julio 2022 - VI Año

LETRAS

Sofía Guadalupe Pérez y Casanova, 160 años de una ateneista olvidada

Escritora, periodista e Ilustre socia del Ateneo de Madrid

Sofía Guadalupe Pérez y Casanova nació el 30 de septiembre de 1861 en Almeiras (A Coruña) y falleció el 5 de enero de 1958 en Poznam (Polonia) con 97 años de edad. Varios trabajos recientes, un par de películas, La maleta de Sofía y Sofía, obreira do pensamento, y la novela de Inés Martín Azules son las horas, son intentos de recuperar a una mujer cuya vida y obra merecían más reconocimiento del que tiene en una sociedad para la que la memoria histórica, no se sabe si por el vértigo de las comunicaciones, provoca el rechazo de todo lo que sea más lejano que la víspera de cada día.

Hija natural de Rosa Casanova Estomper y de Vicente Pérez Eguía. Aunque sus padres se casarían un par de años después su padre las abandonaría siendo ella pequeña yendo a vivir con sus abuelos maternos. En su pazo en Almeiras inicio sus estudios que continuaría en Madrid, con 13 años los de poesía y declamación en el Conservatorio de Madrid. Su abuelo, marino, la puso en contacto con el Conde de Andino, Patricio Aguirre de Tejada, tutor del Rey Alfonso XII que fue su protector y con José Plan un ferrolano que la presentó a Augusto del Cueto, Marqués de Valmar, dramaturgo y poeta, que la introdujo en las veladas literarias de Palacio por su actividad como poeta. Estos contactos le facilitarían sus relaciones con diversas personalidades como el poeta y Académico Emilio Ferrari, el escritor Bernard Shaw, con las literatas y feministas de su época como Concepción Jimeno, Blanca de los Rios, Sofía Tartilán, Filomena Dato, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, etc., pero también con el ateneísta y dramaturgo José de Echegaray, etc. Sus primeros trabajos fueron publicados en el Faro de Vigo cuando tenía quince años y luego en los periódicos madrileños como TelegramaEl ObreroFlores y PestasSemana Literaria o el Imparcial; también en La Ilustración (Barcelona) y en Domingos de Faro y Folletín (Galicia). A los veinte era ya una poetisa consagrada y también tuvo una breve carrera como actriz. Entre 1878 y 1882 actuó en el Teatro Español. En 1885 Alfonso XII costeó la edición de su libro Poesías.

Ramón de Campoamor sería quien le presentara a Wincenty Lutoslavsky, un excéntrico profesor, filósofo y diplomático polaco experto en Platón, que había publicado un libro sobre el pesimismo en la literatura española. Se casaron en la iglesia de San Marcos el 19 de marzo de 1887 y tuvieron cuatro hijas, María, Izabela y Yadwiga. La muerte de Yadwiga en 1985 la sumió en una fuerte depresión. Poco después Juan Varela le da su espaldarazo literario al incluirla en el Florilegio de poesía castellana del Siglo XIX. Tras su matrimonio se instaló en Drozdowo, el pueblo familiar de su marido pese a lo cual, y a la distancia, veraneaban en Galicia. La carrera diplomática de su marido le dio la oportunidad de combinar su trabajo de periodista y el estudio del francés, inglés, italiano, polaco, portugués y ruso

Entre sus relaciones internacionales tuvo contactos con Tolstoi, María Curie y Morel Fatio recogiendo en algunos libros y conferencias sus curiosas opiniones sobre lo español, aunque algunos nunca pisaran España. Presentó su ensayo La mujer española en el extranjero en el Ateneo de Madrid donde destacó “el análisis de cuanto el espíritu de la mujer española es y de cuanto representa”, enfrentándolo a “cuanto representa para la intelectualidad extranjera”, oponiéndose a los estereotipos de “Carmen” presentando numerosas “anécdotas, probatorias del falso concepto que de la mujer española se tiene al otro lado de los Pirineos”.

