septiembre 2020 - IV Año

CINE

Woody Allen. El poder del psicoanálisis (I)

Maestros de la historia del cine

Por Ramón Margareto*.- / Noviembre 2018
www.ramonmargareto.es

Woody AllenWoody Allen es uno de los artistas más talentosos, respetados, reconocidos, influyentes y prolíficos de nuestra época y posiblemente de la Historia del Cine. Director, actor, músico, dramaturgo, humorista, escritor… Es el mejor guionista vivo, posiblemente por su gran afición a aplicar el psicoanálisis en sus personajes, y el único cineasta capaz de rodar una película al año y una obra maestra cada tres. Entre sus grandes influencias cinematográficas destacan directores como Federico Fellini (Amarcord, 8 ½), Ingmar Bergman (El séptimo sello, Fresas salvajes), François Truffaut (Los cuatrocientos golpes), Luis Buñuel (El discreto encanto de la burguesía), Vittorio De Sica (El ladrón de bicicletas), Orson Welles (Ciudadano Kane), Akira Kurosawa (Rashomon), Jean Renoir (La gran ilusión) o Stanley Kubrick (Senderos de gloria), y de humoristas como Groucho Marx y Bob Hope. Aunque su extensa carrera, compuesta ya por cincuenta películas, está repleta de galardones, su eterna condición de rebelde “enfant terrible” se sigue resistiendo a acudir personalmente a recoger sus numerosos reconocimientos. Su carrera está jalonada de una veintena de premios Óscar, cuatro como director. Su incombustible ingenio produce “citas” continuamente: “Para hacer cine no hace falta saber de cine”, “Cada vez que escucho a Wagner me entran ganas de invadir Polonia”, etc. Irrepetible. Con todos ustedes, Woody Allen.

Tiger LilyAllan Stewart Königsberg nace el 1 de diciembre de 1935 en el popular barrio de Brooklyn (NuevaYork, Estados Unidos) en el seno de una familia judía de origen rusoaustríaco. Su primer encuentro con el cine se produce a los tres años cuando su madre le lleva a ver Blancanieves y los siete enanitos, de Walt Disney. Tal es la emoción que le produce ver a los personajes en movimiento que se acerca a la pantalla para tratar de tocarlos. El pequeño Woody estudia hasta los ocho años en una escuela privada hebrea y después ‘contra su voluntad’ en la pública Midwood High School de Brooklyn. Aquí se produce su primer ‘cambio de carácter’: se convierte en un niño solitario e introvertido al que sólo interesan sus redacciones llenas de ingenioso humor y un deporte: ¡el boxeo!

Durante su infancia aprende a tocar el violín y el clarinete, instrumento que interpreta con asiduidad en público junto a la The New Orleans Jazz Band, ritmos que le inspiran a la hora de elegir las bandas sonoras de sus películas. Actúa también en el Michael’s Pub y el Café Carlyle de Nueva York, al que sólo falta los días en que su actividad como cineasta se lo impide. Woody Allen comienza su carrera como humorista con 16 años y a los 17 debuta como monologuista en la cadena de hoteles Borsch Belt de Nueva York. En 1953 comienza a publicar sus chistes en periódicos como The Mirror y The New York Post.

Toma el dinero y corrre 1En 1953 Allen ingresa en la Universidad de Nueva York, donde estudia Producción Cinematográfica. No le interesan las clases, sólo la proyecciones de películas y decide de inmediato abandona el campus. Desde 1959 hasta nuestros días acude a la consulta de un psicoanalista. Es evidente que le gusta hablar mucho y que le escuchen. Tras contar chistes en numerosos locales nocturnos de Nueva York, consigue su primer contrato en 1955 en el programa de televisión “The Colgate Happy Hour”. Dos años después gana su primer premio Sylvana Award al mejor cómico del año.

Su primera película es Lily, la Tigresa (What´s up, Tiger Lily, 1966) una divertida versión reescrita, reeditada, doblada al inglés y con escenas adicionales de un ‘cutrelux’ film japonés de 1964, Kagi no kag, del director Senkichi Taniguchi. El colmo de la experimentación cómica. En 1969 Woody rueda la primera comedia totalmente escrita, dirigida y protagonizada por él, Toma el dinero y corre (Take the money and run), un divertidísimo falso documental policiaco alrededor del sexo y el psicoanálisis. Tras salir de la cárcel, un ladrón vuelve a delinquir por culpa de un antiguo amigo que ahora es policía. Toda la represión del aparato judicial americano puesta en tela de juicio contrastándolo con los traumas del protagonista, un auténtico antihéroe. Sorprendente éxito comercial y una pequeña obra maestra.

BananasEn 1970 el director firma un contrato con la productora United Artists que le compromete a rodar tres películas, pero otorgándole el control absoluto sobre su ellas. En Bananas, parodia sobre la corrupción política en países en vías de desarrollo, el ingenuo Fielding Mellish (Allen) fracasa estrepitosamente en su relación con Nancy, una mujer independiente, liberada, sin prejuicios y muy comprometida políticamente. Sin embargo, termina convirtiéndose en el nuevo dictador de la república bananera de San Marcos. Política, guerra, amor, mucho amor y más y más humor. Sátira delirante que ironiza sobre las costumbres sexuales de los seres humanos, Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrevió a preguntar (Everything you always wanted to know about sex but were afraid to ask, 1972) está compuesta por siete episodios, cuatro de ellos protagonizados Woody. Su visión sobre el comportamiento sexual y sus tópicos le hace ridiculizar el bestialismo, el fetichismo o la religión. Divertidísima.

El dormilónFinalmente, El dormilón (Sleeper, 1973) es una delirante y surrealista comedia futurista que ironiza sobre temas como la clonación, la criogenización, el totalitarismo y la comida sana. Un hombre hibernado en los años setenta del siglo XX vuelve a la vida en 2174. En el momento de su despetar, la policía irrumpe en el lugar, rodeado de una creciente atmósfera revolucionaria. El protagonista (genial Allen) vive multitud de aventuras intentando huir de la justicia oficial y contactar con la resistencia. Muchas de las obsesiones del director jalonadas de homenajes a los hermanos Marx, el sexo, la muerte y dios. Inolvidable su secuencia con Diane Keaton, su primera musa, y un aparato inteligente llamado Orgasmotrón. El futuro según un visionario Woody. En fin, inteligencia artificial según un cómico excepcional.

ltima noche 2Especie de parodia alocada de grandes clásicos del cine y la novela rusa, La última noche de Boris Grushenko (Love and Death, 1975) rinde homenaje a grandes literatos como Dostoiewsky y Tolstoi, y a cineastas como Eisenstein o su siempre admirado Bergman. En la Rusia de 1812 un soldado reclutado a la fuerza y por error va a ser fusilado acusado de asesinar al mismísimo Napoleón. Pero, por diversas y surrealistas peripecias terminará convirtiéndose en un héroe mediático. Una desternillante comedia donde Woody Allen incluye además su personalísima reflexión sobre obsesiones habituales como la muerte, el sexo y la propia existencia. Pequeña obra maestra.   Continuará…

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* Ramón Margareto es director de cine, pintor, escritor y guionista, en 2011 ganó el Premio Goya al mejor cortometraje documental

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