septiembre 2020 - IV Año

CINE

‘Rebelde entre el centeno’: el autor que se escondía del mundo.

centenoEn 1951 se publicaba en Estados Unidos la novela ‘The Catcher in the Rye’, titulada en la edición en español de 1965 como ‘El cazador oculto’, y finalmente en la de 1978 ‘El guardián entre el centeno’. Esta historia sobre un chico lleno de contradicciones incapaz de encontrar ‘su lugar en el mundo’ está considerada una de las mejores novelas de la literatura americana del XX, un verdadero clásico que ha vendido 55 millones de ejemplares y cada año coloca en el mercado un cuarto de millón de libros más. El lector de sus ediciones, incluida la última española de Alianza, se llevará una sorpresa, cuando por expreso deseo contractual del autor con sus editores está prohibido dar datos, introducir frases o sinopsis argumentales, e incluso poner en la portada una ilustración distinta al nombre del título.

Quien la escribió fue J.D. Salinger (1919-2010), uno de los personajes más enigmáticos de la historia literaria, un borrón dentro de una sociedad como la norteamericana donde la exposición y la visualidad son normas inherentes al modelo económico y social basado en lo mediático. Salinger, perteneciente a una familia de Nueva York cuyo padre judío era un rico importador de carne y quesos de Europa a quien no le afectó el ‘crack’ del 29, y que siempre vivió entre la élite social del Este, se enamoró locamente de Oona O´Neill, la hija de Eugene O´Neill – gran figura del teatro naturalista y premio Nobel- una adolescente que a los 18 iba a terminar por casarse con un veterano Charles Chaplin, y más tarde serían padres de familia numerosa (entre ellos de Geraldine Chaplin). El joven aficionado a escribir realizó un curso de creación literaria en la Universidad de Columbia, donde conoció a Whit Burnett, un profesor de literatura editor de ‘Story’, una revista de cuentos y relatos, en un tiempo en el que se produjo una gran disputa en el mercado entre publicaciones que llegaron a alcanzar una gran tirada que incluían ese tipo de contenidos, y se distribuían en quioscos y no solo librerías.

SalingerSalingerSalinger después de muchos esfuerzos -y frente a la extrema incomprensión de un padre que sólo esperaba de él que fuera un importante empresario del sector cárnico- logró colocar algunos de esos cuentos, entre ellos el que presentaba al personaje de Holden Caulfield, el futuro protagonista de su novela. Combatiente en la II Guerra Mundial en el frente europeo, destinado a Alemania donde trabajó en los procesos de nazificación, tras su vuelta a Norteamérica después de casarse con una oftalmóloga germana de dudosa nacionalidad, de la que se separa enseguida, J.D. Salinger retomó de la mano del profesor Burnett al proceso de creación literaria, logrando construir una novela, ‘El guardián entre el centeno’, publicada finalmente en 1951 y convertida en una ‘obra de culto’, y en paralelo de lectores masivos.

Una historia sobre adolescentes ‘que no saben lo que quieren’, donde aparece un lenguaje con alusiones sexuales insólito para la época. Salinger ya impuso sus condiciones para la publicación de su primera (y única) novela: rechazo absoluto a la promoción, que no se adelantara dato alguno sobre la historia a los lectores, y la máxima oposición a cualquier exposición pública. En los años siguientes Salinger se recluyó entre los altos muros de una granja en medio de un enorme bosque privado, sin atender a los medios, sin permitir las entrevistas, aumentando su misterio personal hasta convertirle en una incógnita. Casado por segunda vez y padre de dos hijos, hasta otra nueva ruptura, se supone que Salinger siguió creando ficción para luego destruirla, por el simple placer de escribir, con la ‘filtración’ de ciertos contenidos a través de las cartas con amigos, que pese a su oposición legal, han podido ser reconstruidas en parte. El misterio de este eremita sumergido en el budismo zen persistió hasta su muerte a los 91, mientras periódicamente los medios se acordaban de él tratando de acceder a su imposible intimidad. Algunas de las revelaciones y el morbo de esta parte de su vida recuerdan demasiado a las ‘extravagancias’ del millonario Howard Hughes.

centeno2Con este material argumental de base, en principio apasionante, sobre el ‘menos conformista de los escritores’, otro de esos maestros de ‘novela única’, por expresa intención de su creador, el director-guionista Danny Strong construye un biopic, producido al margen de las majors y de los grandes estudios, con una fotografía ‘lavada’ de tonos casi apagados, una aceptable ambientación donde aparecen muchos interiores naturales, y un protagonista correcto (Nicholas Hoult) que como le ocurre al resto de los actores no envejecen a través del maquillaje a lo largo del tiempo en que transcurre el relato. Pero donde ante todo brilla la presencia de Kevin Spacey como el profesor Whit Burnett, en la que podría constituir probablemente la última película en la malograda carrera de este actor tras las acusaciones del ‘Me too’ en este caso masculino.

El relato pasa de puntillas sobre el periodo de guerra, a cuyo trauma atribuye Strong el trastorno que Salinger sufrirá a lo largo de su vida. Se trata de una explicación fácil y socorrida para agarrarse como motivo a esa ‘rebeldía’ que llevó a Salinger a enclaustrarse fuera del mundo. El problema de ‘Rebelde entre el centeno’ -una película que se sigue con atención y no aburre-  es que su formato de ‘biopic’ demasiado fiel a las constantes del género no parece el más apropiado para un tipo tan ‘raro’ como Salinger, y que otro formato más atrevido y menos convencional habría parecido más adecuado para acercase al ‘misterio’ del autor de ‘El guardián ante el centeno’. Aún así, el espectador sale del cine haciéndose muchas preguntas que nadie va a ser capaz de responder.

 

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