marzo de 2026

El eterno romanticismo

Ana Ozores, Emma Bovary, Anna Karenina

Por Rosario de la Cueva*.- | Febrero 2018

regenta¿Quién? Al que el nostálgico aroma del siglo XIX, no impregne aún cada fibra de su espíritu, con la añoranza de ese romanticismo victoriano o decimonónico. No ha sentido gozarse en su sensibilidad, con la evocación agridulce de las tres heroínas del mil ochocientos. Cada cuál, más infeliz, apasionada y maltratada por el destino.

¿Quiénes fueron los creadores de estas criaturas? Un francés, un ruso, y ¿cómo no? un español. Gustavo, León y Leopoldo. Los tres y cada uno de ellos, hicieron surgir del talento de su pluma, de su refinada psicología, tan aguda y profundamente conocedora del sentir femenino, a las tres protagonistas más universales del XIX.

BbaryAnna, Emma, y Ana. Tres estudios de una época, de un carácter y lo que conlleva de grandeza y miseria, de dolor y dicha, de belleza y exaltadas pasiones, inherentes al ser humano.

Esa tragedia que las une y las conduce a una total negación de sí mismas. Esa entrega absoluta a su sino fatal. Asumiendo su papel de mujeres visceralmente femeninas, amantes y desdichadas hasta las últimas consecuencias.

¿Qué hilo sutil e invisible aunó a estos tres escritores para crear personajes originarios de distintos países y vivencias pero con un común denominador para las tres? La inmolación, en aras de una pasión asoladora.

anna kareninaFueron, en el panorama literario del Siglo XIX, los novelistas que en sus tres creaciones ofrecieron un estudio admirable del exquisito sentir femenino de una época. Acaso, un poco del de todas las épocas.

Heroínas que, despojándose del corsé físico y mental a las que las obligaba la sociedad burguesa en la que vivieron y a la que pertenecían, eligieron arrojarse, cómo eternas y desdichadas víctimas, al angosto río de su perdición.

¡Ah! Sufrientes, arrebatadas, ardientes féminas, que la mente genial de tres autores, tocados con el soplo eterno de las musas, regalaron a la humanidad, la exquisita disección de tres almas de mujer imperecederas: Anna Karenina, Madame Bovary y La Regenta. O lo que es lo mismo: el eterno romanticismo.

 

*Rosario de la Cueva dirige el ciclo ‘La Rioja poética’ en el Centro Riojano de Madrid

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