marzo de 2026

Steve McQueen, un actor para la Historia

Terence Stephen McQueen nació el 24 de marzo de 1930 y murió en noviembre de 1980, a los cincuenta años, víctima de un cáncer de pulmón.

No conoció a su padre y su padrastro le pegaba palizas, por lo tanto, el joven Stephen decidió irse de casa para vivir en la calle. Sordo y disléxico, el futuro actor tuvo que volver a casa, después de un periplo desafortunado, sin dinero y sin dónde ir. El padrastro volvió a pegarlo, y le internaron en un reformatorio, cuando Steve amenazó a este de matarlo, si le ponía la mano encima otra vez.

En el periodo en que estuvo en la calle, cometió delitos menores. Tras ingresar en un reformatorio, mostró una actitud modélica y al salir con 16 años, era un ejemplo para muchos.

Al volver a casa, ya solo con su madre, se trasladó a Greenwich Village en Nueva York. Conoció a unos marineros y le convencieron para que se embarcase en un mercante en dirección a la República Dominicana. Abandonó su puesto y se puso a trabajar en un burdel.

En 1947, decidió alistarse al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Tras esta experiencia, y ser dado de baja, se puso a estudiar teatro. En el Actor´s Studio, donde Brando y Monty Clift asistieron.

Ya en aquella época, el actor comenzó a ganar dinero con las motocicletas y los automóviles, gran pasión de su vida. Empezó a competir y trabajó en teatro en diferentes funciones. Debutó en Broadway en la obra Un sombrero lleno de lluvia, protagonizada por Ben Gazzara.

También comenzó en televisión, en la serie Randall, el justiciero, que estuvo en antena desde 1958 a 1961. La película más destacada en ese momento fue Los siete magníficos, de John Sturges, con un reparto antológico: Yul Brynner, Horst Bucholz, James Coburn, Robert Vaughn, Charles Bronson y Brad Dexter, el malo era Elli Wallach. McQueen demostró su gran capacidad interpretativa, siendo el papel más destacado junto a Brynner.

Pero sería El rey del juego, de Norman Jewison, donde el actor estuvo sensacional y demostró ser uno de los mejores actores de la década de los sesenta. La partida de póker, contra Edward G. Robinson es antológica, y cuando pierde, y pasea por la ciudad, vemos a un actor condenado al fracaso, pero de irresistible belleza.

Podemos decir que estuvo maravilloso en Amores con un extraño, junto a la bella Natalie Wood, en aquella comida, donde el actor, ya dotado de una irresistible presencia, tiene que enfrentarse a la familia de la chica.

No hay que olvidar antes de estas películas, la primera rodada en 1965 y la segunda en 1963, que McQueen había estado genial como el preso en un campo de concentración alemán en La gran evasión, con un reparto de lujo, donde intenta fugarse varias veces. El rebelde Steve era casi gemelo a Newman que interpretó La leyenda del indomable.

Tanto La gran evasión como Los siete magníficos las dirigió John Sturges.

Y si fuera poco, El Yang.tsé en llamas, acompañando a Richard Attenborough y Candice Bergen. Son maravillosas las escenas entre Steve y Candice, donde vemos la química de dos actores en alza. La Bergen era muy hermosa y lucha Steve por dejarse llevar por el amor de la joven, en el clima del barco y de la lucha en el mundo asiático.

Bullit, magnífica, sería otro acierto en su carrera, junto a Jacqueline Bisset. Y El secreto de Thomas Crown, con Faye Dunaway fue toda una demostración de elegancia, ironía y seducción de este actor superdotado de la historia del cine.

Otras películas de los setenta, como La huida, con su gran amor, Ali McGraw, que dejó al productor Robert Evans por Steve. También es destacable Papillón, sobresaliente película rodada en la Guayana francesa, donde el actor vuelve a vivir el tormento de la cárcel, junto a un notable Dustin Hoffman, aunque, en mi opinión, McQueen le supera.

No será solo en estas películas, sino su participación de bombero en El coloso en llamas, junto a otro grande con el que podemos encontrar semejanzas, Paul Newman: la seducción, la personalidad y el talento. El reparto de esta película, que fue un gran éxito, fue un verdadero lujo, en la década de las películas de catástrofes: Fred Astaire, Jennifer Jones, William Holden, Robert Wagner y Faye Dunaway, entre otros.

Sus últimas películas fueron Tom Horn y Cazador a sueldo, en una carrera ascendente de actor de acción, capaz de interpretar papeles dramáticos, policíacos y siempre con excelencia.

La muerte por cáncer de pulmón nos privó de unos de los más grandes de la historia del cine, lo hizo todo para salvarse de la metástasis, pero el cáncer galopante lo llevó a la tumba. McQuenn ha quedado en la historia por ser un magnífico actor, que hubiera dado interpretaciones extraordinarias de haber seguido vivo. Su cine ya es eterno y siempre será uno de los siete magníficos.

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Archivo Entreletras

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