septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

Fernando Morán, “in memoriam”

moranFernando Morán nos ha dejado. Me niego a decir que se ha ido porque está y estará presente en el recuerdo de cuantos le conocieron. En la historia de nuestro país dejó escritas, asimismo, páginas imborrables por su inteligencia, su valentía, su europeísmo y sus profundos conocimientos de política internacional.

Durante años tuve ocasión, en las cenas que tenían lugar en el restaurante La Ancha, de compartir mesa con él y con un grupo de amigos pertenecientes al ala izquierda del Partido, como Fernando Baeza, Antonio Santesmases, Carlos López Riaño, Mario Salvatierra, Juan Antonio Barrios…

Si hubiera que destacar por encima de otros, un rasgo esencial de su carácter que definiera su trayectoria, elegiría sin duda su europeísmo y su capacidad de análisis sobre la política internacional y el papel que España debía jugar en el ámbito geoestratégico.

Los jóvenes, que a veces consideran que no costó mucho esfuerzo integrarse en el Mercado Común, hoy Unión Europea, deben buscar y leer su texto pedagógico, muy bien orientado y con alguna retranca Carta abierta a un joven sobre la Europa que viene.

Su libro Una política exterior para España, no sólo fue emblemático sino que marcó las líneas maestras de la política española en materia internacional dejando atrás el aislamiento a que nos sometió la dictadura franquista e incorporarnos al concierto de las naciones, jugando con habilidad nuestras cartas y evitando que se nos redujera a un papel subsidiario cuando no irrelevante.

Había años en los que ser europeísta ocasionaba no pocos problemas. Fernando Morán nunca disimuló sus convicciones y supo defenderlas con una valentía y ardor incuestionables.

moran2En las necrológicas que se han publicado se insiste en que fue el Ministro de Asuntos Exteriores del primer gobierno de Felipe González, tras ganar las elecciones de 1982. Lo que no se dice es que supo plantar cara al Presidente del Gobierno en aspectos como el apoyo a la continuidad en la Alianza Atlántica, lo que significó poco más tarde, su salida del Gabinete.

Sin exageración alguna, Fernando Morán acumulaba una sabiduría enorme y sus conocimientos en materia diplomática, sobre literatura y cultura africanas y sobre tantos otros temas, impresionaban a quienes tenían la oportunidad de comprobar su agudeza, su ingenio y la originalidad y rigor de sus puntos de vista.

La política fue una vocación durante toda su vida. Antes de formar parte del Partido Socialista Popular ya se había hecho notar en diversos foros europeos, lo que le acarreó algún que otro disgusto.

En las elecciones de junio de 1977, obtuvo el acta de Senador por Asturias y, posteriormente, encabezó la candidatura del PSOE al Parlamento Europeo. Quienes compartieron con él esos años en Bruselas, destacan su capacidad de trabajo, su profundo conocimiento de los temas y su habilidad diplomática. Asimismo, fue Embajador ante la ONU.

Sería injusto no poner en valor su cultura y que era un excelente y brillante conversador. Ensayista, novelista, conferenciante, dejó plasmado en sus libros no sólo sus conocimientos sino una parte de su vida. Junto a los anteriormente mencionados no puedo dejar de citar España en su sitio, un texto, en cierto modo complementario, a Una política exterior para España.

En todos los que lo conocimos, deja una huella de respeto y de magisterio incuestionable.

Su última empresa política consistió en encabezar la lista del PSOE a la Alcaldía de Madrid. No logró ser alcalde pero para valorar su prestigio puede y debe tenerse en cuenta el resultado obtenido.

Hay personas como este asturiano universal, que por su valía, su preparación intelectual y su habilidad política saben granjearse el respeto y la admiración de cientos de miles de conciudadanos que no olvidan su contribución a la democracia y a que España, tras un largo periodo de aislamiento, se integrara en las instituciones europeas.

 

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