abril 2021 - V Año

ENSAYO

El 8 de marzo de 2021, un día muy adecuado para hablar de la filósofa feminista Silvia Federici

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Los efectos de la pandemia se han hecho notar en todos los órdenes. Hoy, 8 de marzo será un día distinto a cómo tendría que haber sido. El movimiento feminista despliega, cada vez más, su influencia en la sociedad… y es sencillamente, imparable. Consciente de la importancia de este momento sabrá actuar en consecuencia.

Probablemente las descalificaciones y la inquina de la extrema derecha fascistoide y populista como VOX, tienen mucho que ver con que las mujeres hayan decidido alzar la voz, plantear exigencias laborales, sociales y legislativas… y romper amarras con un larguísimo periodo de sumisión, enclaustramiento, invisibilidad…

Conviene recordar que feminismo es, ante todo, igualdad, comenzando por la igualdad de derechos y también, por la igualdad de oportunidades. Es una tarea que nos compete a todas y a todos. Por eso precisamente, quiero que mi voz se sume a otras voces para conmemorar, pese a todo, este hermoso día por lo que tiene de emancipatorio. Será una jornada reivindicativa y concienciadora… mal que les pese a algunos.

Es una cantinela, tan machacona como incierta es que la filosofía está en crisis. Si fuera verdad, habría que decir que está en crisis desde que nació. Por el contrario, presenta perfiles combativos y vigorosos. Las contradicciones sociales son muchas y los espíritus más inquietos y sensibles exigen planteamientos teóricos adecuados para analizarlos. Ese es justamente el espacio del pensamiento crítico.

Los dos movimientos sociales, que hoy presentan una mayor pujanza y calado son el ecologismo, como consecuencia de la crisis medio-ambiental, imprescindible para frenar la degradación del Planeta y el feminismo. Por estas y otras razones, voy a ocuparme hoy de la filosofa feminista italo-estadounidense Silvia Federici, poco conocida en nuestro país pero cada vez más influyente como activista y como pensadora en determinados ámbitos.

No es, desde luego, baladí que el feminismo, comenzando por Simone de Beauvoir y continuando por Judith Butler  y alguna otra figura, se haya fortalecido hasta haber forjado una vertiente filosófica. Lo que obviamente lo dota de una mayor proyección intelectual, sin merma de su combatividad social.

Es, asimismo, de una notable importancia que alguna de estas autoras partan del marxismo, que lo revisen desde una óptica de género y que realicen penetrantes aportaciones al respecto. Es decir, es el suyo un planteamiento feminista que viene a suponer, nada más y nada menos, que una revisión, modernización y actualización del pensamiento marxiano, lo que supone una relectura de Marx en clave feminista.

Silvia Federici tiene unas bases sólidas y amplias. Con todo, no es nada desdeñable la labor pedagógica que viene realizando así como una exigente tarea de divulgación de estos nuevos conceptos para que logren ir penetrando cada vez en círculos más amplios.

La vieja dialéctica de opresores y oprimidos se presenta con nuevos matices y nuevas perspectivas, que ayudan a ir derribando prejuicios añejos y abriendo camino a nuevos conceptos poniendo, además,  el foco en nuevas realidades emergentes.

Determinados escudos sociales que impedían mostrar las estructuras patriarcales, tan arraigadas en las sociedades europeas y en la de Estados Unidos, van cayendo demostrando la pujanza de los nuevos enfoques. Este impulso se desarrolla en varios frentes. El político y el jurídico, tal vez sean aquellos sobre los que hay que hacer mayor presión para corregir deficiencias seculares pero en modo alguno, los únicos.

Lo que resulta cada vez más evidente, es que negar la realidad no solo carece de futuro sino incluso de presente. La senda de la servidumbre va quedando definitivamente atrás.

No puede ni debe negarse la importancia de las heroicas y tenaces luchadoras que han llevado las reivindicaciones hasta aquí… sin olvidar que no hay que perder de vista la transcendencia de los pasos dados… pero aún restan muchos más que dar.

