febrero de 2026

James Dean, el hombre que vivió deprisa

Nació el 8 de febrero de 1931, y se convirtió en una promesa del cine muy pronto, porque James Byron Dean vivió solo 24 años, ya que murió en un accidente de automóvil el 30 de septiembre de 1955.

Fue un adolescente prodigio, con muy buenos resultados académicos, jugó al béisbol y al baloncesto en la Universidad y estudió teatro. Se especializó en Derecho, pero antes de acabar su periplo como licenciado, decidió cambiar su camino por las leyes por el teatro. El choque con su padre es similar al que vemos en su magnífica Al Este del Eden, dirigida por un Elia Kazan, que logró de él una interpretación magnífica, como el joven airado que se enfrenta al poder paterno.

Carl Trask es el protagonista de esta magnífica película, donde Carl descubrirá que su madre no está muerta y regenta un burdel. El papel de Raymond Massey, como el padre de Carl, es magnífico. La película respira tensión y se ve perfectamente el universo de Kazan, la capacidad de construir con los actores todo un universo. Elia tenía ese privilegio, viniendo del mundo del teatro y del Actor´s Studio, consiguió que James Dean estuviese prodigioso.

Pero también estuvo magnífico en Rebelde sin causa, dirigida por Nicholas Ray, junto a Natalie Wood, maravillosa como siempre y Sal Mineo. El chico que empieza medio borracho en la calle, detenido y que se verá involucrado en la muerte de otro joven, al competir en una carrera de coches, al lado del acantilado, cuando el otro no logra frenar y se mata. Nicholas Ray dirige a Dean con toda la fuerza que este tenía, esa combinación de delicadeza, ternura y rebeldía del actor.

Y, naturalmente, Gigante, de George Stevens, otra gran película, donde James Dean logró crear un vínculo de amistad con Elizabeth Taylor, la joven que se casa con un hombre del Sur americano, genial Rock Hudson, pero no entiende la diferencia tangible entre su educación del Norte americano con los sureños, por ejemplo, en el tema de los criados negros, que la chica no logra entender. Gigante fue todo un éxito. Se cuenta que James Dean llegó totalmente ebrio a la escena final de la película.

James Dean se compró un Porsche Spyder 550, mientras trabajaba en la cinta. Mientras Jimmy conducía por la carretera, acompañado de un mecánico, se le acercó en el cruce 41-46, en la localidad de Cholame, California, un Ford Tudor 1950, a gran velocidad, conducido por un estudiante. Dean trató de esquivarlo, pero no pudo. Chocó con el Ford lateralmente y fue el único que murió en el accidente. El mecánico que le acompañaba solo se destrozó una pierna y el conductor del Porsche se rompió la nariz y se lastimó el hombro.

Dean fue enterrado en el Park Cemetery de Fairmont el 8 de octubre de 1955. Se dijo, como comentó Nicholas Ray que, respecto a su vida privada, Jimmy Dean era gay. Fue pareja de la malograda Pier Angeli, pero esta le dejó por el cantante Vic Damone.

El actor, pese a su corta vida, asistió antes de rodar sus películas, al Actor´s Studio, y fue amigo de Marlon Brando y Montgomery Clift. Esa influencia se nota en sus interpretaciones, donde derrocha expresividad, al igual que contención, en la línea de Brando o Monty.

Si hubiera vivido, estoy seguro que hubiera interpretado grandes papeles, porque fue un actor único, de enorme personalidad, que se fue demasiado pronto.

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Archivo Entreletras

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