mayo de 2024 - VIII Año

Antonio Capilla Loma: “Para mí el poema ha de ser como la joya modelada por el orfebre”

Sevillano de nacimiento y madrileño de adopción, Antonio Capilla Loma es licenciado en Filología Hispánica por la UCM y diplomado en Magisterio. Ha sido profesor de lengua y literatura españolas durante treinta y siete años. Entre sus obras publicadas destacan títulos como Y el corazón al viento (1991); Viento del sur (2009); El fuego en la palabra (2012); El águila de fuego con las alas del tiempo (2013); Lúa — edición bilingüe en castellano y gallego— (2013 y 2016 edición ampliada); Lúa, —selección de poemas en árabe y castellano— (2016), Piedra de la honda (2016) o Hacia la luz (2020). Sus poemas también han sido recogidos en diversas Antologías. En prosa tiene publicado el cuento titulado “La Ambulancia” en una antología de Escritores en Red.

Igualmente, ha publicado en revistas literarias como Azahar, Álora la bien cercada, Imán, Alambique, Escritores en Red, Encuentros y Palabras (Pentadrama), Amaryllis, o Aquarellen Literatura.

Asimismo, ha prologado varios libros y participado en recitales de poesía en España y Portugal. Antonio Capilla Loma es socio del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia y de la Asociación Colegial de Escritores de España. Entreletras ha conversado con este escritor de dilatada trayectoria y extensa producción literaria…

-Usted es autor fundamentalmente de un nutrido elenco de obras en poesía, ¿qué valoración puede hacer del camino que ha recorrido hasta ahora como escritor?

-Comencé a escribir tardíamente a raíz de un trágico suceso que marcó mi vida y la de mi familia. Tenía 19 años cuando falleció mi hermana Pepi siendo aún muy joven y dejando huérfanos a tres hijos pequeños. Para todos fue un golpe muy duro, para mi madre una herida que nunca dejó de sangrar; todas las noches la oía llorar desde mi habitación, y una noche de tormenta en que la lluvia golpeaba los cristales de la ventana y en la que me angustiaban los lamentos de mi madre nació mi primer poema. Félix Grande decía que la poesía nos salva, y es verdad que como mínimo hay momentos en que nos alivia y nos conforta ¿no crees?

-Sin duda…

No obstante, pasaron casi dos décadas para que viese la luz la autoedición de mi primer libro, Y el Corazón al Viento, del que se hicieron 1000 ejemplares, cierto es que antes hice una autoedición artesanal (20 ejemplares) de un libro que titulé Halcones y Ruiseñores en el que hay poemas que hoy no publicaría, aunque esto es una constante en mí ya que nunca estoy del todo satisfecho con lo que he escrito y por ello reviso constantemente mi producción. Posteriormente fueron apareciendo los otros libros que hasta la actualidad constituyen mi obra poética.

-En prosa solo ha publicado el cuento “La Ambulancia” en una antología de Escritores en Red, aunque tiene otros relatos inéditos, pero el conjunto de su obra lo constituyen sobre todo libros de poesía. ¿Qué le motiva a escribir preferentemente en verso?

-Es verdad que en prosa tengo escritos varios cuentos y publicado solo uno, también que nunca he querido escribir una novela por una razón muy sencilla: entiendo que para una obra en prosa de considerable extensión como lo es la novela y que además aporte algo significativo e innovador que merezca la pena se requiere un tiempo de investigación y de acopio de materiales que no he tenido porque desde mi adolescencia lo he dedicado principalmente a la vida laboral y al estudio. Sin embargo, el género lírico me ha permitido escribir “a golpe de inspiración”.

-Cuando surge la idea…

Sí. Surge un motivo, una idea que te cautiva y escribes el esbozo del poema; luego son las palabras las que se atraen o repelen y las que llaman a otras como si estuviesen imantadas, de esta forma el esbozo se va transformando en el poema final, y esto es lo que realmente me apasiona hasta el punto de que me desvela el afán de volver una y otra vez sobre lo escrito para cuidar el ritmo, la musicalidad, la semántica… porque cada palabra ha de ocupar su lugar preciso al igual que las notas musicales lo hacen en la partitura. Para mí el poema ha de ser como la joya modelada por el orfebre, como la escultura cuidadosamente esculpida, como la sinfonía verbal que es capaz de contener la médula de una novela o incluso la sustancia de un tratado filosófico, ¡casi nada!, ¿no?