La dimensión y el significado de las palabras libertad e igualdad, tienen que ampliarse con nuevos contenidos semánticos, es decir, incorporando una perspectiva de género. Pasó el momento del desánimo y de las ramas vacías de hojas… por el contrario, más temprano que tarde, reverdecerán.

El proyecto tendente a explicitar que es posible una relectura de Marx en clave feminista, merece un esfuerzo atento. Silvia Federici, por ejemplo, critica lo que se ha dado en llamar el reduccionismo productivista de Marx. De ese análisis precisamente, procede uno de los aspectos más polémicos pero con mayor dimensión de futuro de su pensamiento, es decir, la reivindicación de un salario para el trabajo doméstico. Lo que pretende la pensadora es dar visibilidad y dotar de una dimensión política a algo como el trabajo doméstico que ha sido menospreciado y minusvalorado, sin cuestionarse si quiera lo que ha venido suponiendo para la sujeción de la mujer y el mantenimiento de estructuras patriarcales.

Defiende Silvia Federici que el sujeto es algo que se construye socialmente. A este respecto, es necesario tener presente que los papeles o roles sociales establecidos son arbitrarios. Precisamente por eso, una de las tareas ineludibles del presente es denunciarlos y mostrar su debilidad. Ha sido la consecuencia lógica del inmovilismo social de abundantes estructuras patriarcales. El edificio comienza a agrietarse. Es, por consiguiente, el momento adecuado para presionar con mayor fuerza.

Otro aspecto que no me resisto a comentar, aunque sea de pasada, es la reflexión crítica que lleva a cabo sobre el concepto marxiano de “acumulación originaria”. Me parece, especialmente brillante, su denuncia ‘del robo de tierras’ que anteriormente eran comunitarias, en los orígenes del capitalismo. Ese expolio  es para ella nada menos, que el origen de algunas de las grandes fortunas.

Para aquellos que quieran leer algo de Silvia Federici, diré que en la editorial Traficantes de Sueños, hay traducidas al castellano, algunas de sus obras de mayor calado, como “Revolución en punto cero”  y, sobre todo, “Calibán y la bruja”. Son además de interesantes y rigurosas, originales y amenas. Uno de los aspectos que le interesa especialmente, es la caza de brujas que en los siglos XVI y XVII fue especialmente virulenta, despiadada y brutal.

No se limita solo a poner el dedo en la llaga, mostrando el ascenso del capitalismo y las presiones y exacerbado dominio que llevó a cabo sobre determinados sectores productivos, sino que va un paso más allá, haciendo hincapié en que ‘los juicios de brujas’ con sus torturas y muerte en la hoguera… fueron una poderosa herramienta para la sujeción y la opresión de la mujer.

Me parece ilustrativo, que en lugar de repetir el planteamiento de que el capitalismo supone una mejora objetiva de las condiciones del trabajo feudal, resalte, por el contrario, que es un movimiento reaccionario. Por una parte elimina diversos aspectos del ‘comunalismo’ y, por otra, apuesta decididamente por el contrato social más conservador, en perjuicio de diversos colectivos pero, sobre todo, de la mujer.

Los dos libros, cuya lectura he sugerido anteriormente, pueden y deben complementarse con otro que también se encuentra en Traficantes de Sueños y que lleva el significativo título de “Patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo”.

Antes de seguir adelante, creo que es justo mencionar a Leopoldina Fortunati con quien ha colaborado en diversos proyectos y que es una prestigiosa pensadora y comunicadora italiana, autora entre otros textos de “El arcano de la reproducción: trabajo doméstico, prostitución, trabajo y capital”.

Regresando a Silvia Federici, cabe destacar que es una activista incansable concienciando y denunciando que el llamado trabajo reproductivo y de cuidados, es una de las bases sobre la que se sostiene el capitalismo, perpetuando su faz explotadora.

No basta con denunciar este y otros supuestos, una y otra vez. Para los grupos y sectores más reaccionarios que siguen defendiendo las posiciones más obtusas del patriarcalismo, el desorden viene a ser todo aquello que les lleve la contraria. Hay que saber a qué atenerse. Por ello, leemos atónitos cada día, proclamas misóginas inverosímiles o que no tienen más explicación que el recurso a la violencia para frenar el derecho a la igualdad. Precisamente por eso, sus opiniones sobre el feminismo son no solo propias de unas estructuras sociales periclitadas, sino que actúan con ese rencor y violencia propio, de quienes ven amenazada  la conservación de injustos privilegios.

