La lengua de mi madre
Miguel Veyrat
Lastura Ediciones, 2022
Colección Alcalima, n.º 212
N.º de páginas: 116
Miguel Veyrat: el origen como territorio poético
Poeta, ensayista y periodista cultural, Miguel Veyrat ha desarrollado una obra caracterizada por la reflexión sobre el lenguaje, la memoria y los fundamentos de la experiencia humana. Su poesía se orienta hacia la exploración del origen: el lugar donde palabra, identidad y conciencia comienzan a tomar forma. La escritura de La lengua de mi madre se gestó durante los años de la pandemia, en un contexto de aislamiento y repliegue que intensificó la mirada hacia la memoria, el vínculo y las raíces del lenguaje. En esa línea se inscribe el libro, que convierte la memoria lingüística en eje de indagación poética.
En La lengua de mi madre, Miguel Veyrat construye una atmósfera donde todo parece fluir. Conforme uno avanza en los poemas empieza a percibir una música suave, envolvente, casi subterránea.
La madre aparece como espacio simbólico y vital del origen, como matriz donde cuerpo y palabra todavía no se han separado del todo. Esa unidad primera es la que el poeta parece intentar recuperar. El resultado es un poemario de tono sostenido y reflexivo, que prioriza la continuidad y la profundidad expresiva, creando una atmósfera estable. Más que un homenaje, es una indagación serena sobre el nacimiento de la conciencia y del lenguaje. La lengua aparece aquí como materia viva, como territorio generador de sentido.
Abundan palabras que contienen esa «l «y esa «r» que deslizan el sonido: lengua, luz, lágrima, llamar, raíz, sangre, madre. Este recurso funciona como una respiración constante y natural del texto. El oído avanza con fluidez. La lectura parece sostenida por una corriente interior.
La presencia reiterada de estos sonidos crea una sensación de continuidad, de latido, de algo que se prolonga sin interrupciones. Hay gravedad con suavidad. Hay intensidad con equilibrio.
Tal vez por eso el libro deja la impresión de haber sido escrito desde un lugar profundo, donde la palabra envuelve y sostiene. En La lengua de mi madre, Miguel Veyrat escribe desde una búsqueda esencial. Lo que atraviesa el libro es una exploración más radical: el origen del lenguaje, la memoria anterior a la palabra articulada, ese latido primero que precede a toda forma consciente de expresión.
En un tiempo que el sociólogo Zygmunt Bauman describió como marcado por la fragilidad de los referentes y la inestabilidad de los vínculos, el poemario se orienta hacia un espacio de arraigo. La lengua materna aparece aquí como memoria viva, como territorio donde se sostiene la continuidad frente a la dispersión.
Al terminar la lectura queda la sensación de haber asistido a una necesidad. Veyrat escribe porque necesita volver a ese punto primero, y esa necesidad se percibe. La lengua de mi madre busca comprender desde la profundidad y la reflexión. En esa voluntad, alejada del efecto inmediato, reside su fuerza más duradera.












