febrero de 2024 - VIII Año

Pedro Saugar: «Siempre me ha fascinado el comportamiento de los demás, las mil y una historias de la gente que nos rodea»

Turileda es el título de la novela editada por Ondina Ediciones que acaba de publicar el escritor conquense Pedro Saugar. Un libro en el que aparecen amores fatales, secretos de confesión, el laberinto de las drogas, guerras, dramas familiares y políticos, los límites del deber y de la ambición, el misterio de la fe, el ostracismo femenino, la España que se vacía, las segundas oportunidades… Un mosaico de situaciones, personajes y episodios que conforman un atrayente relato en el que se mezclan misterios del presente con historias del pasado, y que marcan el destino de los protagonistas de Turileda. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, Pedro Saugar es funcionario del cuerpo superior de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En 2017 publicó Operación Picasso, su primera novela.

Entreletras ha conversado en esta ocasión con Pedro Saugar sobre su nueva novela.

-¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras que se adentren en las páginas de su última novela, Turileda?

-Pues además de todos los temas que has enumerado en la introducción, y sobre todo, creo que van a encontrar una serie de personajes que, de una forma u otra, al volver al pueblo de Turileda, realizan un viaje iniciático a su pasado. Y que ese viaje les agitará de raíz su presente, como si el fantasma de las navidades pasadas de Dickens les arrojara con su retorno una segunda oportunidad en sus vidas.

-Un viaje al pasado con un revelador trasfondo…

-Todos, en el fondo, si pudiéramos rebobinar, cambiaríamos algo de nuestra historia, esa oportunidad perdida, esa decisión errónea, esa cobardía que, a falta de la necesaria perspectiva histórica, nos determinará el resto de nuestros días. Y si algo tienen en común los protagonistas de la novela, además de unos vínculos familiares y afectivos que van aflorando a lo largo de sus páginas, es esa deuda de su pasado.

Turileda es el título que ha elegido para su nueva novela. Dígame, ¿Turileda es solo el nombre de un lugar al que acuden los protagonistas de su novela o tiene un significado en relación con el contexto en el que se desenvuelve la narración?

-Turileda es el pueblo en el que la mayoría de ellos crecen, o bien pasan episodios de su juventud, que resultan determinantes en sus vidas. Un pueblo, además que, como la mayoría de los de mi tierra, vive un imparable proceso de decadencia, al que también se enfrentan los protagonistas. Pero Turileda no es solo un lugar, sino que también es (o aspira a ser, ojalá lo consiga) un espacio mítico, ese reducto de nosotros que permanece anclado en el pasado para siempre, como perdido en el tiempo, y que necesitamos rescatar para entendernos, para sobrevivir y poder mirar hacia delante sin hipotecas.

Todos, en el fondo, si pudiéramos rebobinar, cambiaríamos algo de nuestra historia, esa oportunidad perdida, esa decisión errónea…, que nos determinará el resto de nuestros días

-El ‘famoso general Portocarrero’ es el epicentro en torno al cual orbitan los personajes de su novela. ¿Cómo surgió este personaje?

-Fue la idea inicial, con la que arranqué a escribir el libro. Un antiguo general, terrateniente e hijo de terratenientes, que, a las puertas de la muerte, decide convocar a rebato a sus hijos, dispersos por el mundo. En realidad no sé por qué surgió, simplemente me vino, se me apareció, y mi labor consistió en irlo construyendo página a página, en dejar que asomara y cobrara cuerpo.

-Una idea que fue tomando cuerpo en la ficción y terminó por fundirse con la realidad…

-Es curioso, porque después de escribirla me enteré de que en el pueblo de mi pareja, en el que paso los veranos desde hace años (y del que, como es lógico, Turileda no deja de ser un trasunto ficcionado), existió también un antiguo general de aviación que, al igual que mi protagonista, manejaba los hilos de la localidad. La realidad, que a veces se confunde con la ficción, cuando no la suplanta.

Turileda es una novela en la que emergen temas muy diversos y donde descubrimos un amplio abanico de situaciones, algunas ciertamente duras, que tienen que ver con la realidad más actual. De algún modo, ¿ha querido hacer una radiografía de la sociedad contemporánea?

-En realidad, cuando empiezo a escribir jamás me planteo ni objetivos ni temas principales. Simplemente escribo, doy salida a unos personajes y a unas situaciones y tramas que me van surgiendo (si no quedara pretencioso casi diría que por ensalmo), y que con el transcurso de la novela se van entrelazando, hasta converger al final. Inevitablemente, como esos personajes viajan por el tiempo de sus vidas, atraviesan hechos históricos y situaciones que vertebran ese devenir y el de los demás contemporáneos, y todo eso se refleja en el libro. Soy de los escritores de brújula (y a veces ni eso, sino que me dejo arrastrar por un caos que luego, sorprendentemente hasta para mí, se va ordenando y cuadrando), y no de los de mapa, por lo que de entrada la única meta que me planteo es que mis personajes cobren vida, que yo me los crea, para así poder trasladarlos luego con unas mínimas garantías a un lector.