En este 8 de marzo hay que decir, le pese a quien le pese, que el feminismo no tiene marcha atrás. Va a continuar infatigablemente proclamando nuevos derechos, dando nuevas dimensiones al concepto de igualdad y, sobre todo, proyectando socialmente nuevas formas de existencia… y de convivencia.

Quienes siguen creyendo en un fundamentalismo desfasado y arcaico se creen con derecho de situarse en el puente de mando y de arrojar a otros y, sobre todo, a otras a las calderas… Perciben con indisimulado temor que se van viendo reducidos a la marginalidad y, por eso, reaccionan tan violentamente y con tanto odio.

Los ‘patrones morales’ no solo están cambiando sino que ya han cambiado. Si bien es verdad que sigue faltando tolerancia, el camino abierto es imparable e irreversible.

Se escucha y se lee con frecuencia, que el marxismo ha quedado obsoleto. A ‘sensu contrario’ es refrescante intelectualmente y estimulante, leer reflexiones en las que se denuncia que el cuerpo de las mujeres es la última frontera del capitalismo.

Hay quienes la han considerado –e incluso la consideran todavía- una pensadora subversiva. Por el contrario, creo que le sobra razón cuando señala que determinadas organizaciones internacionales, supuestamente respetables, han pretendido y siguen pretendiendo utilizar un feminismo descafeinado y vacio de toda carga transformadora para dejar el paso expedito a un neoliberalismo depredador y para frenar y si es posible revertir, las luchas contra la división sexual del trabajo y contra vetustas y menos vetustas formas de explotación.

Opino que sus reiteradas manifestaciones de que es necesario llevar a efecto substanciales mejoras en la legislación laboral deberían tenerse mucho más en cuenta. Son muy necesarias para lograr una mayor justicia y equidad.

De alguna manera no es desacertado considerarla, además, una socióloga marxista-feminista del trabajo. El pensamiento de Marx, aunque revisado críticamente, sigue siendo  fecundo. Sin duda es este otro atractivo análisis.

Conceptos marxianos como La apropiación de la fuerza del trabajo son analizados y desarrollados por Silvia Federici, desde perspectivas y enfoques de género, dotándolos de una inequívoca actualidad y proyectándolos sobre los obstáculos a eliminar en sociedades en las que se perpetúan injusticias seculares.

Asimismo, se muestra activa denunciando que nuevos bienes comunes como el agua, las semillas o incluso el código genético, corren un peligro cierto de privatización. No hay que tomarse a la ligera planteamientos como este, pues supone, nada más y nada menos, que una nueva apropiación de bienes básicos, que están muy vinculados y más, cuando cada día son más escasos a nuestra supervivencia como especie.

No comparto tampoco, muchas de las críticas que se hacen al Mayo del 68. Fue una explosión juvenil, más sentó las bases para mirar a las cosas de otra manera… y para reivindicar el papel de la utopía en el pensamiento crítico. De alguna forma, Silvia Federici es una hija rebelde del Mayo del 68. Sus reivindicaciones, dentro del movimiento SALARIO PARA EL TRABAJO DOMÉSTICO, creo que dan buena cuenta de ello.

Otros aspectos de lo que podríamos denominar sus reivindicaciones analíticas básicas, están relacionados con la inmigración. Observa, explora y analiza críticamente que, en nuestras sociedades el trabajo que fundamentalmente desarrollan las mujeres inmigrantes, es el cuidado de ancianos y enfermos. Basta con pararse un momento, para advertir la seriedad y rigor de planteamientos como este. Nos hallamos ante renovadas fórmulas de explotación.

En este 8 de marzo de 2021, que ha dado lugar a tanto ruido mediático sobre si debía o no haber manifestaciones en tiempos de pandemia, he considerado oportuno dedicar este breve ensayo ‘al alcance y proyección’ del pensamiento de filosofas feministas, tan concienzudas y tenaces como Silvia Federici.

