Tal día como hoy nació Anthony Quinn el 21 de abril de 1915. Actor total, quiero recordarlo en varias interpretaciones:
¡Viva, Zapata!, estupendo como el hermano de Brando, en esta película magníficamente dirigida por Elia Kazan. Junto a Jean Peters, Tony Quinn demuestra ya su versatilidad.
Comenzó como retratista de las estrellas de cine, su nombre verdadero era Manuel Antonio Rodolfo Quinn, nacido en Chihuahua, México.
Se casó con la hija de Cecil B. DeMille, Katharine. Tuvieron un hijo, Chistopher, que murió ahogado en una piscina con dos años.
Cuando ya triunfó en el cine, realizó La Strada, de Fellini, una película impresionante, donde iba por los caminos como Zampano, junto a Giuletta Massina.
Pero sería su papel en Zorba, el griego, el que nos eclipsaría a todos, la fuerza de este actor genial, bailando el sirtaki con el escritor inglés que interpreta el bello Alan Bates. Escena mítica para la historia del cine. Junto a ellos, la estupenda Irene Papas.
Quinn era un todo terreno, El último tren de Gun Hill, de Sturges, con el magnífico Kirk Douglas, y de nuevo con él en la gran película de Vincente Minnelli El loco del pelo rojo, como Gauguin.
El secreto de Santa Vittoria, Los cañones de Navarone, y tantas otras, demostraron que Quinn era uno de los actores más expresivos y carismáticos de su generación.
Capaz de interpretar a un pintor, a un vaquero que quiere proteger a su hijo, a un alcalde irrisorio que esconde el vino de los alemanes, a un payaso, y por, si fuera poco, en Las sandalias del pescador, a un Papa.
Pocos han llegado tan lejos, un actor extraordinario, de la talla de los más grandes, como Henry Fonda, James Stewart, Cary Grant, Burt Lancaster e incluso más expresivo que todos ellos.
Nunca olvidaré a Quinn y Bates bailando el sirtaki, sabiendo que el baile representa la inmortalidad, la alegría de vivir, en un mundo de sombras donde todos somos efímeros, hasta los más grandes se han de ir. Pero Quinn vuelve como Barrabás, como Gauguin y como el viejo griego, Zorba, en cada ocasión que vemos sus magníficas películas. Eso es la inmortalidad.











