noviembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

Periodismo, pandemia de falsedades o la distancia del puercoespín

La mentira funciona. Le han crecido aquellas patas cortas con las que aplasta la realidad. Combatirla con legislaciones que favorezcan la libertad de prensa no es cercenar libertades, sino protegerlas con el libre derecho a la información veraz, de la que la ciudadanía es sujeto.

Escribo estas líneas empavorecido ante el espectáculo de gentes armadas presionando en las calles, en los colegios electorales y en los parlamentos de los estados norteamericanos. Tratan de imponer por la violencia su delirio. Van armados contra la realidad, intoxicados por la fábrica de mentiras que denuncia el Washington Post en Donald Trump. Contra ellos, la realidad se ha impuesto sin que por ahora no podamos sino deducir la conducta del delirio. Conocemos el poder infeccioso que tienen las noticias falsas, capaces de crear realidades paralelas. En eso Trump es maestro. Cabalga en el delirio queriendo meter el mundo en su hoyo de golf.

Escribo estas líneas ante la noticia de que el Gobierno de España trata de sacar una normativa para contra las campañas de desinformación capciosa en las redes, a partir de la proposición de ley de la Comisión de Seguridad Nacional. En su contra se ha manifestado su propio socio de Gobierno. Advirtamos: Una cosa son las redes y otra los medios. Cada medio de comunicación es poseedor de su propia línea de edición, y no hay nada que objetar, siempre y cuando su perspectiva ideológica, a la que tiene pleno derecho, describa la realidad y no la distorsione bajo titulares que poco tengan que ver con los contenidos. Digamos de paso que ya Alemania las tiene, también Italia y el Reino Unido lo tienen en trámite, y en los EE.UU., país que protege la libertad de prensa en su Primera Enmienda, una comisión del Senado investiga las presuntas injerencias de Rusia en la anterior campaña.

Observemos que se trata de salir al paso de la desinformación intencional creada por las redes, y nada se dice de los medios de comunicación que producen información y opinión elaboradas por profesionales. Cierto que nos movemos en un terreno pantanoso, porque alguien, sin determinar todavía, tendría que dirimir donde está lo real y lo falso en las redes, y conocido es que puede darse el caso de partidos que filtren “exclusivas” a cierta prensa afín, al tiempo que manejan todo un equipo que labora su repercusión en redes, y casos se dan de una infección producida por algún otro país que procura la desestabilizar. Respecto a esa iniciativa, hace brotar las sospechas cuando escuchamos poner el grito en el cielo diciendo que atenta contra la libertad de expresión.

Nada que temer si partidos y medios cumplen su tarea: Los partidos orientan la acción que debe tener que ver con el bien común; los medios orientan la información y la opinión publicada, crítica para con la política, y no para actuar como portavoces y correas de transmisión al servicio de su cuenta de resultados. Como bien señala ese maestro de periodistas que es Iñaki Gabilondo, el periodista sabe que es el público al que se dirige el sujeto de derecho, y no él y los intereses económicos de su medio. Para ello, con su quehacer profesional deberá seleccionar las noticias que considera más significativas y estudiar sus implicaciones; explorar sus fuentes; contrastarlas; y hacer partícipe al ciudadano con al menos tres puntos de anclaje. La información es producto de profesionales, que pueden y deben tener sus fuentes propias que debe contrastar para no transformarse en altavoz interesado.