Ningún movimiento avanza sólidamente sin un soporte teórico y crítico en que apoyarse.

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN ENSAYO

Ensayo

Protágoras de Abdera (480 – 411 a.C.)

Ensayo

América y las Diez Tribus Perdidas de Israel

Ensayo

Violencia verbal en la política española

Ensayo

Un almirante ateneísta: D. Miguel Lobo

Ensayo

Alfonso X ‘El sabio’ en su 800 aniversario: su mayor empresa científica

Ensayo

De Amore

Ensayo

Los españoles y los hispanos en Estados Unidos (II)

Ensayo

El 8 de marzo de 2021, un día muy adecuado para hablar de la filósofa feminista Silvia Federici

Ensayo

Salud democrática y liberalismo político

Ensayo

Pioneras en la actividad sindical en enseñanza

Ensayo

Los españoles y los hispanos en Estados Unidos (I)

Ensayo

El legado constitucional de Jiménez de Asúa

Ensayo

Teofrasto: filósofo, pedagogo y botánico

Ensayo

Emerson y el Trascendentalismo norteamericano

Ensayo

Julio Hernández Ibáñez, un profesor republicano transterrado

Ensayo

Diógenes de Sinope: un filósofo desarraigado, provocador y subversivo

Ensayo

Hechos y razones contra obsesiones delirantes

Ensayo

Análisis de los resultados de las elecciones en EE.UU

Ensayo

En torno a la dialéctica del Amo y el Esclavo en Hegel

Ensayo

¿Qué clase de mundo nos dejará el Covid 19?

Ensayo

José Ballester Gozalvo, una biografía entre la pedagogía y la política

Ensayo

Naturalismo y religión en el debate entre Habermas y Ratzinger

Ensayo

Acerca del amor

Ensayo

La política de Balmes

Ensayo

Thomas Jefferson reivindicado

Ensayo

España, en la atención y en los escritos de Engels

Ensayo

Engels y Marx

Ensayo

Friedrich Engels: su actualidad y virtualidad

Ensayo

Recordando a Friedrich Engels, un ágil y demoledor polemista

Ensayo

Donoso Cortés y el romanticismo político

Ensayo

Un ensayo de María de Maeztu sobre Emilia Pardo Bazán, aparecido en el diario bonaerense ‘La prensa’ en 1939

Ensayo

Evocación política y social sobre el primer Unamuno

Ensayo

Reflexiones sobre la actualidad del pensamiento de Hegel según Paul Ricoeur

Ensayo

Jeremy Bentham, reconsiderado

Ensayo

La Constitución de 1812 (y II)

Ensayo

La Constitución de 1812 (I)

Ensayo

La Ilustración en España

Ensayo

Kafka: una meditación

Ensayo

Hegel: un contradictorio pensador imprescindible

Ensayo

Baltasar Gracián, el Barroco y el final de la Escuela Española

Ensayo

‘Ser es pensar’. El idealismo filosófico es esencialmente, Hegel

Ensayo

Hegel cumple 250 años

Ensayo

Sagasta, el gran prestidigitador

Ensayo

Andrés Saborit líder socialista

Ensayo

La archiduquesa austriaca… ‘roja’

Ensayo

¡Votes for women!: siete luchadoras que contribuyeron al milagro del voto en los EE.UU

Ensayo

Ideología y política: de Marx a Piketty

Ensayo

El Futurismo de Marinetti condujo directamente al fascismo

Ensayo

Francisco Suárez: Doctor Eximio, filósofo y jurísta

Ensayo

Síntomas psicopatológicos en tres de los principales líderes mundiales,…

Ensayo

Sócrates ¿soldado?

Ensayo

La desamortización general de Mendizábal

Ensayo

Ruido de sables en Washington

Ensayo

Referendum constitucional

Ensayo

La influencia del sufragio femenino en la cultura política

Ensayo

A propósito de Rawls

Ensayo

Duelo sin realidad

Ensayo

Responsabilidad social del periodista ante las crisis

Ensayo

Post-pandemia, una ocasión única para reinventar nuestro mundo

Ensayo

Robert Nozick, un anarquista de derechas

Ensayo

España y la antiEspaña

Ensayo

Alexander Fleming, descubridor de la Penicilina

Ensayo

La gran esperanza frustrada

Ensayo

Aporías, paradojas y dialéctica

Ensayo

El triunfo del Librepensamiento

Ensayo

Conflicto y negociación ¿A quién le puede interesar?

