enero de 2026

Ecos exclamaciones interrogantes y puntos supensivos

Este texto es casi un centón escrito para la inauguración del Congreso La sal de la lengua de poetas andaluces, castellano-leoneses y madrileños que tuvo lugar en Salamanca en marzo de 2013, organizado por la Diputación de esa ciudad, en recuerdo de otro que tuvo lugar el año 1952 en la misma ciudad con la finalidad de poner en contacto a poetas españoles de diferentes latitudes para derribar muros en favor de la universalidad. Fue leído allí y está publicado en las Actas del mencionado Congreso.

No puedo hacer un discurso más visible: con las lluvias de abril y el sol de mayo unos cabellos rubios le han salido a este poema… Y lo voy a plantar aquí en la ladera del monte donde tengo mi vida sosegada porque tiene naranjas azules de mirar ardiente y un tronco al que le brotan azucenas honestas… Será un caleidoscopio donde apreciar se pueda cómo nos rueda la fortuna cómo a la mar van siempre a dar los ríos entre frescos racimos y fúnebres ramos… Y en sus ramos se vislumbran los soles de la infancia la soledad eternamente sola y sonora los pájaros cantando —y yo me moriré— los delfines muriéndose de amor… Emerge de sus tallos aquel hombre sincero de donde crecía el polvo enamorado sesteando a la sombra de una zarza y soñando gitanos y romances de bronce… Era la encendida zarza y era del año la estación florida donde anidaba una paloma equivocada sintiendo las cosquillas de la mitología ya que los héroes y los dioses no tienen más sustancia que la que tiene un hombre que la que tengo yo que la que tienes tú mon semblable mon frère que de tus soledades vienes y que a tus soledades vas con los diamantes de gala: —diamantes que fueron antes de amantes de una mujer. Era memoria que intuían los cangilones de la noria los vaivenes de la cabalgadura. Era la carne lacerada haciéndose joya. Era una almoneda de jardines baratos de tesoros desplazados de moradas sin ángeles. ¡Las voces con me desdigo! Las hojas alargadas de los sauces de otoño hieren el corazón y lo vuelven lánguido y monótono. ¿Hacedores o críticos? ¿La feria o la pobre mesa de paz? ¡Ay de mi Alama y de la esposa de Don Roldán! Intensa felicidad que la pena es capaz de proporcionar en tu visión de Castilla -otro modo especial de travesía- donde    las emociones desplazan los tesoros con la risa que arrasa. ¡Oh la paronomasia! No pueden ser sin referente las relaciones que las palabras establecen —las voces con que me desdigo— para que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo. Homo sapiens captando lo simbólico. Pues allá van a volar las cometas. ¿Tradición? ¿Originalidad? ¡Homo sapiens! ¡Homo sapiens…! ¿A qué tanto derroche de tatuajes de joyas o de piercing que amenazan la fiesta y limitan el vuelo…? ¡Época de inventario! ¡Época de inventario! Retirada a los cuarteles de invierno. ¿Pierde la batalla quien se retira sin haberse batido? Catástrofes en los media y cruces (+ o x) en la vida: senderos y dolor. ¿Fecundar…? ¿Engendrar…? ¿Es el coito una enfermedad del corazón? El árbol gene salamancológico se diluye en el agua. Llueve. Llueve sobre los blancos tejados… Adición crea la escritura la poesía los pigmentos la prosa la tinta el grafito… Tan explícita tan oculta como las rojas lenguas del fuego como el idioma mezquino y rebelde de Gustavo… ¿La costumbre es la falsa moneda de la moralidad? ¿Siempre habrá nieve altanera…? Duendes musas y ángeles. La palabra encontrada. La palabra perdida. La palabra que hiere. La palabra que llaga. (¿A quién no se le queda una asonancia en la garganta?). ¿Siempre la claridad viene del cielo…? El puente de los poetas zamoranos. ¿Cuál es mi territorio? ¿La destrucción o el amor? ¿Las espadas como labios de un surtidor de sombra y sueño? Casi todo quedó por descifrar. Preguntad a los poetas. Preguntad a los niños por el mes más cruel. La utopía sólo puede crecer en las entrañas de lo poético: cuidar de la lluvia y de la tierra, besar a los jilgueros, volar con las ardillas… El arte se conforma en territorios donde jamás han penetrado las palabras. No se puede hacer un discurso más visible (ya lo he dicho). Remover bien (= bastante = mucho) para que la carne salga bien (= bastante = mucho) impregnada… En su punto. Leve breve son —según parece—.

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