noviembre 2020 - IV Año

LIBROS

‘Cazzoas. Las fuentes de la luz. Cuadernos del frente’ de José Elgarresta

Cazzoas
Las fuentes de la luz
Cuadernos del frente
José Elgarresta
Amazon, 2019
116 páginas

‘Los sueños, sueños son’, escribió Calderón de la Barca. En apariencia solo entelequia, pero quizá haya más realidad en ellos de lo que pensamos. De hecho, para el poeta José Elgarresta así ha sido. Como él mismo nos ha hecho saber, otro poeta llegado del pasado, Evángelos Cazzoas, entró en su vida y en su literatura a través del sueño.

Desde la aparición de su primer libro de poemas en 1977, Monólogos, José Elgarresta ha publicado más de una veintena de libros de poesía. En 2013 publicó su primera obra relacionada con la figura del poeta y soldado griego Evángelos Cazzoas. Porque Cazzoas, en efecto, combatió en la guerra greco-turca de 1919. Y en este conflicto bélico, según relata Elgarresta, habría perdido la vida durante la Batalla de Sakarya. Así fue el final de este personaje onírico que desde tierras helenas entró a golpe de verso en la existencia del poeta madrileño.

José Elgarresta dio a conocer ya, en su libro Cazzoas (2013), alguna de sus creaciones poéticas. Ahora, un siglo después de la muerte de Cazzoas, Elgarresta nos ofrece la poesía de quien podemos considerar su alter ego. De esta forma, podemos adentrarnos en la poesía del malogrado poeta griego leyendo dos libros escritos en momentos muy diferentes.  Por un lado, Las fuentes de la luz, que Cazzoas habría publicado en vida y, por otro, Cuadernos del frente, compuesto por ‘un grupo de poemas que fueron encontrados tras la muerte del poeta entre sus pertenencias’. Nos los dice Victoria Díaz-Corralejo en el significativo Prólogo del libro. Un texto que no conviene perder de vista, porque en dicho proemio hallaremos claves de interés para situar y comprender mejor los poemas que vienen a continuación.

Sueño, realidad, filosofía, poesía… se entrelazan en los versos de estos dos poemarios, donde Elgarresta escribe a través de Cazzoas, o viceversa. Solo quien conozca el territorio de los sueños tendrá la respuesta. En todo caso, tras la lectura de los poemas de Cazzoas es posible señalar algunas claves de la poesía de este poeta y militar que habita en la frontera entre la ensoñación y lo tangible.

Ya en el inicio de Las fuentes de la luz atisbamos la fuerza que van a tener en estos poemas el papel de los dioses y su influencia sobre los hombres. Entramos de lleno en el mundo clásico: ‘Los dioses jugaron a ser hombres, / los hombres jugaron a ser dioses / y la confusión de se adueñó de sus mentes.’ El hogar de Ulises hace acto de presencia en el primer poema, ‘¡Oh, Ítaca, hogar común / de todos mis ancestros!’ Volvemos la vista hacia la antigua Grecia, origen de la civilización occidental, aunque ‘Los fieros depredadores / de la nada / acechan fuera, solo un poco más allá de mi mirada’, anota el poeta.

Como asevera con acierto Victoria Díaz-Corralejo en la introducción, ‘El destino es un tema esencial’ en estos poemarios en los que descubrimos ‘Poesía desnuda, filosófica, amorosa, existencial, empapada de panteísmo, desprovista de adornos, poesía esencial.’ Al mismo tiempo, observamos un tono épico en estos versos de Las fuentes de la luz: ‘¡Oh, todos, humanidad sufriente / dentro de mí! / Somos las máscaras del infinito.’ Para, seguidamente, advertir que lo más insignificante y lo más sublime pueden tener la misma consideración en el orden (o caos) del cosmos: ‘El vaso de agua / que entre mis manos sostengo / es tan fértil y copioso / como las crecidas del Nilo’.

Siguiendo a Díaz-Corralejo, el poeta, Elgarresta o Cazzoas, se mira en los dioses y se siente también un poco dios (‘En todo hombre hay un dios / que él mismo desconoce’), dentro de la disposición y el camino trazado por ese universo al que se siente profundamente ligado.

En estos poemas trata el autor temas muy diversos. Uno de ellos es el amor. ‘El amor / es nuestra sola ancla / en el mar del tiempo’. El amor es un fuerte basamento, como lo es la amistad, la libertad o el vínculo con la naturaleza. También el sentido de la justicia como guía del hombre de letras y de acción que es nuestro poeta: ‘Llevo la justicia en mi corazón / y ahora, tan próximo a la muerte, / creo que es lo único / que me hizo feliz.’

Su discurso poético fija la mirada en las miserias y grandezas de ‘Hombres y dioses’. Eso sí, siempre pensando en Atenas como eje espiritual y cultural: ’…la Atenas mediocre / que conozco / y en la Atenas esplendorosa / que siento dentro de mí. / ¿A quién pertenezco?’, se pregunta el autor.

Así, llega al final de sus Fuentes de la luz con versos que conmueven: ‘Hoy que la poesía / escapa entre mis dedos, / pienso en la sangre derramada / para reconstruir nuestra esencia / en el mundo que se disuelve como arena / en las manos del tiempo.’ Espléndidos versos que no han perdido ni un ápice de vigencia desde que los escribiera Cazzoas… o Elgarresta.

El segundo poemario que contiene este libro es Cuadernos del frente, en palabras de Victoria Díaz-Corralejo ‘un diario poético escrito en las trincheras’. El poeta es actor y espectador en primera fila de la crudeza de la guerra. Es ahí donde su poesía aborda de forma más acentuada el sentido de la existencia: ‘En medio de esta carnicería, / he visto que todos tenemos / la misma sangre, / que somos piezas en el tablero del destino’. Inmerso en la ferocidad de la contienda, entre el silbido de la balas y las explosiones de los obuses, busca el poeta refugio haciendo memoria de su vida anterior a la batalla: ‘Así soy feliz / hasta que los explosivos, / las órdenes, las maldiciones / me sacan del mundo paralelo / donde mis recuerdos y yo / vivimos.’

En las pausas que permiten las hostilidades emergen versos sapienciales: ‘Lo peor / no es el odio, / sino la mediocridad. / El odio arde / y se extingue, / la mediocridad permanece.’  Poemas en los que sigue teniendo presente la mitología griega. Quizá presintiendo su final y en clara referencia a Caronte, el barquero del Hades, escribe: ‘Una mirada de tus ojos / es la moneda con que pagaré / al barquero’. Una premonición que le lleva a escribir: ‘Al apuñalar a un hombre con un cuchillo / he sentido que él me decía: / “ahora sí estamos en la misma nave, / en la cual pronto embarcarás. / Ahora sí, / hermano”.’ No sin antes tratar en un nuevo poema de Cuadernos del frente el binomio ‘Hombres y dioses’, para preguntarse ‘¿Qué hombre / podrá comprenderse / a sí mismo?’.

Las fuentes de la luz y Cuadernos del frente, 86 poemas donde el público lector podrá descubrir la obra poética del poeta soldado griego Evángelos Cazzoas, o debería decir José Elgarresta.