Ensayo

El nacimiento del liberalismo: Spinoza y Locke

Ensayo

John Locke: forjador del liberalismo político

Ensayo

Pensar en grande

Ensayo

La convivencia entre culturas y civilizaciones

Ensayo

Breves notas sobre Benito Pérez Galdós y el socialismo, en las elecciones de 1910

Ensayo

Inteligencia y liderazgo

Ensayo

Alcance militar y geopolitico del Brexit

Ensayo

Aprender a vivir con lo que nos ha tocado

Ensayo

Como seguir siendo cristiano en un tiempo postsecular. Una respuesta a Bonhoeffer.

Ensayo

Progreso y sentido

Ensayo

Rita Levi-Montalcini

Ensayo

Redes infames

Ensayo

Juegos de poder del nacionalismo

Ensayo

Héroe mutilado

Ensayo

Juegos de poder de la información

Ensayo

Sexto Empírico: Una aproximación al escepticismo grecolatino

Ensayo

Habermas-Rawls-Tönnies (y II)

Ensayo

Habermas-Rawls-Tönnies (I)

Ensayo

Repensar la protección de las personas vulnerables en la investigación científica

Ensayo

Decir y representación

Ensayo

La verdad, relativistas, los liberará

Ensayo

¿Cómo feminizar la vida social?

Ensayo

Nietzsche y la breve verdad

Ensayo

Juan López de Hoyos: el nexo entre Erasmo de Rotterdam y Cervantes

Ensayo

Hay mucho de lo que enorgullecerse

Ensayo

Europa un hermoso y original edificio… a medio construir

Ensayo

La estética en Eugenio Trías

Ensayo

Diez años releyendo a Dahrendorf

Ensayo

Consecuencias sociales y políticas de las nuevas tecnologías en el marco del transhumanismo h+ (y II)

Ensayo

Consecuencias sociales y políticas de las nuevas tecnologías en el marco del transhumanismo h+ (I)

Ensayo

Solón puso los cimientos de la democracia ateniense

Ensayo

Lógica, comprensión, traducción. Crítica de la traducción pura

Ensayo

Europa: Sísifo y la piedra

Ensayo

Ángel Fernández de los Ríos, un lugar destacado en la historia de Madrid

Ensayo

Hacia la unidad europea

Ensayo

Magdala o la historia de la trampa

Ensayo

Guillermo de Ockham… es mucho más que su célebre navaja

Ensayo

Política, comienzo incausado del arte de historiar

Ensayo

En el espejo se reflejan… los forajidos

Ensayo

Contra la misoginia, inteligencia y combatividad

Ensayo

El compromiso democrático de John Dewey

Ensayo

Unos meses decisivos para Europa

Ensayo

Infieran, no vaticinen, aborrecedores del lopezobradorismo

Ensayo

Las socialistas belgas hasta finales de los años veinte

Ensayo

Maquiavelo, más allá de los lugares comunes

Ensayo

Sobre la Constitución y su Preámbulo

Ensayo

De tal palo tal astilla

Ensayo

La pérdida del impulso liberal (y II)

Ensayo

La pérdida del Impulso Liberal (I)

Ensayo

Séneca: invitación al diálogo sereno y a la reflexión

Ensayo

Ferdinand Buisson en el laicismo francés

Ensayo

Trasímaco vuelve… o quizás, no se haya ido nunca

Ensayo

Filosofía, enemiga de la economía digital

Ensayo

La reseña crítica de Manuel Cordero de la Restauración de Romanones

Ensayo

El liberalismo en el siglo XXI (I)

Ensayo

El liberalismo en el siglo XXI (y II)

Ensayo

John Rawls: un nuevo paradigma contractualista basado en la justicia redistributiva

