Nacido en Indiana, Pennsilvania, cerca de Pittsburgh, comenzó la carrera de Arquitectura, antes de sentirse atraído por el teatro. Fue un 20 de mayo de 1907.
Sus primeros éxitos vinieron como actor en Broadway. Tras ello, llegó a Holywood, cuando Henry Fonda ya estaba triunfando allí. Su primera película fue The murder man, con Spencer Tracy.
Participó en la Segunda Guerra Mundial, fue piloto de bombardero, Tras su vuelta, fue fichado para trabajar con Capra, hay que recordar la bella ¡Qué bello es vivir!, donde Stewart ya representa al hombre bondadoso, que se ha arruinado. Por todo ello está a punto de suicidarse, pero un ángel le salva, como este le dice al ángel que le hubiera gustado no haber nacido, le lleva por su pueblo y nadie le conoce. Pero todo acabará, como todas las películas de Capra, en un final feliz.
Con Hitchcock, hará magníficas películas, inolvidable en Vértigo, siguiendo a Kim Novak, en un filme idolatrado por muchos, una de esas películas tocadas por la magia del cine. Pero será también el protagonista de La ventana indiscreta, junto a Grace Kelly, la afición de voyeur de Stewart que ha de guardar cama, le sirve para contemplar un asesinato. De nuevo, el actor demostró ser uno de los mejores de su generación. Y El hombre que sabía demasiado se adentra en otra intriga, lo que refuerza que, para el director inglés, era de sus preferidos, junto a Cary Grant.
Con Anthony Mann también trabajó, demostrando lo gran actor que era y es célebre su papel en La conquista del Oeste. Todas las películas que interpretó con directores como John Ford, lo convierten en un actor solvente y brillante. La mejor, con diferencia, El hombre que mató a Liberty Balance, junto a John Wayne y Vera Miles.
También en Dos cabalgan juntos, John Ford logró que Jimmy sacara su mejor fuerza, junto al gran Richard Widmark. Y en El club social de Cheyenne estuvo genial, junto a Henry Fonda.
Me gusta recordarlo en la divertida película de Richard Quine, Me enamoré de una bruja, de nuevo con la musa de Quine, Kim Novak y un estupendo Jack Lemmon, que apaga las farolas, porque es el hermano de la protagonista, una verdadera bruja.
Tanto cine, como Historias de Filadelfia, confirman que James Stewart fue uno de los mejores actores de la historia del cine, de la talla de los más grandes.











