noviembre 2020 - IV Año

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Agua en la Luna: la NASA encuentra más de la que esperaba

La NASA, mediante el observatorio SOFIA (Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja), situado a bordo de un Boing 747, ha confirmado la existencia de agua molecular en la Luna o como la conocemos todos H2O la misma que podemos encontrar en nuestro planeta, muy difeferente al hidroxilo (OH) que era la otra posibilidad.

Se encuentra tanto en grandes cráteres fríos y profundos de las regiones polares de la Luna en forna de hielo, como en la superficie lunar, avarcando grandes áreas cercanas a los polos en el lado iluminado por el Sol, probablemente almacenada en forma de cristales o entre los granos de la superficie.

Sin la protección de una densa atmósfera, el agua en la zona de la superficie lunar iluminada por el Sol debería perderse en el espacio, dijo Honniball. Pero no sucede así.

Cráter Clavius en el hemisferio sur de la Luna visible desde la Tierra

El observatorio SOFIA cuando apunto al soleado cráter Clavius en el hemisferio sur de la Luna visible desde la Tierra, capto luz infrarroja a 6 nanómetros sobre la superficie lunar, y a esa longitud de onda solo puede emitir el agua H2O .

Además los datos de SOFIA concuerdan con las conclusiones de otro estudio, donde se habla de las «trampas frías», unos lugares ultrafríos localizados en las regiones de sombras permanentes de la Luna donde el agua se acumularía en unos 40.000 kilómetros cuadrados de la superficie del satélite.

El hecho de que se confirme la existencia de agua en la Luna supone un gigantesco respaldo a la misión Artemisa que en el año 2024 llevará al ser humano de nuevo al satélite y a la primera mujer sobre suelo lunar, y cuyo objetivo declarado es desarrollar un asentamiento permanente. Pero Artemisa no solo se limitará a realizar paseos lunares, su objetivo es mas ambicioso y se enmarca dentro de los Acuerdos Artemisa de mayo de 2020.

Estos acuerdos son un primer intento de organizar lo que sería una exploración y explotación sostenida de la Luna con fines comerciales. Ha empezado una nueva carrera que a largo plazo se producirá entre las grandes potencias para colocar su bandera y garantizar sus derechos de explotación sobre recursos lunares, lo que contradice el Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes de Naciones Unidas que entró en vigor el 10 de octubre de 1967, y que prohíbe cualquier «apropiación nacional por proclamación de soberanía, ni por vía de utilización ni por ningún otro medio».