septiembre 2020 - IV Año

ENSAYO

Juan López de Hoyos: el nexo entre Erasmo de Rotterdam y Cervantes

Vivirán como un símbolo, como una invocación 
apasionada hacia el futuro, en los momentos malos. 
Jaime Gil de Biedma

hoyosA Cervantes hay que volver una y otra vez. Han quedado atrás los fastos de la conmemoración del IV Centenario de su muerte que pasaron, por cierto, con más pena que gloria… pero Cervantes es una fuente inagotable con su perpetuo juego de espejos, con sus máscaras y disfraces con los que mostraba lo que quería y ocultaba el resto, con su heterodoxia siempre a flor de piel…

Hace pocos días releí, como hago con frecuencia, a Dámaso Alonso, en concreto ‘De los siglos oscuros al de Oro’ (Notas y artículos a través de 700 años de letras españolas). Una vez más cuando lo cerré me surgieron preguntas. Dámaso es, desde luego, estimulante y sabe sumergirse y bucear a su antojo por los recovecos de nuestra historia y de nuestra cultura. Conoce el Siglo de Oro como pocos. Sabe descubrir y entrelazar los soterrados hilos que mueven el curso externo de los acontecimientos. Es innegable que Erasmo de Rotterdam fue conocido y valorado… aunque con el paso de los años, prudentemente, se le citaba como de pasada, detrás de la verja y de puertas para adentro.

Hablar de erasmismo es hablar de humanismo, de erudición, de meditación serena. El erasmismo huye de los gritos y de manifestaciones externas grandilocuentes… es casi un guiño, algo que descifrar, una complicidad y un modo de ponerse a cubierto de la furia de los intransigentes.

erasmoAñadamos a esto que Miguel de Cervantes fue un hombre entre dos épocas. Podríamos hablar de una de fulgor renacentista y de otra de decadencia, donde los ideales humanistas se petrifican y donde regresa a un primer plano el oscurantismo recalcitrante que puede escudriñarse en los testimonios y relatos de los procesos de la Inquisición… sobre un fondo de ladridos de mal agüero y donde el miedo va calando hasta los huesos.

De Erasmo los jóvenes y menos jóvenes, hoy, lo desconocen casi todo. Probablemente han oído hablar de El elogio de la locura y todo lo más de sus Adagios. Los hombres avisados, en todas las épocas, habían de tocar a Erasmo con la punta de los dedos, con exquisita prudencia, por las consecuencias que podía tener una acusación de ‘contagio’ o de ‘seguidor o propagador’ de sus ideas.

Por eso, Miguel de Cervantes, que ama la libertad con pasión, que es decididamente partidario de que el pensamiento vuele libre y de una visión renacentista de la existencia, cuando alude indirectamente al pensamiento de Erasmo, sin caer en la hipocresía, extrema la prudencia –rasgo nítidamente erasmista- pues como sabemos Erasmo era un tanto cobarde y se había ‘especializado’ en ‘tirar la piedra y esconder la mano’.

Planteémonos la pregunta ¿fue Cervantes erasmista? Creo que la respuesta es claramente afirmativa. Probablemente, tuvo la ocasión en su largo viaje a Italia de manejar textos de Erasmo, que por esos lares proliferaban. Sin embargo, en su proceso de formación ya había adquirido familiaridad con el autor del Elogio de la locura por influencia de su maestro Juan López de Hoyos.

Para algunos, cervantesLópez de Hoyos es una calle de Madrid. Se ignora casi todo de su vida, de sus gustos, de sus lecturas… fue, entre otras cosas, catedrático del Estudio de la Villa de Madrid, lo que hoy llamaríamos ‘cronista de la villa’ y párroco de la iglesia de san Andrés, además de un apasionado lector de Erasmo.

Sabemos que Cervantes estudió con él y que, en buena medida, fue el descubridor del caudal literario del autor de El Quijote y, lo que tiene más mérito, lo hizo cuando era poco más que un adolescente y aún no había demostrado lo que llevaba dentro. Tenía tanta confianza en él que lo incluyó, como colaborador, en la ‘relación de honores’ a Isabel de Valois con motivo de sus exequias.

Por las escasas noticias que nos han llegado de Juan López de Hoyos, sabemos que fue un humanista y pedagogo nada desdeñable y ganó por oposición la Cátedra de Gramática de la Universidad de Madrid. Gozó del patronazgo del Cardenal Diego de Espinosa… y poco más.

