abril de 2024 - VIII Año

‘White Rabbit’, la almohada surrealista de Grace Slick

White Rabbit fue escrita por Grace Slick durante 1966 para la que entonces era su banda The Great Society, aunque no fue grabada hasta el año siguiente, ya por Jefferson Airplane, en el magnífico e influyente álbum Surrealistic pillow, pilar fundamental del movimiento que protagonizaron los hippies en el llamado verano del amor.

Su letra original es la siguiente:

One pill makes you larger
And one pill makes you small
And the ones that mother gives you
Don’t do anything at all
Go ask Alice
When she’s ten feet tall

And if you go chasing rabbits
And you know you’re going to fall
Tell ‘em a hookah smoking caterpillar
Has given you the call
Call Alice
When she was just small

One men on the chessboard
Get up and tell you where to go
And you’ve just had some kind of mushroom
And your mind is moving low
Go ask Alice
I think she’ll know

When logic and proportion
Have fallen sloppy dead
And the white knight
Is talking backwards
And the Red Queen’s
«Off with her head!»
Remember what the dormouse said

Feed your head
Feed your head

Y una traducción al español:

Una pastilla te hace más grande,
y una pastilla te hace pequeña,
y las que te da tu madre,
no hacen nada de nada.
Ve a preguntar a Alicia cuando mide más de tres metros.

Y si vas persiguiendo conejos,
y sabes que te vas a caer,
diles que una oruga fumando en pipa
te ha afinado,
llama a Alicia,
cuando se ha vuelto pequeña.

Cuando los hombres en el tablero de ajedrez
se levantan y te dicen a dónde ir,
y tú te acabas de comer una especie de seta,
y tu mente funciona con dificultad,
vete a preguntar a Alicia,
creo que ella sabrá.

Cuando la lógica y la proporción
caen muertas de forma descuidada,
y el caballero blanco
está hablando al revés,
y la reina roja está diciendo:
«¡que le corten la cabeza!»,
recuerda lo que dijo el lirón,

Alimenta tu cabeza,
alimenta tu cabeza.

La autora nació Grace Barnett Wing (siempre ha antepuesto el apellido materno) en Evanston (Illinois), prácticamente en el extrarradio de Chicago, en 1939. Vivió su infancia en diversas ciudades estadounidenses hasta que la familia se afincó en Palo Alto (California), al sur de San Francisco.

Grace Slick en 1967 (Fotografía de archivo)

Parece que fue su madre (descendiente directa de uno de los pasajeros del Mayflower) quien se encargaba de leerle cuentos para que se durmiera y fueron precisamente Alicia en el país de las maravillas (1865) y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871) los que más llamaron siempre su atención hasta el punto de acompañarla casi obsesivamente hasta la edad adulta. Graduada en una escuela para señoritas de Palo Alto, acudió al Finch College de New York y a la Universidad de Miami en Coral Gables (Florida) antes de trabajar como modelo en diversos lugares. Finalmente, fue el mundo de la música el que captó a Grace por medio de su primer marido, Gerald (Jerry) Slick. La inicial de su nombre junto a una sobredosis más de machismo, ha inducido a confusión a más de uno con respecto a la autoría de la canción, lo que puede verse todavía en algunas publicaciones tanto impresas como digitales.

