junio de 2026

‘Cuentos completos’, de José María Eça de Queirós

QueirosCuentos completos
José María Eça de Queirós
Siruela, 2016

La cultura, a saber por qué, no siempre ha sido la actividad más democrática que ha existido. Si acaso, al contrario, esto es, las envidias, las polémicas apasionadamente inútiles por motivos perversos, las riñas burdamente cruentas avaladas por mala prosa, han sido más abundantes que el reconocimiento llano, explícito, sincero y fundado de las virtudes de otro escritor, de otra cultura.

Aunque resulte hiriente, creo que tal cabría decir, expresamente, de la ignorancia –deliberada o no- que nuestro país ha tenido como actitud, como conocimiento, respecto de la literatura de nuestro digno vecino Portugal. Querer minimizar la obra de Camôens, de Pessoa, de Torga es ahondar las miserias culturales que, de no ser así, propiciarían un intercambio de ideas y una riqueza expresiva y lingüística que habría de ser beneficiosa, sin duda, para ambas partes de nuestra desconocida y atribulada península ibérica.

El caso de Eça de Queirós (sin ser, es cierto, de los más sangrantes) podría ser un ejemplo de echar la sombra sobre un escritor cuyo discurso literario es de una fecundidad argumental, de una finura estilística y una riqueza de matices que para sí querría cualquier cultura literaria. Y en su obra son de señalar, de manera principal, sus cuentos, tema que recoge este volumen que tan sobria y oportunamente nos hace llegar ahora la editorial Siruela.

Leamos, a modo de ejemplo, dos fragmentos que, por distintos de contenido, son complementarios para situar una cuestión perfectamente humana -resaltada, sin duda, por la calidad de la escritura, por la precisión del adjetivo, por el estilo y el ritmo de lo expresado: «Macario me contó lo que lo había decidido más concretamente a aquella resolución profunda y perpetua. Fue un beso. Pero ese hecho, casto y sencillo, yo me lo callo, incluso porque el único testigo fue una imagen en grabado de la Virgen que estaba colgado en su marco de ébano, en la saleta oscura que daba a la escalera…»

Primoroso argumento, sencillo, descriptivo y eficaz. Y una ubicación precisa de la acción, significativa, que ayuda a situarse en la secuencia de lo narrado, incluso de su valoración emocional. Pero he aquí que, al poco, el autor hace gala de un discurso descriptivo más prosaico, más acorde a las cosas que, a la vez que otorga contraste a una situación emocional anterior, circunscribe con nitidez un escenario real, ejemplo de preparación prologal que el lector descubrirá sólo unas líneas más adelante. Es la cualidad máxima de una ambientación, de un escenario para plantear un drama humano. Una de las cualidades distinguidas de este autor.

El párrafo descriptivo dice así: «Macario me habló mucho del carácter y de la figura del tío Francisco; su poderosa estatura, sus gafas de oro, su barba grisácea, como un collar, por debajo del mentón, un tic nervioso…».

Un casto beso contra un fondo lleno de materia mensurable, de cosa precisa y fría.

Leer para asociar: sentimiento y realidad.

COMPÁRTELO:

Escrito por

Archivo Entreletras

Ramón Gómez de la Serna, más allá de las greguerías (y IV)
Ramón Gómez de la Serna, más allá de las greguerías (y IV)

La guitarra es un pozo con viento en vez de agua Gerardo Diego Ramón, las greguerías, la generación del 27…

Terrorismo fiscal
Terrorismo fiscal

De los papeles de Panamá a los papeles de la Castellana, y ahora los papeles del Paraíso. Los escándalos sobre…

Dadá ruso 1914-1924
Dadá ruso 1914-1924

Una exposición en la que, por primera vez, se aborda el arte de vanguardia ruso desde la perspectiva de los…