Un accidente durante la revolución rusa le afecto la visión de un ojo lo que le ocasionaría la ceguera al final de su vida, lo que no le impidió seguir trabajando con la ayuda de uno de sus nietos hasta su muerte. A su marido le afectó mucho no tener un hijo varón y empezó a tener tratos con otras mujeres en cuyo momento Sofía decidido venirse a Madrid en 1905 donde colabora con ABC, El Debate, Blanco y Negro, El Mundo y Galicia. Su casa, se convierte en un lugar de referencia por la que pasan personajes como sus paisano Basilio Álvarez, y su medio paisano Alberto Insúa, Alfredo Vicenti, Ramón y Cajal, Victoriano García Martí. En 1908 intenta hacer un recital de poesía en colaboración con Fernández Shaw que era Presidente de las Sección de Literatura del Ateneo de Madrid y publica su libro Princesa del amor hermoso (1909). Fruto de su sentido social, que compartía con Segismundo Moret, que fue Presidente del Ateneo, Benavente y Pardo Bazán, creó el Comité Femenino de Higiene Popular del que fue Presidenta, cuyo objetivo era enseñar a las madres de las clases más populares a cuidar a sus hijos pronunciando conferencias y participando en las llamadas «obras sociales». Aprovechando su fama dedicó parte de su tiempo a la caridad y la educación, presidiendo así la Federación Femenina Antituberculosa y asistiendo al Primer Congreso Español Internacional de la Tuberculosis, celebrado en Barcelona, y creando el Comité Femenino de Higiene Popular en Madrid. Por ello recibiría una distinción de Alfonso XIII.

En 1906 su actividad tenía ya reconocimiento mundial. Con ocasión de una “improvisación poética a Polonia”, a la que respondió agradecido Zienkiewicz, organizó un homenaje a ambos. Todo ello, le abre el camino a los círculos modernistas de Colombine que dirigía la revista Crítica a la que se debe el homenaje que recibe con motivo de su regreso a Polonia.

Ya entonces se la consideraba una «mujer ilustre» en el mundo literario. Cuando Salvador Rueda fundó en el Ateneo de Madrid la Academia de la Poesía en 1911, Sofía fue elegida académica de número y poco después participa en el Congreso de la Poesía celebrado en el Ateneo junto a Machado, Villaespesa, los Quintero y otros, donde presentó La poesía del destierro, publicado en El Liberal (5-11-1910). Ese mismo año sería elegida miembro de la Real Academia Gallega y en el año 1952, nombrada académica de honor por unanimidad. Pérez Galdós estrenó su obra La madeja, el 12 de marzo de 1913 Su argumento era que con su afán de emancipación, las extranjeras deseaban la destrucción de la familia, en reacción a las corrientes feministas de los Estados Unidos. Por esas fechas es habitual colaboradora de El Liberal, El Imparcial, La Tribuna, Prometeo y sigue publicando en ABC y Blanco y Negro. Una recopilación de sus artículos se publica bajo el título de Exóticas en 1913, y poco antes de volver a Polonia, en 1914, da un recital de sus últimos poemas en el Ateneo ante una selecta concurrencia que incluía a Antonio Maura, y es nombrada hija predilecta de la ciudad por el Ayuntamiento de Orense.

A su preocupación social se sumó su ánimo pacifista y antibelicista que se puso de manifiesto con ocasión de sus reportajes sobre la guerra del Rif (Marruecos) y la Semana trágica de Barcelona. Esa línea antibelicista, que mantiene toda su vida, la convierte en corresponsal de guerra de ABC que publica sus crónicas desde Polonia donde estaba cuando se inició la I Guerra Mundial, la primera de las cuales es de del 8 de abril de 1915.

Aunque su línea es antigermana, su trabajo está dominado por su espíritu de imparcialidad y veracidad en la que sobresale su pacifismo destacando el daño humano derivado de la guerra. Así, censura la condecoración a un niño de 13 años por haber matado a tres alemanes, precedente de los actuales niños soldados. También es muy crítica con el drama de los millones de refugiados polacos que huyen a Rusia, tan triste como inmunda actualidad donde se invierte el dinero en levantar muros en vez de ayudar a las víctimas a las que se criminaliza. Su ecuanimidad llega a escandalizar a sus colegas, al ayudar en los hospitales y dando igual trato a los enfermos al margen de cuál sea su bando. En todos sus artículos hay un gran desprecio a la guerra a la que califica como el mayor mal generado por el hombre.