Las redes pueden ser y son excelentes canales de participación ciudadana, que se ejercita en el periodismo ciudadano, fuente nacida del cenote de la realidad contrastable. Pero también pueden ser fuente de aguas turbias, creadoras de turbulencias donde nadan los siluros que las producen. Es conocida la parábola de la trucha, amiga de las aguas claras, que para pescarla hay que enturbiárselas. Trump ha sido un maestro en ello como señala, entre otros muchos, “Raúl Rodríguez Ferrándiz en su libro “Máscaras de la mentira el nuevo desorden de la postverdad” (Ed, Pre-textos, 2018).  Respecto a las redes, tan manejadas por Trump, nadie ignora, habiendo leído a Manuel Castell en “Comunicación y poder”, que determinados poderes crean núcleos en las redes, filtros, y “gate keepers”, porteros que manejan robots que a una orden dada movilizan colectivos que saturan el flujo de la red, comentan la que quieren hacer aparecer como noticia, normalmente filtrada previamente a algún medio. En todos esos casos nos encontramos ante lo que el sociólogo Peter Berger ha llamado “construcción social de la realidad”, Castell “construcción del poder a través de la construcción de imágenes”, Thomas Lukmann “realidades ficticias”, y Steiner erotización, fabricación de señuelos con apariencia de verdad que seducen a los así predispuestos. En todo ello se practica el imperativo de Trump:  “La mentira os hará eficaces” (véase Joaquín Estefanía en el libro colectivo “En la era de la postverdad 14 ensayos”. Pp. 79-91, el mismo libro donde Victoria Camps habla de “la nueva sofística”.

Ya sé que he ofrecido sólo dos patas de la mesa de la realidad que quedaría coja sin una tercera, en este caso consistente en una valoración teórica. En este caso me la ofrece Maurizio Ferraris, Profesor de Filosofía Teorética en la Universidad de Turín, y director del Centro Interuniversitario de Ontología Teórica y Aplicada, autor de treinta libros. En uno de ellos, “Postverdad y otros enigmas” (Alianza ed.), y en su “Manifiesto del nuevo realismo” extraigo unas breves referencias.

Del primero llama la atención cómo, en la primera página de su prólogo que titula “Trompas de Trump”, donde a una primera consideración uno no sabe si se refiera a la trompa del elefante republicano vestido de rojo para mejor confundir, o si lo hace como referencia a una borrachera de egolatría propia del sujeto. Lo cierto es que la encabeza con una cita de Goebbels, tras un coloquio con Hitler, fechado el 18/3/1945: “Sí, tienes razón. Todo lo que dices es correcto. Pero ¿dónde están los hechos”. Uno se queda como pensador en el Bosque de la Herrería porque pueden existir hechos sin razón y razones elucubradas a las que nos les respalda hecho alguno. Quizás por ello, ya al final de su libro, distingue entre:

Portadores de verdad, donde tiene competencia la ontología.
Hacedores de verdad, en el campo de la tecnología.
Enunciadores de verdad que pertenece a la epistemología.

Desde mi punto de vista, tomando su texto como pretexto, la cuestión que aquí se plantea es ¿dónde bebes? ¿De qué fuente primaria extraes tu conocimiento? ¿Qué fuentes secundarias la verifican? ¿Cuáles son tus anclajes? ¿Lo filtras todo desde una fuente ontológica, como foco evaluador interno, crítica de lo que recibes? ¿Portas en ti como saberes propios, ontológicamente macerados, o vives de prestado? Aquí la ontología es el “gate keepers” que abre o cierra la puerta a lo que se le sirve.

Es en su“Manifiesto del nuevo realismo” donde, casi al principio, me topo con otra cita suya de Paolo Bozzi:

“Si en una isla hay una gran piedra negra,
y todos los habitantes se convencieron
-a través de elaboradas experiencias
y la persuasión masiva-
que la piedra es blanca,
la piedra permanece negra
y los habitantes son todos unos cretinos”.

Que aquellos que pretenden el poder, sin capacidad solidaria para ejercerlo, amasan gustosamente su propia cretinez y la expanden como pienso, está claro; que para llevarlo a cabo existen colaboradores de alquiler, también; y que para ello existe un mercado de los embaucados, no menos.

