septiembre 2020 - IV Año

LETRAS

Mi Gloria Fuertes

GloriaPablo Méndez y Gloria Fuertes (1996)Por Pablo Méndez.-

Ay, Gloria, la que se ha montado con tu centenario, es lo que tiene cumplir cien años, fíjate que muchos de los que denostaban y despreciaban tu poesía, ahora acuden a tus homenajes y hablan de ti con admiración… bueno, pues bienvenidos, nunca es tarde si la dicha es buena, por fin han sabido leer cuanta verdad hay en tu obra, cuanta rabia, cuanta tristeza inteligente y sabia, poderosa y sublime…

Lo bueno de los homenajes es cuando son populares, cuando lo organizan Asociaciones de vecinos, colegios, colectivos, amiguetes, poetas de mil colores, y en tu caso esto está siendo así, por todos lados hay homenajes sencillos, llenos de emoción… porque los políticos siguen teniendo a la cultura como el único plato que da penita comer, sean de izquierdas o de derechas, ya lo sabíamos tú y yo… a nuestra alcaldesa de Madrid se le ha ocurrido cerrar tu exposición el ¡¡¡¡¡¡¡14 de mayo!!!!! en plena fiesta-puente de San Isidro y a las doce de la mañana, ni tú misma hubieras asistido, te hubieras ido a los Toros, o al rastro o a comprar algún dibujillo naif en las cercanías de la Plaza Mayor, ¿te acuerdas cuando compramos aquel payaso con grandes bigotes? tuvimos que regalárselo al taxista que casi llora al verte en el asiento de atrás de su coche, nos prometió comprar un libro de poesía, aunque fuera tuyo… y lo de la paloma, me acuerdo mucho de lo de la paloma aquella mañana en El Retiro esperando a que Alfonso Berrocal recogiera el coche, se te acercó una paloma y le dijiste: Ven, ven, paloma, ven aquí… por supuesto la paloma se dio la vuelta y echó a volar, entonces me dijiste: voló, ¿pero qué hubieras pensado si viene? Pues habría pensado que los genios también saben hablar con las palomas, poco más.

POETASPoetas homenajeando a Gloria Fuertes (viñeta de Eugenio Rivera)

Yo, y lo supo con claridad Gloria Fuertes, fui poco de la Gloria televisiva y folclórica, de la que imitaba Martes y Trece, de la Gloria de libro infantil y caramelo de fresa. Yo amaba a la Gloria de los cincuenta, la que quiso publicar en Adonais Poemas del suburbio en 1954 y claro lo tuvo que publicar en Caracas, la que participó en el interesante movimiento, ‘Poesía con faldas’, y leía poemas a mujeres en barrios pobres y lugares de muy dudosa reputación, la que estuvo unas horas en la cárcel y aprovechó para hacer amistad con una mujer que practicaba abortos y un policía al que luego prologó su primer libro… la Gloria Fuertes que veraneaba en Málaga con José Infante y Rafael Pérez Estrada convirtiendo el ‘Pimpi’ en un templo de poesía y nocturnidad, la Gloria Fuertes que cautivó a Jaime Gil de Biedma que hablaba de ella como una especie de isla verde entre toda aquella mediocridad de los sesenta… la Gloria Fuertes poeta, vamos, la Gloria soñadora y valiente que se fue de profesora a Estados Unidos y en su clase, en la universidad, nada más llegar les dijo a sus alumnos que era la primera vez que pisaba una universidad y después se iba con ellos al cine y ya en la residencia les contaba lo que ella había interpretado de la película, estaban hasta las tantas de la madrugada riéndose… la Gloria que escribió Poeta de guardia, o Como atar los bigotes al tigre, la que me leía en su casa a León Felipe y parecía convertirlo en Gloria Fuertes, la que se enfadaba cuando me metía con Manuel Machado o con José María Pemán o con García Nieto. La Gloria Fuertes que me preguntaba siempre: ¿Tienes novia? Y cuando le decía que sí, me decía: ¿Cómo es? Y yo le decía, morena y alta, preciosa, tiene pecas, siempre está sonriendo… Feliz estoy de que se la pude presentar en 1996 y le dedicó un libro mientras a mí me guiñaba un ojo. La que estaba hasta la mismísimas narices de los niños, hasta las narices porque entre otras cosas se tenía prohibido fumar delante de ellos y como era una fumadora empedernida, si estaba con niños mucho rato se ponía nerviosa, la que escondía su vaso de güisqui en la Feria del Libro para que no se lo vieran los niños y se preocupaba de que solo compraran libros infantiles, aunque no fueran de ella. La que quería ganar el Premio Cervantes y le teníamos que decir, los amigos, Gloria los premios sirven para que un escritor sea más conocido, admirado y reconocido, tú ya lo eres sin un premio…y nos decía, bueno, es una forma de verlo…

La Gloria que no aceptó hacer un anuncio de televisión y eso que le ofrecieron un dineral y llegó a tener tres televisiones, una en el salón, otra en la cocina y otra en el dormitorio para dormir las noches de soledad o insomnio, la mía, mi Gloria Fuertes, la que no pudo ser niña o adolescente porque le pilló la guerra y por eso, no dejó de serlo nunca.

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