junio de 2026

Eduardo Nolla en el Ateneo de Madrid. 23 de junio

El próximo martes, 23 de junio de 2026, el Profesor Eduardo Nolla comparecerá por primera vez en el Ateneo de Madrid, para hablar de un tema del que es, seguramente, el mayor especialista mundial: Tocqueville y la democracia americana, en un acto pensado para conmemorar el 250 aniversario de la Revolución Americana, proclamada el 4 de julio de 1776.

Eduardo Nolla, es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense. Fue becario postdoctoral del Comité Conjunto Hispano-Norteamericano en el Departamento de Sociología de la Universidad de Yale (1981-1983) y becario Fulbright postdoctoral del Departamento de Ciencia Política de la misma universidad (1984-1985). De 1986 a 1992, fue profesor de Teoría Política de la Universidad de Yale, regresando después a España para poner en marcha el proyecto de la Universidad Antonio de Nebrija. Posteriormente ha sido profesor y vicerrector de la Universidad San Pablo-CEU. Ha sido también Rector de la Universidad Camilo José Cela y colabora actualmente con la Universidad Francisco Marroquín y la Universidad de las Hespérides y es el Director Académico de la Fundación Ortega-Marañón.

Nolla no es solo un estudioso de Alexis de Tocqueville; es, sin lugar a dudas, uno de los máximos especialistas mundiales en su obra y el responsable de que el lector hispanohablante pueda acceder al pensador francés en toda su profundidad, por su edición crítica de la obra de Tocqueville La democracia en América. El trabajo de Nolla en torno a Tocqueville se sostiene sobre tres grandes pilares:

  1. La monumental edición crítica de La democracia en América: Es quizá el mayor hito de Eduardo Nolla, ésta, su edición crítica y traducción de La democracia en América (publicada en español por la Editorial Trotta). No es una traducción cualquiera. El trabajo de Nolla consistió en bucear en los manuscritos originales, borradores, notas marginales y la correspondencia que Tocqueville mantuvo con su familia y con su compañero de viaje, Gustave de Beaumont, mientras redactaba la obra entre 1835 y 1840.

Al incluir las variantes y fragmentos inéditos que el propio Tocqueville tachó o decidió no publicar, Nolla permite al lector ver «funcionar la máquina de entender América». Se puede apreciar cómo el autor francés pulía sus conceptos y los miedos reales que le despertaba el futuro de las sociedades modernas. Así ha pasado de ser una especie de libro de viajes, a ser un tratado universal: Gracias a este nivel de detalle, la obra deja de ser vista simplemente como el mejor libro sobre los Estados Unidos del siglo XIX para consolidarse como el tratado definitivo sobre la naturaleza, virtudes y patologías de la propia democracia.

  1. Su obra Alexis de Tocqueville, Un liberal único: Nolla sintetizó décadas de investigación en su libro biográfico y conceptual Alexis de Tocqueville. Un liberal único. En esta obra, dirigida a un público más amplio, pero con un rigor impecable, Nolla define al pensador como alguien cerebral, racional, obsesionado con el rigor y carente de dogmas de partido. A través de este análisis, Nolla destaca la tesis central de Tocqueville: «La democracia es la libertad combinada con la igualdad». Sin embargo, Nolla recalca que el gran peligro de la modernidad es que esa misma obsesión por la igualdad termine devorando a la libertad, abriendo la puerta a un «despotismo democrático» o una tiranía de la mayoría donde los ciudadanos prefieren ser iguales en la servidumbre antes que desiguales en la libertad.
  2. Las claves tocquevillianas que Nolla reivindica actualmente: En sus intervenciones, conferencias y lecciones académicas, Nolla insiste en que Tocqueville no es un autor del pasado, sino un auténtico cronista del siglo XXI. Los puntos en los que Nolla suele hacer mayor hincapié para entender nuestro presente son: a) Instituciones vs. Costumbres: Las leyes y las constituciones son importantes, pero para Tocqueville (y así lo subraya Nolla) lo que sostiene a una sociedad libre son los «hábitos del corazón y de la mente», es decir, las creencias, la educación y la participación activa en el tejido social y asociativo local; y la descentralización: Nolla explica cómo Tocqueville defendía firmemente la descentralización administrativa. El municipio, la pequeña asociación y la gestión local son las escuelas donde el ciudadano aprende a ser libre y a no esperar que el Estado central lo resuelva todo.

Y, por último, la idea de la «mala democracia»: Nolla describe, siguiendo al autor, cómo la pasión por la igualdad puede volverse patológica. Cuando cualquier pequeña diferencia social o económica resulta hiriente para los ciudadanos, estos tienden a delegar todo el poder en un Estado tutor que planifique sus vidas a cambio de una falsa seguridad material. La aportación de Eduardo Nolla ha sido, sobre todo, rescatar al Tocqueville más humano, complejo y dinámico, alejándolo de las estatuas de bronce académicas para devolverlo al debate político actual como el mejor espejo en el que mirarnos.

Su presencia es un auténtico honor para el Ateneo de Madrid, que le da la más calurosa bienvenida.

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