La circunstancia histórica se presta a ello. Estamos instalados en la fragmentación de los relatos, un aluvión de pajas en el viento, creado para enceguecer, mientras se quedan con el grano y declaran como inservibles las grandes narraciones como el idealismo y el marxismo, que dice Ferraris. Es ante semejante fragmentación del instante sin continuidad, la pérdida del pasado, la fugacidad del presente, y el aluvión de futuros alternativos, que hemos llegado a la que Ferraris llama una “época imprevisible” donde sólo nos es segura la inseguridad. Todas las promesas de progreso continuo, del que podemos observar sus ritmos, se han vuelto problemáticas.

Por esa razón, y en ese contexto, no es de extrañar que, como señala Ferraris, haya quien caiga en la “desublimación represiva”. Recordemos: Sublimación es “el desplazamiento de una energía instintiva hacia un objetivo social elevado”; la conversión de lo inaceptable en provechoso y moralmente gratificante. Si en la realidad fabricada no existen gratificantes que estimulen positivamente, sino condiciones represivas, habrá que cambiar esa realidad fantasmática (en términos de Steiner), y hacer nuevo el realismo que como ismo sea militancia en la verdadera realidad. Quizás por ello quepa aquí el “ironismo” de que habla Ferraris, aquel cinismo de que habla Peter Sloterdij en su “Crítica de la razón cínica”. “Has de cambiar tu vida”, dice el propio Sloterdij en otro de sus libros, y ya al final lo precisa: “Ahora es el momento de rememorar de nuevo todas las formas de esa vida de los ejercitantes espirituales, que no cesan de liberar energías <salutógenas>, incluso aunque se hayan desmoronado las exageraciones metafísicas a las que al principio estaban incorporadas. Se han de examinar esas antiguas formas por si son reutilizables para encontrar mediante ellas otras nuevas […] para sacar al hombre, si no ya del mundo, sí de la apatía, del abatimiento, del atascamiento y, ante todo, de la banalidad, de la que Isaac Babel decía que era la contrarrevolución”.

Efectivamente, consiguieron parar la revolución infeccionándonos de banalidad; romper los relatos insertándonos en la ficción; sustituir la realidad por la que Ferraris llama “realitismo”, que es construcción de realidades paralelas contagiando el poder de la imaginación, solo que la imaginación es la capacidad humana de construir imágenes mentales de un objeto ausente, y nos han ahorrado la tarea al construirnos imágenes soporte de informaciones fabricadas en este tiempo que Sloterdij llama “antropotécnico”.

Nada que temer si la conciencia se mantiene vigilante, y el periodismo profesional en ejercicio, aplicando la política del puercoespín que dice Gabilondo: marcando las distancias críticas al servicio de la ciudadanía, su auténtico propietario.

Por eso, no quiero concluir este artículo sin citar unos párrafos de su libro “El fin de una época. Sobre el oficio de contar cosas”. La encontrarán al comienzo de su capítulo siete que trata de “La distancia del puercoespín”:

“Existe en la profesión otro problema importante que jay que saber afrontar, y que tiene que ver con el abuso que hacen determinadas personas de los periodistas para poder colar sus mentiras. La gente a través de la cual los personajes que mienten descarada e impunemente son personas que previamente han entregado la cuchara. Pero si tu no has entregado la cuchara, aunque alguien mienta habitualmente irá con cuidado al llegar ante ti, será pudoroso en la mentira, tendrá precauciones, tendrá incluso miedo a mentir. De modo que la única manera que.  tenemos de proteger a nuestros clientes de la mentira impune es construir una actividad profesional que sea digna de respeto por parte de todos”

¿Corresponderá esta actitud profesional a una época ya finalizada? Creo que no. Todos hemos sido testigo de la acometida de ese carricoche de embestida que es Trump contra los medios, y hemos sido tristes testigos de cómo ha contagiado casi a la mitad de su pueblo. Pero también hemos podido escuchar a un votante que “ha muerto por la boca”. No se puede decir impunemente tal sarta de insultos y mentiras, y hemos visto la reacción de las principales cadenas de TV americanas cortándole la señal y pasando a corregirle. Afortunadamente, las “fake news” no han ganado en América. Esperemos que en España tampoco, y sean los medios serios, de cualquier tendencia, los encargados de destaparlas.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN TRIBUNA

Tribuna

Maradona y la pandemia

Tribuna

¿Para qué seguir con la filosofía?

