el de la política… en el que fueron dejando un rastro inequívoco de que querían ser parte activa del porvenir.

Sus reivindicaciones fueron tachadas de utópicas y radicales, aunque el paso del tiempo ha puesto en su lugar determinadas exigencias que fueron rechazadas por quiméricas. Su carácter enérgico, les permitió cuestionar convenciones sociales que se consideraban ‘sagradas’.

En un panorama en el que las mujeres no rompieron, hasta muy tarde, los techos de cristal, viéndose reducidas a la vida familiar es una excepción notable. Su fuerte individualismo no le permitió integrarse en los incipientes movimientos feministas pero en más de un aspecto, fue mucho más lejos.

fot 6Hoy, cuando nos vamos acercando al centenario de su muerte, es preciso reivindicar su memoria, colocarla en el lugar que se merece y, por supuesto, leer sus obras, tanto sus novelas, como su estudio de la filosofía de Nietzsche, como sus ensayos pioneros en materia de psicoanálisis… También, es preciso recordar que el psicoanálisis fue vilipendiado y hasta perseguido por el nazismo al considerarlo una ‘ciencia judía’. En definitiva en una apreciación de urgencia, cabría decir de ella que fue una mujer moderna, que asumió con los riesgos que conllevaba, defender nuevos ‘roles’ feministas, ayudada por su carácter indomable y rebelde.

La semana pasada tuve la oportunidad de ver una interesante película ‘Lou Andreas-Salomé (La audacia de ser libre)’ de la directora Cordula Kablitzs-Post. He de reconocer que me gustó, pese a que su estética, basada en el uso y abuso de viejas postales, me pareció más que discutible.

Se ha dicho que el siglo XX ha sido el siglo de las mujeres. No lo pongo en duda. De hecho, observando a través de varias décadas los logros alcanzados se vislumbran, con toda claridad, los cambios operados así como una nueva sensibilidad para apreciar sus demandas en pro de la igualdad de derechos.

Digo esto, porque median unos cuarenta años entre los dos films más complejos dedicados a la figura de Lou Andreas-Salomé. En 1977, Liliana Cavani, dirigió Mas allá del bien y del mal’. A esta cineasta le encantaba provocar y se movía como pez en el agua en una línea de ‘épater le bourgeois’. Sus dardos están dirigidos contra la moral burguesa y el film está destinado a colocar en un lugar privilegiado el ‘ménage à trois’, es decir, la compleja y desinhibida relación que mantuvo con Friedrich Nietzsche y Paul Rée. El título no es el único guiño fot 9a la filosofía del autor de Así hablo Zaratustra, sino que es un intento de llevar a imágenes algunas de sus ideas más contestatarias y transgresoras.

Cuarenta años no pasan en balde. El propósito de Cordula Kablitzs-Post es destacar la importancia intelectual de mujeres que se han visto marginadas en contacto con algunas figuras masculinas destacadas de su época. El film es, por tanto, moderno, feminista, reivindicativo y nos trae una nueva visión de Lou Andreas-Salomé, a la que hay que observar desde una nueva óptica como, por ejemplo, la autora de Friedrich Nietzsche in seinen Werke, un brillante estudio de la Filosofía del crítico implacable de la moral y de la cultura occidental. Sabe ver lo que hay de exploración del alma humana en la filosofía nietzscheana y también, de búsqueda de nuevos horizontes.

Me parecen, asimismo, de incuestionable interés sus indagaciones pioneras sobre el ‘narcisismo positivo’. Su pensamiento, hasta cierto punto es una fusión del psicoanálisis freudiano y de la filosofía de Nietzsche, quizás por eso, resulta novedoso y apasionante. Son especialmente interesantes sus estudios sobre la sexualidad femenina.

Uno de los rasgos que dotan de una sorprendente modernidad de Lou Andreas-Salomé es que llegó a pertenecer al Circulo Psicoanalítico de Viena y mantuvo una relación intelectual con Sigmund Freud hasta el punto de ser una de las primeras psicoanalistas y, desde luego, la más brillante. Sigmund Freud, como puede comprobarse, en su correspondencia, la tenía en muy alta estima. Durante varios años Lou Andreas-Salomé ejerció como psicoanalista en Gotinga, hasta que el ascenso de los nazis, la obligó a vivir casi en la clandestinidad.

Sentía un vivo interés por aspectos muy diversos. Le impactó, leyendo Casa de muñecas de Ibsen y, tal vez, viéndola representada, ‘el portazo’ de Nora. No fue, sin embargo, este el único personaje femenino de Ibsen que le interesó. Una de sus obras menos conocidas pero llena de sutiliza analítica sobre la frustración, causada por las convenciones sociales y el papel futuro de la mujer es Henrik Ibsens Frauengestalfen, un minucioso estudio de las personalidades, del abanico de excelentes mujeres de psicología complicada, que constituyen el universo del dramaturgo noruego.

fot 5Todo lo que ha salido de la pluma de Lou Andreas-Salomé tiene fuerza. Me limitaré, sin embargo, a añadir a las obras ya señaladas Mirada retrospectiva, por su valentía, coraje y sinceridad que sirvió a Liliana Cavani, de no poca ayuda, para su película Más allá del bien y del mal.

Puede afirmarse, sin asomo de exageración, que Lou Salomé fue una figura fascinante, dotada de un magnetismo y de una gran belleza, que unida a su coraje, a su inconformismo y a su falta de prejuicios, la convirtieron en un icono de la mujer liberada.

Supo enfrentarse, con un autodominio admirable, a sus miedos. Toda su vida es un ejemplo de auto-superación y un constante combate para dar sentido a su existencia.

No se permitió la más mínima tregua que pusiera en peligro el horizonte que se había trazado. Tenía una fina intuición para captar las amenazas que la acechaban y para aferrarse, con pasión, a lo que la vida tiene de auténtico.

A veces, he pensado que la increíble habilidad para sortear peligros, con éxito, podría perfectamente llamarse seguridad en sí misma.

 

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