septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

Esperanza con interrogantes

torrasDesde mi punto de vista el lunes día 9 de Julio, a raíz del encuentro de los presidentes Sánchez y Torra, se abrió una nueva época en las relaciones entre Catalunya y el conjunto de España. Intentaré comentarlo desde dos enfoques: el propio encuentro y algunas de las reacciones que a mi parecer son más significativas y trascendentes. Finalmente mencionaré dos de los mayores peligros que acechan esta ‘esperanza con interrogantes’.

Es difícil, muy difícil, conocer el contenido de la reunión y evaluar con precisión su alcance, sus resultados, tanto inmediatos como futuros. Creo que ha sido Enric Juliana el que ya lo ha escrito: cabe la posibilidad de que alguno de los dos o los dos a la vez hayan hecho ‘un Tarradellas’: es decir, como hizo el President Tarradellas con Adolfo Suárez valorando su reunión positivamente, cuando en realidad no se había llegado a ningún acuerdo. Esta jugada de viejo zorro dio sus frutos y con la fórmula del gobierno provisional de concentración presidido por Tarradellas se neutralizó la amplísima victoria de las izquierdas en Catalunya en 1977. A cambio, se restituyó la Generalitat republicana que obstinada y poco más que simbólicamente había mantenido Tarradellas en el exilio.

Admitiendo, pues, que en todas las declaraciones y comparecencias posteriores podría haber un poco de ‘un Tarradellas’, sí creo que hay certezas que merecen la pena ser reflexionadas. La reunión no se cerró en blanco. Pero es lógico que unos y otros mantengan determinadas reservas. Parece seguro que la reunión celebrada ha sido constructiva, y puede deducirse que los dos personajes han tenido buena química entre ellos. Han tomado compromisos concretos y parecen haber reconducido las relaciones Gobierno de España- Gobierno de Catalunya. Ha sido, básicamente una reunión de reconocimiento mutuo. Un primer tanteo más exitoso que fracasado.

Me temo que a partir de aquí entramos en el espacio de las conjeturas: por ejemplo, se habló más de la autodeterminación y menos de los problemas concretos?. En su comparecencia la vicepresidenta Calvo fue clara y no rehuyó ningún tema. No sabemos lo que calló, pero estuvo bien lo que habló. Escuchándola, parecía haber tenido mucha importancia el día a día: reducir conflictividad, abordar temas como deuda y financiación, rescatar leyes con contenido social que están en el Constitucional, apoyar, por parte de Torra, medidas de higiene democrática de interés general y reconocer (con absoluta sinceridad y el mayor respeto) que no se había producido cambio alguno en el abordaje de la relación Catalunya y España, desde el federalismo imperfecto del PSOE a la autodeterminación que, desde su independentismo, defiende ahora mismo el President Torra. Escuchando a la vicepresidenta, la posición del Gobierno puede ser compartida o no, pero resulta clara, viable, segura: en definitiva, una posición sólida.

santorrasBien diferente fue la comparecencia del presidente Quim Torra, técnicamente caótica, en la Blanquerna desgranó la reunión en cinco apartados que eran, una vez más, un compendio del doble lenguaje que habitualmente usa: empezó nombrando a Puigdemont y había que bucear entre los apartados y sub apartados del discurso para descubrir que se había hablado de algo más que del ‘procés’. No obstante anunció que habrá continuidad en los contactos. Y aquí está la debilidad del President Torra: hace un discurso radical, llegando a afirmar que la mayor parte de la reunión había versado sobre la autodeterminación, manifiesta que se trata de construir la República catalana, pero, simultáneamente, establece relaciones con el gobierno de España y anuncia la reanudación de las comisiones bilaterales. Es decir, puro autonomismo. A mi parecer, este es un discurso vacilante, débil, rehén de sus seguidores. Es decir una posición nada sólida.

Creo que confirma esta apreciación la zarabanda que se ha montado en los dos extremos; Como era de esperar C’s, PP y la caverna han armado la de san Quintín. Previsible y seguramente poco preocupante para el Presidente Sánchez: no son los suyos los que arman la algarabía. La propuesta de establecer dialogo en el conflicto, racionalidad, practicar el arte de escuchar es bien acogida más allá de sus incondicionales: otro elemento de solidez que añadir al anterior.

Todo lo contrario sucede en Catalunya: aquí los improperios, el rasgarse las vestiduras, vienen básicamente de una parte irredenta del independentismo que no admite nada que pueda parecer negociación, a la que confunden con renuncia y claudicación. El independentismo se encuentra en una encrucijada: o toma la senda iniciada el lunes 9 o volvemos a las andadas. Esta es la segunda gran debilidad del President Torra. Pero en Catalunya también se ha oído la voz de la izquierda (PSC i Comuns, cada uno desde su posición) alentando, esperanzados, el dialogo iniciado. La reciente encuesta del GESOP para ‘El Periódico’ recoge una opinión popular mayoritariamente favorable al dialogo. Sin duda es un activo de futuro.

Pero no todo han sido declaraciones y opiniones. Creo que interesa destacar un casi silencio atronador: el de Carles Puigdemont, que en el momento de escribir estas líneas apenas se ha manifestado. Hay silencios muy elocuentes. Y si el dialogo progresa, la operación da frutos, la estrella de Puigdemont tenderá a apagarse.

Hemos empezado un camino largo y difícil, con escollos abundantes y salvables sólo con pilotos valientes y decididos. La carpeta judicial es uno de ellos. Mientras escribo, el juez Llarena ha vuelto a intervenir. Y las respuestas del independentismo reinciden en confundir, explicar medias o ninguna verdad. Pero, en este ámbito queda lo peor: la apertura del juicio oral, la inevitable sentencia y el desenlace de las euro órdenes que conciernen a los y las fugados. Van a ser momentos difíciles a los que sería deseable llegar con un buen acopio de resultados. El segundo punto crítico es saber si los partidos independentistas como el PDCAT i ERC van a tener el valor de aguantar el envite de los radicales, sea en forma de partido o sea en forma de asociaciones como ANC que no quieren perder la dirección del ‘procés’.

Si nos atenemos al lenguaje no verbal del President Torra todo pende de un hilo: pide visitar la fuente de Guiomar para hacer olvidar determinadas posiciones (que debemos olvidar) sobre lo español y regala una botella de ratafía, un licor de maceración cargado de magia y simbolismo. Andreu Claret, en su facebook lo ha calificado de druídico: no puede estar más acertado. La ratafía se macera con hierbas i frutos recogidos en la noche de San Juan. Y, en Catalunya se elabora y consume básicamente en zona rural, políticamente conservadora. Por eso, entre el simbolismo de Guiomar y la magia de la ratafía hay que estar esperanzados con interrogante.

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