-¿Podríamos decir que en su novela hay también un intento de explorar la condición humana?

-Creo que en toda novela que se precie lo hay. Desde siempre me ha fascinado el comportamiento de los demás, las mil y una historias de la gente que nos rodea, los resortes de nuestra forma de relacionarnos, de pasar por la vida. No soy lector (y por tanto tampoco escritor) de hechos sobrenaturales, no me llaman la atención los dragones, ni los elfos (tan en boga ahora), ni los extraterrestres, ni el más allá (fuera de lo natural de la pregunta, como mortales que somos). Creo que el hombre es suficientemente fascinante como para llenar todas las páginas de todos los libros habidos y por haber.

-¿Cuánto hay de ficción y cuanto ha entresacado de la realidad Pedro Saugar para construir esta novela?

-Podría decirte que todo es ficción (que lo es), pero en realidad, por lo que antes apuntaba (ese intento de explorar la condición humana, y no otros temas), creo que lo que escribo siempre proviene de la realidad. Entendiendo por realidad todo lo que he vivido, lo que he sentido, lo que he visto en los demás, lo que he leído (para mí la lectura no deja de ser otra forma de vida, más real a veces que la de fuera de sus páginas), hasta lo que he imaginado vivir.

-Situándose en el lugar de los futuros lectores o lectoras de su nueva novela, ¿cuál diría que es el mayor atractivo de Turileda?

-Ojalá lo supiera, pues eso significaría que lo tiene. Como me pones en el aprieto, me gustaría pensar que su mayor atractivo reside en que, a pesar de la variedad de personajes y situaciones, como mencionabas antes, el relato en todo momento fluye, es ágil, y que, a la vez que los protagonistas viajan a su pasado para encontrarse, el lector también lo hace con ellos.

Entendiendo por realidad lo que he vivido, lo que he sentido, lo que he visto en los demás, lo que he leído, hasta lo que he imaginado vivir

-Una historia que de algún modo implique al lector…

-Como escritor intento siempre ponerme en el lugar del lector, sin que eso signifique, claro está, que “prostituya” mi escritura, sino, por el contrario, que no olvido que lo que me sale de la cabeza luego tiene que entrar por la del lector. Que tengo que encontrar la forma de que, sin merma de la calidad, el lector no se sienta abrumado en exceso, o no se le obligue a un ejercicio mental de los de echar humo; es decir, de jugar con él lo justo para ir incrementando su interés conforme avanzan las páginas, y no perderlo. Ojalá lo consiga.

-¿Cuáles son sus autoras y autores preferidos? ¿Quiénes son sus referentes o han influido más en su literatura?

-Aunque intento aprender de todos los autores que pasan por mis manos, cada uno a su manera, es indudable que es en los años mozos lectores cuando te vas forjando el gusto, y, por tanto, tus futuras influencias. Y ahí apuntaría la tradición de la gran novela española, desde Galdós y Clarín hasta Baroja y, tras la guerra, Cela, Delibes y Martín Santos. Y, por supuesto, el deslumbramiento posterior con el realismo mágico y los grandes escritores latinoamericanos (Rulfo, Asturias, Borges, García Márquez, Cortázar, Fuentes, Amado, Bryce Echenique, etc…).

-¿Qué expectativas tiene con la publicación de Turileda?

-Pues, aunque suene a falsa modestia, el que quien la lea se quede con las ganas de poder llamarme por teléfono (parafraseando la cita de Salinger que cierra el libro). Sé que, al ser un autor desconocido, no tengo prácticamente posibilidades de una promoción fuera de un ámbito reducido, pero de verdad que me sigue asombrando cada lector de “mis locuras” (como le llaman mis hijas), y a lo único que aspiro es a irlos sumando, y a ir aprendiendo de sus observaciones.

-¿Está trabajando ya en su próxima novela?

-Bueno, en realidad ya la tengo escrita. Se llama El enamorado de la carta rosa, es una novela más breve que Turileda, y tiene como epicentro un bar de una ciudad de provincias durante el confinamiento. Espero poder publicarla en breve. Y, en la actualidad, estoy probando con el género del cuento, que me está fascinando. Lo importante, creo, es leer y aprender cada día, y en eso estamos.

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