junio de 2026

La simbología del buey

El buey es un animal que simboliza la bondad, la calma, pero también la fortaleza, el trabajo y el espíritu de sacrificio.

El buey ha sido un animal sagrado en distintas culturas y se ha ofrecido en sacrificio. Así, los lacedemonios sacrificaban un buey a Marte cuando habían ganado una batalla por medio de algún ardid (si la victoria se había alcanzado sin engaño el sacrificado era un gallo). Los romanos en el triunfo sacrificaban a Júpiter capitolino dos bueyes blancos de la Umbría. Las cabezas de bueyes aparecían decorando los altares romanos. Se asociaban a ritos de labor y fecundación de la tierra, es decir, en relación con la agricultura, el trabajo y la paciencia. Los bueyes, no olvidemos, abren surcos tirando con el yugo del arado. Varrón les llamaba compañeros del labrador y ministro de Ceres. En este caso, los romanos respetaban al máximo los bueyes y no los sacrificaban. Escritores de agronomía tan destacados como Columela o Plinio dejaron muy claro que no se podían sacrificar y que si ese hecho se producía los culpables serían castigados con graves penas.

Antes, los egipcios colocaban tres cabezas de bueyes sobre la estatua de Isis. Simbolizaban los tres tiempos fundamentales en agricultura. Tan importantes fueron los bueyes para este pueblo que se elevó a la divinidad. Sería un emblema viviente de la naturaleza.

En Masonería se considera al buey más en esa dimensión relacionada con la fortaleza y, como no podía ser de otra manera, con el trabajo constante. Los bueyes simbolizarían también la domesticación de los instintos y de las pasiones humanas. El buey ayudaría al masón en su trabajo para controlar las emociones y los deseos para conseguir el equilibrio, es decir, tendría una gran importancia en esa construcción del templo interior. Por otro lado, los bueyes pueden ser considerados como los guardianes de los secretos masónicos y de la hermandad entre los masones. Por fin, los bueyes aparecen en la construcción del Templo de Salomón. Representarían al dios Apis, proveniente de Osiris y Ptah.

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Archivo Entreletras

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