febrero de 2026

‘Ariadna y Barbazul’: Mujeres liberadas, ¿para qué?

Solo seis representaciones, hasta el 20 de febrero, estará en el escenario del Teatro Real esta ópera estrenada en París en 1907, y en el viejo Real en 1913 en su momento una verdadera incomprendida. Es la única obra de este género del francés Paul Dukas (1865-1935) un músico muy sensible a la modernidad de su época, emparentado con el estilo de Debussy. Sobre libreto de Maeternick, se basaba en un cuento muy conocido de Perrault

Hace más de un siglo cuando su estreno no fue bien recibido. En la historia no hay una sola relación amorosa y lo que el argumento sugiere apenas podía tener el interés que hoy puede sustentar esta historia.  La valerosa y llena de iniciativa Ariadna libera a sus hermanas (y al resto de las mujeres) encerradas por Barbazul en su castillo.

Y cuando ha conseguido que ellas sean libres, se preguntan:»¿Para qué?». Es decir, el miedo a la libertad, a tener que decidir por sí mismas, el temor a vivir sin que nadie les diga lo que tienen que hacer o decir.

En las letras se habla de mujeres que se han acostumbrado a la oscuridad del castillo y ahora no saben qué hacer si hay luz y no hay quien piense por ellas. Sorprende que esta ópera estuviera casi escondida durante muchos años en los que se la ignoró hasta convertirse en el XXI en un título recurrente, especialmente en el área francófona.

Hace una década la Ópera Nacional del Rhin estrenó en Estrasburgo una versión dirigida escénicamente por Oliver Py donde la escenografía dividía el espacio en dos plantas horizontales que venían a recordar el tenebroso castillo.

Nada de esto hay en la versión de Álex Ollé que el Real coproduce con la Opera de Lyon. En vez de un set angosto y tremebundo con un aparatoso decorado, se apuesta con todo acierto por la amplitud y la diafanidad del espacio escénico diseñado por Alfons Flores. Esa enorme cantidad de ‘aire’ para la acción teatral rema a favor de la obra. Con ropa contemporánea de Josep Abril Janer el espacio es de gran versatilidad con mesas que se separan o se acumulan a lo largo del desarrollo y lámparas de pie, y una buena idea de concepto un cristal transparente/espejo en el que las protagonistas se enfrentan a sus diversos ‘yo’.  Bajo un techo abatible en forma de laberinto.

Descubrimos a un Ollé muy diferente al de otras producciones suyas más aparatosas. Esa acertada línea sobre el espacio escénico proyecta una pátina de elegancia formal a lo largo de toda la producción. Con momentos clave como el de la liberación de ellas bien resuelta desde la perspectiva del movimiento de los personajes. Ese escenario tan abierto permite que el numeroso grupo femenino se pueda desplazar con suficiente holgura, en uno de los momentos más imaginativos de la producción.

Musicalmente la partitura era un prodigio adelantando tendencias desarrolladas años más tarde. En esta ocasión dirige el foso el israelí Pinchas Steinberg que sabe sacar todo el partido a una base de tanta belleza. Se trata de una obra donde el reparto femenino es básico y semi-coral y que casi todas ellas tengan la posibilidad de ‘su minuto de gloria’. Paula Murrihy (Ariadna) está espléndida, lo mismo que Silvia Tó Santafé (la nodriza), Aude Extrémo (Selysette), Jacquelina Leveri (Ygraine), María Miró (Melissane) o Raquel Villarejo Hervás), mientras los personajes masculinos más allá de Barbazul (Gianluca Buratto) apenas tienen protagonismo. Como si lo adquiere en cambio el coro del Real que dirige Jose Luis Basso y el numeroso conjunto de actores/bailarines especialmente femeninos que participan en la acción escénica.

Más allá de lo que argumentalmente sugiere esta obra —el miedo a la libertad— hay momentos en que se plantea una situación que recuerda a la de la película ‘Un simple accidente’ (2025) rodada en Irán en condiciones de clandestinidad, cuando las mujeres de la ópera de Paul Dukas tienen en sus manos al Barbazul que los campesinos han doblegado y ellas no saben qué hacer con el presunto captor y maltratador. Como en la película de Jafar Panahi sucede con el torturador y represor que tienen en sus manos, y dudan entre cobrarse o no la venganza.

COMPÁRTELO:

Escrito por

Archivo Entreletras

María Zambrano está viva
María Zambrano está viva

Su pensamiento penetrante, su palabra cálida y su coraje cívico ¿Por qué dedicar, aquí y ahora, un breve ensayo a…

PASABA POR AQUÍ / Aquí todos hacemos relojes, aunque sean de madera
PASABA POR AQUÍ / Aquí todos hacemos relojes, aunque sean de madera

Cuanto más intensa es la ideología, más chicas son las ideas. Cuanto más pretenciosos son los eslóganes, más baja es…

Jo Nesbø, huellas dactilares de excelente confesión literaria
Jo Nesbø, huellas dactilares de excelente confesión literaria

Sangre en la nieve es el último título del autor noruego donde su oficio queda, una vez más, patente. En…

30