Tribuna

El tercer centenario del Ateneo de Madrid y los 80 años de Azaña

Tribuna

Verdades y mentiras sobre una gran ley de educación

Tribuna

¿Elegir? El PSOE ya ha elegido

Tribuna

¿Para qué ha servido izquierda socialista?

Tribuna

Periodismo, pandemia de falsedades o la distancia del puercoespín

Tribuna

Vacunas

Tribuna

Aburridos de la democracia

Tribuna

¿Qué es la democracia? (no respondan rápidamente…)

Tribuna

Hachazo a la injusticia social

Tribuna

Negacionistas

Tribuna

Poesía a Sul

Tribuna

¿Cón qué Casado quedarse?

Tribuna

Razones para la reforma judicial

Tribuna

Suspender el examen

Tribuna

Identidad política y autocensura

Tribuna

El psicoanálisis en el Ateneo de Madrid

Tribuna

La Cataluña posTorra

Tribuna

Hacerse un Azorín

Tribuna

La mentira como arma política

Tribuna

Don Sindulfo de la Barca

Tribuna

Madrid, un respeto

Tribuna

¿Por qué no acuerda el PP?

Tribuna

Guerra cultural, democracia y libertad

Tribuna

Francisco Rodríguez Adrados: in memoriam

Tribuna

¿Monarquía?¿Independencia?¿Y si debatimos sobre lo importante?

Tribuna

Es más que un no a Calviño

Tribuna

El camarote de los hermanos Marx (catalanistas)

Tribuna

Reconstruyendo, sin el PP

Tribuna

Saldremos más fuertes, más unidos y más iguales

Tribuna

En Europa, todos detrás de Pedro Sánchez

Tribuna

El acuerdo sólo perjudica a los ultras

Tribuna

Andanadas inútiles: Estado y Gobierno, un mismo horizonte

Tribuna

El ingreso de la dignidad

Tribuna

No es crispación, es desestabilización

Tribuna

La salida del laberinto

Tribuna

Economía sí, pero otra economía

Tribuna

Alarma, salud y partidismo

Tribuna

Comisión de reconstrucción

Tribuna

¿Más Estado?

Tribuna

Insultar no es hacer oposición

Tribuna

Más y mejor Europa

Tribuna

Rearme

Tribuna

Casado ¿pactas o te desentiendes?

Tribuna

Ultras en pandemia

Tribuna

Dependencia histórica

Tribuna

El dinero público no es de nadie

Tribuna

El mundo en que vivimos

Tribuna

Primera lección: defender lo público

Tribuna

Ética y enfermedad

Tribuna

Fake news, el otro ‘virus’

Tribuna

COVID-19 o somos Europa o todo era mentira

Tribuna

¿Honestidad? Breve apunte realista

Tribuna

El zorro fenec, y el principio de legitimidad democrática

Tribuna

Es la hora de la responsabilidad

Tribuna

Crisis Coronavirus: Comunicado Equipo Entreletras

Tribuna

El coronavirus: un miedo histérico colectivo inducido

Tribuna

Manifiesto de la manifestación feminista del 8 de marzo de 2020

Tribuna

8 de marzo

Tribuna

Ni delante ni detrás

Tribuna

¿Pacto educativo?

Tribuna

¿Despolitizar la política?

Tribuna

Memoria sin orgullo

Tribuna

Fernando Morán, “in memoriam”

Tribuna

El legado de Fernando Morán

Tribuna

Lo del juego en mi barrio: o con el empleo no se juega

Tribuna

¿Paranoia o tolerancia?

