enero de 2026

‘Velintonia 3’, un paisaje por la casa de Aleixandre

Javier Vila ha dirigido la película documental Velintonia 3, donde hace un recorrido no solo por la casa del poeta Vicente Aleixandre, desde el vacío que inunda hoy día las estancias y el deterioro en el que se halla la llamada Velintonia, sino también por las conversaciones, en forma de diálogos, de muchos amigos, que, en aquel entonces, eran los jóvenes poetas, que iban a ver al gran Aleixandre.

Desde el principio de la película oímos voces, que luego son rostros, el de Rosa Pereda, escritora y periodista, que iba a la casa del poeta, las conversaciones entre Vicente Molina Foix y Javier Lostalé, recordando las visitas a las cinco de la tarde. Incluso Vicente Molina recuerda algún encuentro con el poeta por la mañana, sentado junto a él en el famoso cedro, y al lado siempre de Siro, el perro de Aleixandre.

Podemos escuchar el diálogo de Jaime Siles, con su sabiduría, junto a Antonio Colinas, que leyó un poema en la tumba del poeta sevillano, el día que lo enterraron. Jaime Siles nos cuenta y le cuenta a Colinas, cómo era Vicente, cómo fue escribiendo toda su obra en la cama, tendido siempre, por las continuas enfermedades que le asediaron. Podemos escuchar otro diálogo, porque la película está hecha de espejos, que nos hablan de un hombre que dialogó con todos, que sabía escuchar, cuya voz se nos aparece en imágenes antiguas, en blanco y negro, con sus ojos azules como el mar, mientras habla de su Málaga de la niñez. Este diálogo es el de Marcos Ricardo Barnatán con Guillermo Carnero, todos amigos de Vicente, jóvenes poetas entonces que fueron acogidos en la casa del gran premio Nobel, con la virtud de la modestia, porque Vicente escuchaba acerca de lo que escribían, de sus primeros libros, e, incluso, hablaba a unos de los otros, para que todos fueran amigos. Y es la amistad y la generosidad la que va tejiendo esta magnífica película, donde actores tan conocidos como Antonio de la Torre o Ana Fernández leen fragmentos de sus libros, de sus cartas, de gran parte de su obra.

Pero no olvida la película, los nombres de su amada Generación, la amistad con Lorca, con Miguel Hernández, con Emilio Prados, con Luis Cernuda, todos iban a su casa, como si fuera el lugar sacrosanto, donde la vida se convertía en llamaradas de poesía. Tanto es así que un Miguel Hernández que venía del Frente, le traerá naranjas, en los años de la Guerra, adornado la cama de naranjas, como luces que brillan en la estancia. Y la casa, que va recorriendo Alejandro Sanz, el hombre que creó la Asociación de Amigos de Velintonia, y que ha sido el impulsor de ese enorme deseo de convertir la casa en un museo donde la poesía conviva con la belleza. Javier Vila pasea con la cámara por las estancias, se detiene en donde ya no existen los cuadros, ni la cama del poeta, en paredes con grietas, pero que Alejandro va explicando a unos amigos poetas, que luego vemos recitar en el exterior de la casa, donde se hallaba todo lo que amó el poeta: libros, cuadros, relojes.

La película combina la voz del poeta, hace un recorrido vital por todo lo que fue su infancia y juventud enfermiza, mientras van dialogando los poetas novísimos como así los llamaron, hoy ya consagrados. Todos admiraban del poeta sevillano su don de la escucha, el interés por sus obras, todos fueron acogidos, cuando no eran importantes, por un poeta generoso, que los convirtió en protagonistas de una obra futura. La emoción cala en la película, y sentimos que las imágenes de su muerte, cuando Carlos Bousoño, Claudio Rodríguez y Francisco Brines, entre otros, llevan el ataúd, son culminación a la obra resplandeciente de un poeta único, por grande y por generoso. Poetas actuales que leen sus poemas, fragmentos de obras que son leídas por los actores citados, opiniones de Siles, Carnero, Colinas, y todos ellos sobre las obras esenciales del poeta.

Todo es una fiesta para el espectador que ama la literatura y que Javier Vila ha logrado componer con belleza y serenidad. Velintonia 3 es un canto a la esperanza, es un paisaje de amor hacia una casa, pero también a los que residieron en ella, desde Carmen Conde, que vivía una época en el piso de arriba y a cada uno de los jóvenes que visitaban para hablar de libros y de amor, como nos contó Javier Lostalé, en el coloquio posterior. Como nos dijo Javier, Aleixandre le decía lo siguiente: “si tienes que elegir entre un amor y un libro, vive el amor y luego ya surgirá el libro”. Poeta que todavía ilumina la casa vacía y a cada uno de nosotros, gracias a la belleza de su obra, a la generosidad que tuvo con todos, como, por ejemplo, con el inolvidable Miguel Hernández y a Javier Vila que ha creado una bella película, donde el silencio de la sala también era un acto de amor a la poesía y a la grandeza de un gran hombre. Paseamos por Velintonia, como si ya fuera nuestro hogar y por la vida del poeta, como si fuera un ser querido para siempre. Una película muy bella de Javier Vila.

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Archivo Entreletras

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