marzo de 2026

Homenajes a Bergoglio: más ejemplo y menos postureo

Llama la atención la cantidad y, sobre todo, la identidad de algunos de los protagonistas de homenajes al Papa Francisco durante estos días. Porque los valores esgrimidos y los hechos contrastados de muchos de ellos contradicen vivamente la trayectoria humanista de Bergoglio. Pero esta realidad flagrante no les ha privado de pronunciar palabras aparentemente cargadas de profundo sentimiento, de publicar fotografías supuestamente cómplices e, incluso, de asistir enlutados a su funeral. Hay que concluir, por tanto, que hay algo de oportunismo e hipocresía en tales conductas.

Bergoglio construyó un personaje deliberado desde la jefatura de la Iglesia católica. Ese personaje ha contado con rasgos muy definidos en clave moral, ideológica y política.

Ha sido valiente en la condena de algunas guerras y de sus responsables, de Israel a Rusia. Ha denunciado el trato infame a los inmigrantes en muchas latitudes. Ha clamado contra el cambio climático, contra la destrucción de los ecosistemas y contra sus culpables. Ha defendido la ciencia compatible con la fe religiosa. Ha criticado el capitalismo salvaje y firmado a favor de una renta universal. Ha criticado a dictaduras, a dictadores de facto y a aspirantes a dictador…

Estos posicionamientos claros le han valido animadversiones, odios, desestabilización interna y hasta deseos públicos de muerte. Ha tenido abiertamente en frente a los Abascal, Ayuso, Le Pen, Salvini, Bolsonaro, Bannon y Milei a veces. Lo que le honra.

En otros asuntos importantes ha recibido críticas. Porque la largueza de algunos de sus discursos congeniaba poco con la cortedad de sus hechos dentro de la Iglesia, por ejemplo en lo relativo al papel de la mujer. También es cierto que no puede resultar fácil esgrimir valores progresistas y, sobre todo, tratar de convertirlos en acción positiva, dentro de una institución consagrada a conservar tradiciones de más de dos mil años. Hay que valorar en su justa medida, pues, la determinación y el coraje con que ha defendido causas humanitarias muy importantes, con grave coste personal.

Lo que resulta difícil de justificar es la hipocresía con que se apuntan al homenaje al Papa Bergoglio algunos de los dirigentes políticos que combaten cada día esas causas humanitarias de manera abierta y evidente.

También llama la atención que la derecha española aproveche la ocasión para criticar al Presidente Sánchez, una vez más, con el argumento peregrino de que no ha formado parte de la delegación española en el funeral del Papa. Le acusan de descortesía cuando debieran saber que la lógica lleva a que sea el Jefe de Estado español, es decir, el Rey, quien encabece la delegación que acude al funeral del Jefe de Estado vaticano. Llegan al absurdo de comparar la ausencia de Sánchez con la presencia de “otros líderes” como Trump, Macron o Lula, ignorando que estos tres “líderes” son también Jefes de Estado.

Eso sí, Feijóo acude al funeral de un Papa conocido por su empatía y solidaridad con los inmigrantes, tras votar contra la acogida humanitaria de los niños inmigrantes que llegan a nuestras costas en pateras, tras llamar al “sellado” de nuestras fronteras y tras identificar inmigración con delincuencia, haciendo seguidismo de las falacias xenófobas de la ultraderecha. Ojalá sea el indicio de una rectificación, por inspiración papal.

Pues eso, menos postureo y más seguir el ejemplo Bergoglio.

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