abril de 2026

«¿Más allá hay monstruos? (Bestiario)», de VV.AA. Edición de Jesús Urceloy y Xuan Folguera

¿Más allá hay monstruos?
(Bestiario)
Edición de Jesús Urceloy y Xuan Folguera
Ars Poética, 2026
135 páginas

Resulta llamativa la fascinación que ejercen los monstruos. No sólo en el cine, también en el arte y la literatura. Quizás porque son la representación de nuestros miedos y temores más profundos. Quizás porque los monstruos han estado de una u otra forma con nosotros desde tiempos remotos. Quizás porque algunos moran en  las esferas más intrínsecas e insondables de nuestra consciencia y a veces no somos capaces de dominarlos. Aunque también hay monstruos benévolos y protectores como, por ejemplo, el afable y sabio Fújur, el dragón níveo de La historia interminable de Michael Ende.

En este sentido, el libro ¿Más allá hay monstruos?, bajo el magisterio poético de Jesús Urceloy —los poetas participantes en esta obra pertenecen a los talleres de escritura creativa que Jesús Urceloy viene desarrollando desde hace treinta años— y Xuan Folguera, recupera la tradición medieval de los bestiarios que, bellamente iluminados, describían bestias o criaturas reales, mágicas e imaginarias con un propósito didáctico y sapiencial. Como señalan Urceloy y Folguera: “Ahora, en pleno siglo XX, […], podría parecer poco probable la existencia de las criaturas que poblaban el conocido Physiologus o los antiguos bestiarios medievales. Sin embargo, un grupo de poetas contemporáneos se ha atrevido a contradecir esta afirmación y han tapizado las páginas de este libro de extrañas criaturas, asegurado que más allá (e incluso más acá) hay monstruos”.

De esta forma, estamos ante un libro que reúne a casi medio centenar de poetas, cuyos poemas y prosas poéticas nos acercan a setenta y una  bestias que habitan mundos íntimos o el mundo exterior, aunque en ocasiones no seamos capaces de verlas o percibirlas. Poemas y prosas poéticas que sorprenden por su originalidad y calidad literaria, así como por su plasticidad, pues la lectura de estos textos nos sitúa cara a cara con los monstruos o bestias que emergen de los textos que contiene este libro. Un libro que bien podría ser ilustrado en un scriptorium por aquellos monjes del medievo, miniaturistas e iluminadores, que nos legaron los espléndidos e inquietantes bestiarios.

Estructurado en tres partes: Variada fauna, Zoología versal y Prosaica biología, esta obra nos acerca a criaturas como Ciconia ciconia, Curruca coplera, Gusano loco, La gamba cuántica, La Tarasca de Toledo, El monstruo de la cueva oscura, Narcipejo, Pez erizo, Taciturnivorus poenitentia, El obispopótamo, El pulepalabras amarillo… un sinfín de monstruos o entidades que harán las delicias de quienes deseen adentrase en este Bestiario. No les defraudará tan monstruoso elenco poético de criaturas sin igual, para el que se necesita, eso sí, cierto grado de valor y temeridad lectora.  

Al fin y al cabo, como anuncia el poeta Chema Gómez Hontoria en su poema ‘Apunte nº21 para un Bestiario de la soledad’, no debemos perder de vista que “Somos todos espíritus, que tristes / recorremos, perdidos cada día, / los centros comerciales y sus tiendas / de la mano gentil de un parecido. / Grises hacemos todo para nada, / esperando el milagro que nos salve.”

En mayor o menor medida, todos tenemos algún monstruo escondido bajo la manga o en el baúl del subconsciente que procuramos contener o enmascarar. En este Bestiario hay muchos donde elegir. Criaturas concebidas por los y las poetas de este libro en un loable ejercicio de creación literaria que, al mismo tiempo, indaga en ciertos aspectos de la condición humana. No olvidemos que los monstruos literarios, como Frankenstein, de Mary Shelley; el conde Drácula, de Bram Stoker;  Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson y tantos otros, no sólo nacieron de la fantasía o la imaginación de que quienes los idearon, también de un intento de explorar la naturaleza humana.   

En consecuencia, ¿Más allá hay monstruos? es sin duda un catálogo de extravagantes criaturas que conviene tener a mano en nuestra biblioteca personal, para poder identificarlas por si en un momento dado alguna de ellas decide hacernos compañía o entrar en nuestros sueños. Porque a veces, como apunta Antonio Polo González, debemos tener muy en cuenta que “esas bestias no viven fuera, sino en nosotros, que se reproducen en la conciencia y mudan de forma con cada lectura, si no fuera porque alguien, alguna vez, decidió escribirlas y dejarlas sueltas en el mundo.”

Para finalizar esta recensión, recordar que este libro es la entrega más reciente de una serie, surgida del taller poético de Jesús Urceloy, que ha dado hasta la fecha —contando con ¿Más allá hay monstruos? (Bestiario)—cinco libros más que notables: 24 poetas tímidos, 54 poetas que corrieron la maratón de Chicago, 88 octavas reales o más y un homenaje al poeta y dramaturgo estadounidense Edgar Lee Masters titulado La balada del río Fresquillo.   

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