septiembre 2020 - IV Año

LETRAS

La primavera y su sombra

garfiasPedro Garfias, acabada la guerra civil, escribió el libro ‘Primavera en Eaton Hastings’, libro que en opinión de Dámaso Alonso, es ‘el mejor poema español del destierro’. El libro de Garfias acompaña a otros poemas desterrados que le son coetáneos, entre otros: ‘Las nubes’, de Luis Cernuda, donde el exilado es una figura fantasmal ‘sombra aislada al filo de los días’, sin olvidar, entre otros, ‘Las tres elegías jubilares’, de Juan José Domenchina o la ‘Mínima muerte’, de Emilio Prados.

El poema del destierro, se mueve entre lo traumático de la guerra civil y la nostalgia por lo perdido, a los poetas anteriormente citados habría que recordar al cineasta Jomi García Ascot que rodó en Méjico, con muy escasos recursos; ‘En el balcón vacio’, con guion de María Luis Elio. No es una película sobre el destierro, es la mirada desterrada a través de un hondo guión autobiográfico. Bello film sobre el tiempo, donde el tiempo congelado de lo traumático coexiste con la nostalgia del transcurrir de los días. Voz o mirada desterrada, el poema también se escribe con imágenes.

Pedro Garfias, llegó, en 1939, al pequeño condado de Eaton Hastings en Gran Bretaña, donde permaneció los meses de abril y mayo, hasta que pudo embarcar a Méjico. El libro ‘Primavera en Eaton Hastings’, tiene como subtitulo ‘poema bucólico con intermedios de llanto’. Es una larga elegía estructurada en tres partes, pues el poema bucólico es interrumpido por dos intermedios: ‘llanto sobre la isla’, el primero y ‘noche con estrellas’, el segundo. En la edición que he manejado ( segunda edición, Era 1962), las páginas de los ‘intermedios’ son de diferente color que el resto del libro. Diferencia significativa que refuerza el corte que los ‘intermedios’ hacen sobre el ‘poema bucólico’, que se quiere unitario.

garfiasLo bucólico, como género, hace referencia a lo campestre y al dialogo que el poeta puede establecer con una naturaleza transfigurada. La ‘primavera’ de Pedro Garfias es un diario de duelo, donde lo perdido puede habitar en la belleza de la campiña inglesa en primavera. ‘Ausencia’ y ‘soledad’, son significantes que se repiten a lo largo del libro, ausencia del objeto perdido y soledad ante la pérdida:

‘Porque te siento lejos y tu ausencia
habita mis desiertas soledades’.

Rememorar, nombrar lo perdido:
‘yo te puedo poblar soledad mía ¿cómo, si no, llevar sobre los hombros la ausencia?’

El decir, del poema bucólico es un decir invocante que trata de hacer presente lo ausente, naturaleza transfigurada donde la ausencia se hace presencia : ‘yo te veía cerca, dibujada en el aire’ y también ‘ cuelgo del monte nuestro cielo limpio’.

La belleza del campo en primavera suscita el anhelo y la nostalgia pues se experimenta como aquello de lo que estamos excluidos, belleza que no nos pertenece dado que experimentamos el mal. Anhelo del ‘cielo limpio’ que se quiso y no se tuvo a través de otro cielo, el cielo de Eaton Hastings.

La naturaleza, así transfigurada produce serenidad, ‘cura’ la herida, lo lejano se hace cercano, lo distante, próximo: ‘llevo mis campos en mis ojos y me basta mirar para verlos crecer’. El anhelo por recuperar lo perdido no es ajeno a una relativa pretensión estoica: ‘pasear contigo en soledad perfecta’. No obstante, en lo bucólico se anuncia una fisura que en los ‘intermedios’, se manifestará como desgarro: ‘el viento tiene palabras / que no comprende el árbol’.

eatonLos ‘intermedios’ abren una brecha en lo bucólico, la nostalgia y el anhelo son sacudidos por el llanto, la belleza se desborda ante un dolor incontenible. La primavera de Pedro Garfias, solo es con su sombra. Llanto ante la muerte, ante el frio de la sinrazón. El revés de la belleza primaveral es el horror. Horror que crece y se desborda y, no obstante, la primavera en su esplendor tratara de contener.

En los ‘intermedios’ la escritura se hace litoral, contornea lo real traumático, ante tanta muerte, la razón deja de ser razonable y ningún significante vale para nombrar. Solo queda el dolor y su manifestación en el llanto: ‘Ahora voy a llorar por los que han muerto sin saber porqué’.

Orfandad de la palabra, ante el vacio de significación consustancial al trauma, la palabra poética trata de decir lo indecible a través de la metáfora hiperbólica del llanto:

‘LLantos subterráneos que minan el mundo y lo socavan’.
‘Voy a vaciaros ojos mios sin peligro de inundaciones’.

Pedro Garfias, ‘llora a voces’ el ‘dolor mordido’ que ‘brota’ de ‘su raiz más honda’. En el último poema del libro, Garfias escribe con un eco vallejiano: ‘El verso humano pesa yo lo cojo con las manos y siento que me dobla las muñecas’ y también ‘ la primavera rápida se esquiva se rompe en mil pedazos’.

Primavera en Eaton Hastings’, no solo es el mejor libro del destierro en opinión de Dámaso Alonso, es un libro que explora un límite de la escritura misma, de ahí su modernidad. Lo traumático, la deflación de la palabra, el agujero de lo decible, solo es posible contornearlo a través de un primavera litoral. La alegoría de la primavera es el borde del agujero traumático, dado que mejor será bordear un agujero antes que precipitarse en él.

Pedro Garfias, incorpora el límite de lo escribible en su propio escrito, el llanto hiperbolico no es el dolor efectivo sino su metáfora, y no obstante, como buen poeta sabe que la escritura es siempre escritura fallida, la primavera estallará ‘en mil pedazos’, en el poema final, pues la palabra poética remite a lo no escrito, a lo que queda por escribir y que puja, inútilmente, por escribirse.

 

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