Ensayo

Ferdinand Tönnies

Ensayo

Aquí, en la izquierda, no sobra nadie

Ensayo

La ‘Mélange’ ideológica y el ‘soufflé’ estratégico catalán

Ensayo

Guillermo de Torre, heterodoxia frente a conformismo

Ensayo

Un prefacio de Tierno Galván al Contrato Social de Rousseau

Ensayo

El movimiento del espíritu social. De la religión al arte

Ensayo

Fancesco Guicciardini, un diplomático toscano por tierras extremeñas

Ensayo

Norberto Bobbio, más marxiano que marxista

Ensayo

Freud nuestro contemporáneo

Ensayo

La experiencia de Suecia para Andrés Saborit en 1930

Ensayo

La naturaleza en Marx

Ensayo

Las contradicciones de Gertrude Stein

Ensayo

Jean Jaurès, un pacifista y un europeista convencido

Ensayo

Encomienda de moderación

Ensayo

Aproximación a las bases teóricas del Mayo 68

Ensayo

Polibio de megalópolis y los valores republicanos

Ensayo

Una ética ecológica contra el totalitarismo tecnológico

Ensayo

Gioberti o el nacionalismo conservador

Ensayo

Al hilo de unas reflexiones políticas

Ensayo

Karl Korsch: ha vuelto para quedarse

Ensayo

David Harvey: La acumulación por desposesión

Ensayo

Guy Debord: la lucidez anticipatoria

Ensayo

Lo más humano, la idea, es la materia de la historia

Ensayo

Laicidad, sociedad abierta y emancipación ciudadana

Ensayo

Cesare Beccaria, un ilustrado frente a la barbarie

Ensayo

Política y pensamiento científico

Ensayo

El infinito viajar

Ensayo

El político y el científico

Ensayo

Enrique Tierno Galván

Ensayo

Nos sigue haciendo falta Tierno Galván

Ensayo

Albert Camus, un extranjero rebelde entre seres alienados

Ensayo

Los miedos de Baruch Spinoza

Ensayo

Lenin, la Revolución como Ciencia

Ensayo

Virtualidad y cultura (La realidad fingida)

Ensayo

Cataluña y la ‘navaja de Occam’

Ensayo

Epicuro: el filósofo de los placeres moderados

Ensayo

Isaiah Berlin, un excelente y polémico ensayista

Ensayo

Rafael Méndez (1906 – 1991)

Ensayo

La serena inteligencia de Kolakowski

Ensayo

La posibilidad de la utopía

Ensayo

1 de octubre, 2018: días antes de un día después

Ensayo

Año 2018: ¿tiempo de la gran revisión constitucional?

Ensayo

Introducción estival al concepto de ‘liderazgo político’

Ensayo

Todo cambia…algo permanece

Ensayo

El sentimiento trágico de la vida

Ensayo

Adorno: Reflexiones desde la vida dañada

Ensayo

¿Por qué nadie recuerda a Daniel Bensaïd?

Ensayo

Cataluña, ‛casus belli’

Ensayo

Ferrater Mora, un catalán universal

Ensayo

Gramsci y Maquiavelo

Ensayo

La educación y la filosofía como utopía

Ensayo

El laicismo en Habermas y su origen griego

Ensayo

Walter Benjamin, fracturas de la modernidad

Ensayo

Demos la palabra a Herbert Marcuse

Ensayo

Los misterios de Homero

Ensayo

La función de las ideologías según Max Horkheimer

Ensayo

Les presento a Margarita Nelken

Ensayo

Impunidad, no gracias

Ensayo

La vigencia de Erich Fromm

Ensayo

María Zambrano está viva

Ensayo

Buscando a Fernando Pessoa

Ensayo

El encuentro borgiano de Shakespeare y Cervantes

Ensayo

Dones de Amor, ay, cuitas de Amor

Ensayo

Intransigencia y control social: Flaubert y Baudelaire en el banquillo

Ensayo

El día que conocí a Ernesto Cardenal

Ensayo

Li Po y la melancolía

Ensayo

Epicteto de Hiérapolis (55dc/135dc), un esclavo filosófo del periodo helenístico

Ensayo

Gianni Vattimo y el “pensiero debole”