¿Quiénes han estudiado este periodo y esta influencia con más ahínco? Citaré en primer lugar a mi admirado Américo Castro con su Erasmo en tiempos de Cervantes, publicado en la Revista de Filología Española, ensayo apasionado, lúcido y donde muestra sus dotes hermenéuticas. Mencionaré, también, a Chaves Montoya con su La entrada de Ana de Austria en Madrid según la relación de López de Hoyos.

Conforme va imponiéndose la Contrarreforma el solar patrio se convierte en un erial donde las mazmorras son el destino de los disidentes. Por ese motivo, Cervantes utiliza la ironía, el distanciamiento, una escritura aparentemente zigzagueante pero que persigue unos objetivos, ocultos a muchos, nítidos para unos pocos.

hoyos2Sabe caminar en solitario para evitar a los sepultureros y, de cuando en cuando, realiza ‘suculentas calas’ donde se degustan los pequeños placeres. Como tantos cervantistas han puesto de manifiesto, estos ‘tejemanejes’ han dado lugar a una obra admirable.

En el horizonte ya asoma el Centenario de la Generación del 27, no sólo fue una generación de poetas, también, de grandes prosistas y ensayistas de nivel.

Para entender cabalmente a Cervantes hay que estar de vuelta. Digamos, como de pasada, pero requiere un análisis más pormenorizado lo que han comentado algunos críticos literarios, filólogos y filósofos sobre el Elogio de la locura considerándola nada menos que un precedente de Voltaire, lo que dicho sea de paso, no me parece nada descabellado.

Erasmo supo ver que en su tiempo –y también en el nuestro- que la locura reina en cada uno de nosotros y en el mundo. ¡Qué gran agudeza! Si frecuentáramos con más asiduidad los textos renacentistas encontraríamos en ellos similitudes con el presente de las que pueden extraerse interesantes consecuencias.

Me parece justo mencionar, aunque sea de pasada, a los hermanos Valdés por su cultura, su erudición, su capacidad de disimulo… y sus firmes convicciones erasmistas que les llevaban a defender, con uñas y dientes, lo que podríamos llamar su ‘fortaleza interior’.

hoyos3Regresemos a Miguel de Cervantes en los años finales de su vida. Los golpes y humillaciones no hicieron sino reposar su sabiduría, incrementar su cautela, experiencia y desengaño… que sin embargo, siempre deja traslucir un rayo de luz y de esperanza. Podríamos decir que piensa, medita y escribe desde el interior de un sótano. Para él –como para todos los que han estado en la cárcel- los campos abiertos son una ilusión mientras que el habitáculo en que vive, la oscuridad y la reclusión son la cotidianeidad misma. No obstante, sabe tender puentes levadizos desde la amargura de pertenecer al linaje de los excluidos. Hay ideas que devoran por dentro y otras que sanan las heridas y hasta revitalizan. De ahí que me produzcan tanta admiración su tacto, su pragmatismo… porque el mero hecho de escapar, de perseguir quimeras escribiendo no es otra cosa que el último reducto de la libertad.

La hora vespertina no es tenebrosa si lo que se aproxima es el fin de una vida con sentido, que en sus orígenes estuvo embriagada por el alba. Ha llegado la hora, eso sí, de disimular el miedo y la única manera que conoce es soñar y crear.

Desde su juventud aprendió que era muy necesario el coraje… pero que había que dosificarlo para sobrevivir. Hay hombres que se dejan poseer por las palabras y su manera de vivir es devolverlas, al mundo, convertidas en un lenguaje limpio y profundo.

Cuando marchó a Italia ya llevaba en su interior ‘la semilla de Erasmo’ que López de Hoyos había sabido sembrar en tierra tan fértil.

Años más tarde se desencadenó una persecución del erasmismo por parte de los intransigentes, ignorantes y fanáticos. No sólo se ensañaban con toda forma de disentimiento… sino que la mera sospecha era razón suficiente para que intervinieran los ‘celosos guardianes del dogma’.

Antes de poner fin a estas reflexiones, quisiera exponer la deuda de agradecimiento que tengo con Marcel Bataillon, con su monumental obra Erasmo y España (Estudios sobre la historia espiritual del Siglo XVI), que tuve ocasión de leer y releer, en la edición del Fondo de Cultura Económica.

La influencia de Erasmo en Cervantes es poco conocida y hay que continuar explorándola y ahondando en ella. Ahora bien, Juan López de Hoyos en esa búsqueda constituye un vínculo inexcusable.

 

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