-Imagino que estará satisfecho de todas sus obras. Sin embargo, ¿alguna de ellas tiene para usted un significado más especial? ¿Quizá Lúa?     

-Lúa formó parte de mi familia durante casi catorce años hasta que falleció el pasado 13 de diciembre. Era un cruce de labradora y mastín o viceversa, así que su peso oscilaba en torno a los 44 kilos. Cuando la vi por primera vez tenía dos semanas y era blanca como un «copito de algodón» como así lo digo en uno de los poemas del libro que está ilustrado a todo color por el asturiano Enrique Carballeira y prologado por Ángel Guinda. Comprendo que a alguien que no haya tenido nunca una mascota le resulte increíble el amor que se le llega a tener, pero esta es la razón principal por la que este libro tiene un valor especial para mí. Cuando inicié la obra pensé en destinatarios de todas las edades, aunque por su temática parece más bien destinada a la infancia.

‘En el poema cada palabra ha de ocupar su lugar preciso al igual que las notas musicales lo hacen en la partitura’

-Un libro para la infancia en cuyas páginas podemos sumergirnos sin importar la edad… 

Pues sí. José Verón, poeta bilbilitano, premio de las letras aragonesas, le dedicó una reseña en el Heraldo de Aragón en la que decía que la literatura infantil si es buena ha de gustar a todo el mundo sin importar la edad y resalta que el libro «Lúa» tiene esa virtud. En él se recogen muchas anécdotas cuya protagonista es Lúa, si bien la imaginación del poeta aporta la dosis de ficción que es imprescindible a toda obra de creación literaria. El broche final de la segunda edición ampliada es una obrita teatral que sirve para la representación de un «belén viviente»; así que mi recuerdo y simpatía para los niños y niñas del CEIP Manuel Sueiro de Ourense, también para el profesorado y personal no docente, porque me sorprendieron gratamente con la representación prenavideña que llevaron a cabo y cuyo vídeo me enviaron.

-¿Qué trascendencia ha tenido y tiene la creación poética y la literatura en general en la vida de Antonio Capilla?

-La literatura me ha proporcionado, además del placer de la lectura, un mayor conocimiento de cuanto somos como seres humanos y en nuestras interrelaciones como tales. La literatura en su letra pequeña o grande ha sido para mí una fuente inagotable de placer. De niño me encantaba leer los tebeos de El Capitán Trueno, El Jabato, El Príncipe Valiente, Roberto Alcázar y Pedrín, Hazañas Bélicas… También sacaba libros de la biblioteca del colegio y así pude leer los cuentos de una colección dedicada a las diversas culturas y países, leer a Julio Verne, a Emilio Salgari, a Robert Louis Stevenson, etc. Mi adolescencia me acercó principalmente a los clásicos rusos, franceses y españoles. Lecturas que me dejaron huella como Crimen y Castigo de Dostoyevski o Guerra y Paz de León Tolstoy; también en mi juventud lo hicieron el realismo y el naturalismo francés y español: Victor Hugo, Flaubert, Balzac, Emile Zola, Fernán Caballero, Don Benito Pérez Galdos, Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas Clarín… Y, si nos remontamos a los siglos de oro, la lectura de «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha» hizo que hasta me gustasen las cebollas cuando se cuenta la fruición con que Sancho Panza las come sentado a la sombra de una encina. De obras y autores líricos hablaremos después si te parece.

-¿La poesía…?

-En cuanto a la creación poética es para mí una fuente de catarsis, de placer y en definitiva de crecimiento intelectual. Cada poema, cada libro que escribo forman parte de mí mismo, pero solo al ser recreados por otros lectores se realizan, ya que la obra poética se fecunda de esta forma, al menos eso es lo que pienso. En resumen, creo que la literatura es fuente de vida para la vida y que nos amplía el horizonte con su vuelo.

-¿Qué papel ha jugado su experiencia vital, su biografía, en la construcción de su obra poética? ¿El escritor es el producto de sus vivencias?

-En cierto modo todos somos en buena parte producto de nuestras vivencias y el escritor también se alimenta en parte de las mismas. Ya he dicho anteriormente cómo la llegada de Lúa a mi hogar determina la creación del libro homónimo. Ahora bien, a partir de ahí es importante destacar que la creación literaria supone elevarse por encima de la experiencia vital para permitir a la imaginación recrear y transformar en literatura lo voluntariamente escogido de nuestras vivencias o de todo cuanto nos constituye. Así que para entender la obra de un escritor creo que es muy importante tener en cuenta la formación que ha recibido, sus lecturas y, en definitiva, su cosmovisión junto a su experiencia vital en el contexto histórico que le ha tocado vivir.