Tribuna

Agendas reales y ficticias

Tribuna

Adecentar la casa

Tribuna

Odio

Tribuna

El discurso preliminar de Agustín Argüelles

Tribuna

Coalición, estabilidad y eficacia

Tribuna

Galdós y la docencia

Tribuna

Galdós como ejemplo

Tribuna

Honrando a Galdós en Marianela

Tribuna

La democracia se abre paso

Tribuna

En memoria de Don Benito Pérez Galdós

Tribuna

Homenaje a Galdós Ateneista

Tribuna

Homenaje a Benito Pérez Galdós

Tribuna

La persona y el amor

Tribuna

Lecciones del Reino Unido

Tribuna

Juegos de poder en política

Tribuna

Sólo pactan los fuertes

Tribuna

Ecología y Política

Tribuna

Tiempos de pre-política

Tribuna

Juegos de poder en pareja

Tribuna

El art. 27 CE78, la ministra y los ‘empresarios docentes’

Tribuna

La década infame

Tribuna

Respetemos la decisión de las urnas

Tribuna

Homenaje a Ernest Lluch: ejemplo de tolerancia y humanidad

Tribuna

La Agrupación para el Estudio de las Religiones inicia su andadura en el Ateneo de Madrid

Tribuna

El peligro ultra

Tribuna

El Ateneo de Madrid acoge la semana de la ciencia 2019

Tribuna

Una jornada gozosa y memorable

Tribuna

El tigre nacionalista

Tribuna

Oneto, el guardián de las confidencias.

Tribuna

Frente a la Cataluña de la subversión y el caos, acatamiento de la sentencia, tolerancia y diálogo

Tribuna

Homenaje a Indalecio Prieto

Tribuna

Homenaje a Indalecio Prieto en el Ateneo de Madrid

Tribuna

10-N: ¿Qué hacemos con las pensiones ante el riesgo de crisis?

Tribuna

Juegos de poder verbales

Tribuna

Hay que respetar el resultado de las elecciones

Tribuna

La procesión de la humanidad

Tribuna

¿Gobierno a cambio de qué?

Tribuna

Gobierno ya

Tribuna

La cuestión de la identidad y de los migrantes

Tribuna

Muere en accidente Santiago Bastos, el militar de Inteligencia que truncó la involución en las FF.AA.

Tribuna

El ‘Águila’ ha alunizado. 50 años de la llegada del ser humano a la Luna

Tribuna

Soluciones al alcance de la mano

Tribuna

La Legislatura del derecho a la vivienda

Tribuna

Gobierno progresista y estable, cuanto antes

Tribuna

La leyenda de Ali y Cántara, Alicante

Tribuna

Investidura: hablemos del para qué

Tribuna

Homenaje a Jaime Vera en el Ateneo

Tribuna

Reflexiones sobre el homenaje a Jaime Vera en el Ateneo

Tribuna

La gran coalición pasa factura al SPD

Tribuna

Jaime Vera vuelve al Ateneo

Tribuna

Una Europa que avanza con una España que empuja

Tribuna

Literatura y gastronomía

Tribuna

Elecciones Municipales en Cataluña: La cuestión social y el miedo

Tribuna

Cien mil españoles más votarán por Europa

Tribuna

El mito Rubalcaba

Tribuna

Ahora también … 26 de mayo!!