No puede negarse la enorme influencia que las obras de Lewis Carroll han tenido en la cultura moderna en muchísimas facetas como el cine, la música, la pintura, el teatro y otras muchas vertientes de la actual corriente artística. Tanta, que parece evidente de que no se trata de un simple cuento para niños, aunque los más jóvenes puedan también leerlo. Son dos las principales objeciones que suelen aducirse a las dos novelas fundamentales del escritor británico. Por un lado, se habla de una posible pederastia del autor; ciertamente su relación con Alice Lidell (la niña que le inspiró) tiene un cierto punto de extrañeza aunque, por lo sabido, nunca alcanzó nada censurable. Podría admitirse un cierto punto de enamoramiento, pero eso nunca podría desvirtuar la obra de nadie, más en la época actual en la que todo se juzga al milímetro. Quizá deberíamos separar la obra de un artista de la vida del mismo a la hora de considerar su estética o su grandeza y no dejarnos llevar por opiniones personales que nada tienen que ver con el objeto y el alcance de la susodicha obra pero, al parecer, en los tiempos que nos ha tocado vivir, ello se antoja sumamente complicado. Por otro lado, siempre se ha relacionado la historia de Alicia con el mundo de las drogas. Particularmente, creo que ello ha sido más debido a la muy posterior canción que al desarrollo de las novelas en sí. Carrol, profesor de matemáticas en Oxford, llevó una vida de solterón empedernido, bastante lejana a la de contemporáneos suyos como Baudelaire o Rimbaud, que sí frecuentaron ambientes más proclives a las sustancias alucinógenas propias de la época. En cualquiera de los casos, sí que hay una cierta línea de confusión entre lo real y lo imaginario, siempre apoyado por el hecho de tratar de juzgar los hechos con la aplastante lógica infantil, aspecto siempre muy cuidado por el autor. Ya inmersos en el tema, puestos a hablar de drogas, qué decir de los campos de amapolas de El mago de Oz o del polvo blanco de Peter Pan. La gran Grace utiliza conceptos escritos anteriormente para adaptarlos a su forma de percepción, ya sea mediante Alicia en una habitación demasiado grande o demasiado pequeña, un conejo con reloj y chaleco o una oruga que fuma en pipa sentada en una seta, transformando todo en elementos claramente relacionados con esas alucinaciones psicodélicas que solían acompañar su vida.

Cubierta del LP ‘Surrealistic Pillow’

Sea como fuere, Grace escribió el tema en un piano al que le faltaban ocho teclas durante una tarde de enero de 1966 bajo los efectos del LSD tras haber escuchado varias veces el álbum Sketches of Spain, de Miles Davis, así como el Bolero de Ravel y El concierto de Aranjuez de Rodrigo. La música española (o con aires españoles) siempre tuvo gran influencia en la autora, hasta el punto de que el tema principal para la malograda película Manhole (publicado más tarde en el álbum del mismo título) habla bastante de España y utiliza el idioma de Cervantes en gran parte de la letra. White rabbit duraba originalmente más de seis minutos con The Great Society y fue posteriormente acortado para su grabación con Jefferson Airplane. Ella misma defendió con rotundidad el uso de marihuana, peyote o ácido para evadirse de la agobiante realidad que rodeaba a la juventud del momento para gran disgusto de sus padres, a los que acusaba de criticarla con sendos vasos de whisky en la mano, y es que todas las sociedades tienen sus mecanismos de evasión. Para ella, perseguir al conejo blanco no significaba otra cosa que atender a la natural y humana curiosidad que todos llevamos dentro. Los hombres en el tablero de ajedrez son los jugadores, es decir, quienes controlan realmente el mundo desde sus posiciones de poder y se siente como una pieza más del juego. Únicamente puede ponerse un pero, y es que es la Reina de Corazones (en la primera parte) quien exige que rueden cabezas y no la Reina Roja (personaje de la segunda parte). El hecho (que puede no ser tan casual) de que el título del álbum donde aparece el tema sea Almohada surrealista, relaciona de inmediato el mundo descrito con el de los sueños (dormidos o despiertos) de quien lo escucha, o al menos esa fue su intención al escribir la letra, según sus propias palabras. Y, pese a todo, un final optimista que ofrece solución a los problemas; cuando las cosas parecen andar peor, todo está del revés, no se encuentra la salida y la lógica y la proporción parecen haber desaparecido por completo, la recomendación es hacer caso al lirón. Y es que “Alimenta tu cabeza” no significa otra cosa que “Edúcate a ti misma”, con tu experiencia y tu capacidad de razonar, sin caer en dogmas establecidos o en principios indiscutibles.

Hay muchísimas referencias entre las que pueden citarse la serie Lost o la saga de películas Matrix, y la canción puede oírse en series como The Young Pope, Big Little Lies, The Handmaid’s Tale, Stranger Things o This Is Us, sin olvidar películas en las que suena como Platoon, Miedo y asco en Las Vegas o The Game, incluso en series ya clásicas como Los Simpson o Los Soprano.

Existen editadas en la actualidad más de 65 versiones del tema, entre las que caben destacar las de George Benson (1971), The Damned (1980), Patti Smith (2007) o la malagueña Anni B. Sweet (2019) y la islandesa Emiliana Torrini.

Y, con todo, siempre que tengo oportunidad pido a la genial Grace Slick una segunda parte de White rabbit. Alicia ha evolucionado, ella ha evolucionado, nosotros hemos evolucionado… pero falta saber cómo lo ha percibido la autora.

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Escrito por

Archivo Entreletras

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