-Un bagaje cultural que vertebra la creación literaria…

Entiendo que en mi caso juega un papel fundamental mi acervo cultural, teniendo en cuenta que el centro principal de mi interés creativo es el ser humano en sí mismo y en su relación con los demás; por ello considero crucial el poso de mis lecturas en el campo de la filosofía, la sociología y, cómo no, mi formación lingüística y literaria. También he dicho que el fallecimiento de mi hermana Pepi y el dolor inconmensurable de mi madre fue el catalizador que me llevó a iniciar mi creación poética con el poema que les dediqué. Por cierto, antes he hablado de la «inspiración», así, entre comillas, porque entiendo que cuando surge la idea que nos lleva a esbozar el poema no es porque venga de la esfera celestial platónica ni tampoco de las musas sino porque fluye del bagaje constituido por todo cuanto somos biológica, sociológica y psicológicamente; así que simplemente aflora del subconsciente espontáneamente o bien como fruto de la meditación personal en el afán creativo.

-¿Cuáles son los temas más relevantes que destacan en sus obras?

-En el prólogo de mi primer libro, Y el corazón al viento, decía Ramón Caride que su autor llegaba con las tres heridas hernandianas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Y, efectivamente, como ya he dicho mi principal centro poético de interés es el ser humano en sus relaciones con sus semejantes. De ahí que esos temas, que por lo demás son eternos, estén presentes en mi obra de manera preponderante. Desde luego en mi caso creo que la filosofía impregna toda mi producción; y así están presentes la libertad, la igualdad, la fraternidad, la defensa de los derechos humanos, la denuncia de la injusticia, los abusos que sufre la mujer por el hecho de serlo… En una entrevista que me hicieron para otra revista dije que el poeta hace muy bien cuando se compromete activamente con el tiempo histórico que le toca vivir y lo refleja en su obra. Pues bien, esto es lo que procuro hacer sin que ello signifique que rehúse ningún otro tema porque todo es susceptible de ser tratado poéticamente y nada es baladí si es ungido por la poesía.

-¿Qué autores o autoras del pasado o actuales han ejercido más influencia en su literatura?

– Esta es una pregunta que me han hecho en anteriores entrevistas y a la que siempre contesto con algo que determinó en cierto modo el inicio de mi ejercicio poético.
Tenía apenas 12 años cuando mi padre me regaló las obras completas de Federico García Lorca. El libro pertenece a la Colección Aguilar y he de decir que sus tapas en piel están desgastadas por el uso, más aún por el de mi padre que por el mío propio, si bien es verdad que las he leído y releído con verdadero placer y que han marcado mi amor por la auténtica poesía. Lorca ha sido por lo tanto el primer autor que ha determinado mi amor a la poesía, de hecho mi primer poema, el que dedico a mi madre, tiene un cierto aire lorquiano, y no digamos ya el titulado Luz de luna perteneciente a mi último libro Hacia la luz, baste con ver la primera estrofa.

En mi poesía están presentes la libertad, la igualdad, la fraternidad, la defensa de los derechos humanos, la denuncia de la injusticia, los abusos que sufre la mujer por el hecho de serlo…

-Antonio Capilla hace un inciso en la conversación para recitar unos versos:

La luna lo está mirando
con sus ojos de gitana.
La luna tiene en el pecho
sangre de voces aladas.

-Por tanto, ¿qué autores me han marcado más? Pues, además de García Lorca, tengo que destacar a León Felipe, Miguel Hernández, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. De hecho pueden verse poemas singulares como el anterior en que según el tema he utilizado deliberadamente aire lorquiano, leonfelipiano, hernandiano, machadiano o juanramoniano. Y, claro está, en el poso de mi acervo cultural están las figuras señeras de la poesía española desde su inicio como Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Quevedo, Lope de Vega, Góngora, Calderón de la Barca  Sor Juana Inés de la Cruz… Y así continuaríamos hasta llegar a la contemporaneidad de la que mencionaré solamente para no ser prolijo a Rosalía de Castro, Gustavo Adolfo Bécquer, Concha Méndez, Rafael Alberti, Ángela Figuera Aymerich y Ángel González; o, entre los más actuales, por su valía poética además de por haberlos conocido personalmente y sentido por ellos profundo afecto, a Elvira Daudet y a Ángel Guinda. Solo he mencionado a poetas españoles porque aun así la lista es interminable.