Tribuna

Las dos derrotas de Aznar

Tribuna

Las Mentiras Románticas, Cataluña, elecciones Generales y Municipales

Tribuna

La ciudadanía decide

Tribuna

Tres autores, tres ideas para la socialdemocracia

Tribuna

Con el PSOE, la economía crece más y mejor

Tribuna

Manipulación, tergiversación y mentira… vienen de bastante atrás

Tribuna

Lecciones del Brexit

Tribuna

Homenaje al profesor Peces Barba en el Ateneo de Madrid

Tribuna

Un municipalismo para promover Europa

Tribuna

Límites éticos a la investigación en edición genómica

Tribuna

El feminismo socialista para Amparo Martí

Tribuna

28 de Abril: una visión desde Catalunya

Tribuna

No con mi voto

Tribuna

Por la dignidad de las personas, contra el menosprecio y la invisibilidad

Tribuna

El derecho a ser escuchado de Pedro Sánchez

Tribuna

Humanización, deshumanización, transhumanización

Tribuna

Progreso, Bienestar y Concordia

Tribuna

Luchar por Europa

Tribuna

La vigencia del socialismo democrático

Tribuna

Impuestos: suficientes y justos

Tribuna

Sol de domingo en los cien años de la Cuesta de Moyano

Tribuna

¿Decretos leyes? Depende para qué

Tribuna

Homenaje a Jiménez de Asúa en el Ateneo de Madrid

Tribuna

Conquistas, identidad y unas pelis de romanos

Tribuna

Sin igualdad y derechos Europa no existe

Tribuna

¿Sobre qué debatiremos en 2019? ¿Sobre territorios o sobre personas?

Tribuna

Traición a la democracia española

Tribuna

Muere la abogada María Luisa Suárez Roldán, pionera del primer bufete laboralista

Tribuna

La Extremadura incomunicada del siglo XXI

Tribuna

¿Dónde conduce la política de la crispación?

Tribuna

El año que la izquierda vivirá peligrosamente

Tribuna

PP y Ciudadanos pactan con el franquismo

Tribuna

¡A por ellos!

Tribuna

Constitución, celebración y reforma

Tribuna

El contagio de la ultraderecha europea no debería darse en España

Tribuna

Alfabetizar a las cúpulas de la derecha

Tribuna

La Mezquita-Catedral de Córdoba: razón y religión

Tribuna

A vueltas con los símbolos patrios

Tribuna

Jueces independientes

Tribuna

A vueltas con la monarquía

Tribuna

Eutanasia o el derecho a vivir dignamente

Tribuna

Liderazgos políticos y redes sociales

Tribuna

La Filosofía se recupera

Tribuna

Dejen gobernar

Tribuna

Cataluña en la encrucijada

Tribuna

Yo voté a Carmena, ¡perdonadme!

Tribuna

El huevo de la serpiente

Tribuna

Se dignifican las pensiones, pese a las cloacas

Tribuna

Falsedad del máster de Casado

Tribuna

Vuelve el aznarismo

Tribuna

Cataluña y la jaula del hámster

Tribuna

Los enemigos de las humanidades

Tribuna

El auge fascista y la anti-europa

Tribuna

Casado recorta desde la oposición

Tribuna

En memoria de Manuel Salcedo Vaya

Tribuna

Demasiados ‘hombres fuertes’

Tribuna

La herencia de Franco

Tribuna

Sanidad universal y justicia social

Tribuna

Ustedes se equivocan

Tribuna

Los jóvenes reclaman soluciones

Tribuna

Esperanza con interrogantes

Tribuna

Políticas de identidad y políticas de solidaridad

Tribuna

Jugando a escribir

Tribuna

Afrontar las causas de la inmigración

Tribuna

España vuelve a contar en Europa cuando más falta hacía

Tribuna

Acuarius o la lección española

Tribuna

De talantes y gestos estos días

Tribuna

Don Tancredo y el bolso de Soraya

Tribuna

Lecciones de la moción de censura

Tribuna

Un gobierno legítimo

Tribuna

Pedro Sánchez: el cambio imprescindible

Tribuna

De la táctica a la praxis. Carta abierta a los ciudadanos/as de la izquierda progresista

Tribuna

Cumplir lo prometido

Tribuna

Recuperar la ilusión en que lo que creíamos muerto vuelve a vivir

Tribuna

Sumar fuerzas, fundir horizontes

Tribuna

La moción imprescindible

Tribuna

La respuesta al supremacismo de Torra

Tribuna

A Pablo Iglesias e Irene Montero los definió León Felipe

Tribuna

Disculpen las molestias (De la braguetocracia y otras lindezas)