-¿Diría que son malos tiempos para la lírica?

-Sin hacer la distinción académica entre poesía culta y poesía popular es fácil comprobar que la lírica siempre ha gozado de buena salud, antes incluso de que apareciera la escritura, y así sigue siendo como se pone de manifiesto en magníficos cantaautores: Víctor Jara, Pablo Milanés, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Juan Manuel Serrat, Cecilia, Luis Eduardo Aute, Pablo Guerrero, Víctor Manuel etc. Así mismo cada vez son más los concursos de poesía dotados con premios de mayor o menor relevancia, así como las asociaciones y los encuentros poéticos amén de las tertulias literarias que siguen celebrándose con regularidad en diferentes ciudades, cito por ejemplo las del Café Gijón, las del Café Oriente, las del Alambique, o las del Comercial en Madrid. No obstante, la poesía que podríamos calificar de culteranista, evocando así el culteranismo acuñado para nuestros siglos de oro y cuyo máximo representante fue Góngora, siempre ha sido minoritaria. Sin embargo, ha habido y sigue habiendo un tipo de poesía culta más accesible a todos los públicos que por este motivo tiene mayor difusión. En todo caso, lo que sí observamos es un exceso de publicaciones editoriales lo que, lejos de indicar que son malos tiempos para la lírica, denota justamente lo contrario, simplemente hay que saber separar el grano de la paja. Dicho lo cual, es obvio que el género narrativo, sobre todo desde el siglo XIX, ha conquistado el gusto mayoritario del gran público en detrimento de la lírica escrita.

-Usted ha sido profesor durante casi cuatro décadas, ¿piensa que el sistema educativo debería hacer más por incentivar la lectura entre los jóvenes en una sociedad en la que tienen tanta influencia los contenidos audiovisuales?

-Creo que la enseñanza de la lengua y literatura siempre ha tenido el lugar preeminente que le corresponde en el sistema educativo y que el fomento de la lectura dentro de los colegios de primaria y de los institutos de secundaria depende sobre todo del buen hacer de los docentes. No me cabe duda de que el gusto de los estudiantes por la asignatura es formidable cuando se imparte como algo atractivo y útil para su enriquecimiento personal; bien es verdad que a veces se da el caso de algún profesor que no está a la altura de su cometido, me comentaron de uno que le dijo a sus alumnos: «no os voy a dar la parte del programa correspondiente a la poesía porque no me parece importante», afortunadamente creo que nos sobran cuatro dedos de una mano para contar casos semejantes. Así pues, el diálogo con las obras sobresalientes de la historia como herramienta para desarrollar una mente crítica y constructiva es algo apasionante por lo que la misión del profesor es la de facilitárselo poniéndolo a su alcance, me cuesta pensar que en España haya alguien que no sepa quién fue don Miguel de Cervantes pero más aún que no sepa quién es don Quijote o Sancho Panza, y lo digo en presente, “es”, porque los personajes de la ficción transcienden muchas veces el tiempo y la distancia hasta convertirse en eternos y universales. Así que la literatura forma parte de la vida hasta el punto de que en el habla cotidiana se utilizan frases acuñadas en obras literarias y palabras que han sido inventadas por escritores de suerte que toda nuestra experiencia vital está impregnada de literatura y, obviamente, la enseñanza contribuye a ello. En consecuencia, la Literatura ocupa un lugar preeminente en los planes de estudio porque es vertebradora de la identidad nacional y de la pertenencia a un todo universal.

-¿Qué proyectos tiene actualmente en su mesa de trabajo? ¿Está preparando un nuevo libro o tiene alguno a la espera de publicación?

-Bueno, tengo suficiente material para un nuevo libro de poesía y una oferta para su edición; así que, si todo va bien, podría ser a comienzos del próximo año. Por otra parte quiero publicar algunos cuentos que tengo guardados aunque espero la forma y el momento adecuados para ello. Decir también que el mes de febrero de 2020, poco antes del confinamiento por la pandemia del coronavirus, presenté en la Biblioteca Eugenio Trías, antigua Casa de Fieras de El Retiro de Madrid, mi último libro, Hacia la luz, que fue muy bien recibido; y que, debido a la pandemia hube de suspender las presentaciones posteriores que tenía previstas en varias ciudades. Para colmo, ahora que podría retomarlas, me es imposible por circunstancias familiares; no obstante, estoy convencido de que a pesar de este contratiempo seguirá su andadura felizmente.

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