Tribuna

Serial de poder en Madrid

Tribuna

Le llamábamos don Enrique

Tribuna

Por dignidad

Tribuna

Cánones de belleza

Tribuna

El populismo de Ciudadanos

Tribuna

Con los ojos abiertos (A las activistas de Altea)

Tribuna

Jardín cerrado

Tribuna

Pensiones dignas y poderes fácticos

Tribuna

Vía dolorosa de Semana Santa

Tribuna

La reforma de la financiación local

Tribuna

Machismo: los síntomas y la enfermedad

Tribuna

8 de marzo, huelga de mujeres

Tribuna

Elecciones en Italia: europeísmo contra populismo

Tribuna

¿Reforma electoral? ¿para qué y para quién?

Tribuna

Forges: Un sentido común democrático

Tribuna

Tecnología y precariado

Tribuna

Enrique Tierno Galván: El triunfo de la intuición

Tribuna

La gran coalición no es una buena idea

Tribuna

‘¿Qué pensaría su padre si…?’

Tribuna

Argentina y el ‘NeoGatopardismo’

Tribuna

Juan Carlos Quer, centro de admiración

Tribuna

El auge supremacista

Tribuna

El laberinto catalán

Tribuna

Invierno, invierno

Tribuna

Esa izquierda portuguesa que apoya el secesionismo catalán

Tribuna

Volver a empezar

Tribuna

¿Soberanía?

Tribuna

De la caverna a la ‘mediocracia’, en Argentina

Tribuna

No sigan estirando la cuerda de la desigualdad

Tribuna

Arrinconando al machismo

Tribuna

Terrorismo fiscal

Tribuna

Elogio de Puigdemont

Tribuna

A Cataluña le conviene el PSC

Tribuna

El regreso a la pax catalana

Tribuna

Cataluña también forma parte de mi identidad

Tribuna

Crónica de la muerte de un poeta

Tribuna

La locura de Seward y Cataluña. Pensamiento estratégico

Tribuna

Políticos para resolver problemas y políticos para crearlos

Tribuna

Podemos salir bien de esta

Tribuna

En defensa del Régimen del 78

Tribuna

Decadencia

Tribuna

Cataluña, los funámbulos sobre la cuerda floja

Tribuna

Víctimas y verdugos en Cataluña

Tribuna

Más cultura de defensa para un mayor esfuerzo presupuestario

Tribuna

Tatuajes

Tribuna

Pacto de rentas, también para los catalanes

Tribuna

Para un niño desconocido

Tribuna

Hay que subir los salarios

Tribuna

Ablación

Tribuna

El observador

Tribuna

Los secesionistas no tienen derecho

Tribuna

La alargada memoria de Miguel Ángel Blanco

Tribuna

El régimen del 78 y los candados

Tribuna

Prometeo

Tribuna

Lo del famoso Referéndum

Tribuna

Emeth

Tribuna

Babel

Tribuna

El poncho de los pobres

Tribuna

La necesidad de la política

Tribuna

La ‘gravitas’

Tribuna

‘The Jesoua Tree’ y el tesoro de las primeras veces

Tribuna

40 aniversario de la legalización del PCE

Tribuna

Noticia y realidad

Tribuna

Sobre la codicia o los jornaleros del voto

Tribuna

El precario equilibrio del funámbulo

Tribuna

Fantasma mío

Tribuna

Maradona

Tribuna

Carnaval, carnavalada, carnavalismo

Tribuna

“Unha flor é un milagre…”

Tribuna

Los hijos, nivel de vida, nivel moral

Tribuna

Un país de cocineros que se atraganta

Tribuna

Bruce Springsteen, cuando todos los genios deberían escribir su biografía

Tribuna

Me he pasado la navidad leyendo a Elgarresta

Tribuna

Las cintas de casette