En un hospital durante la I Guerra Mundial

Esas crónicas las recogería en su libro De la guerra (1916). Su pacifismo hace que elogie la neutralidad de España y la labor humanitaria que puede hacer al no ser beligerante. Carmen de Burgos fue cronológicamente la primera corresponsal de guerra en Marruecos, pero al ser muy breve su aportación se considera que Sofía Casanova fue la primera corresponsal de guerra por la magnitud de su obra y de la guerra mundial. Pese a ello, Alfonso Rojo no la cita en su libro Reportero de guerra. La historia secreta de los corresponsales, ni tampoco Felipe Sahagún en El Mundo fue Noticia. Corresponsales de guerra españoles en el extranjero. La información internacional en España.

Cuando los alemanes tomaron Varsovia se va a Rusia animada por la promesa política de ayudar al renacimiento de Polonia. Desde allí informa sobre la caída de los Romanov, cuenta la muerte de Rasputín y entrevista a Trotsky que recuerda que estuvo en España y a su “buen amigo” Pablo Iglesias. De su inicial simpatía por la revolución pasa a denunciar su deriva violenta de la que dice en 1918: “Al acentuarse el ensañamiento de la lucha de clase se convierte en mal toda su ideología humanitaria”  al ver que la substituye “la persecución, la violencia y la ilegalidad”; señala que “es frecuente el ensañamiento feroz de los bolcheviques contra sus enemigos, enterrarlos vivos con la cabeza fuera para prolongar su agonía” y describe “la República de los kilométricos adjetivos ha destruido todo sin crear nada; las cárceles están llenas de presos políticos y los fusilamientos –veinticuatro horas después de la sentencia del Tribunal–amedrentan los ánimos”. La consecuencia inmediata es la censura de sus comunicaciones que al interrumpirse hacen creer que ha muerto. Con la independencia de Polonia regresa allí en 1918 y en 1919 a España donde se la considera una heroína y recibe muchos homenajes. Ese año publicó además del libro ya citado, De le guerra, otro titulado De la Revolución Rusa, en 1917, publicado en cuatro partes en el diario ABC. En 1920 publica La Revolución Bolchevista: diario de un testigoen 1920 y años después, en 1946, El martirio de Polonia.

Alcanzada la paz y de regreso a España ofrece un nuevo recital en el Ateneo y da una conferencia en el Hotel Ritz sobre “La mujer y la guerra”, donde analizando los factores políticos y bélicos explica la revolución en Rusia como fruto de la extrema opresión del pueblo. Sigue viviendo en Polonia, pero en la década 1920 -1930 hizo hasta seis viajes a España. En 1925 Antonio Maura la propuso desde la Real Academia, la misma que se había resistido a admitir a Pardo Bazán, para Premio Nobel de Literatura, candidata al Premio Nobel de Literatura recibe también la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia de Alfonso XIII por su colaboración con la Cruz Roja durante la 1ª Guerra Mundial.

Está en España en 1931 y al proclamarse la Segunda República Española, pese al ambiente pacífico que le siguió teme que pase lo de Rusia en 1917. Se cierra el ABC, pierde el trabajo y se hace antirrepublicana; uno de sus últimos artículos fue Mirando a Rusia. Vivió la Guerra Civil desde Varsovia desde donde escribe cartas y crónicas a favor del fascismo engañada por el orden que establece. Por ello Franco la trajo en 1938 a Burgos y la utilizó como arma de propaganda. En diciembre de 1938 declara a La Voz de Galicia que el golpe de Estado de 1936 traería momentos de desarrollo y esplendor a España. Ese fue el último año que visitaría Galicia. De nuevo le sorprende la segunda guerra mundial en Polonia adonde fuera para pasar la Navidad con su familia en 1939, con la invasión alemana de Polonia y la firma del pacto Molotov-Ribbentrop. Ella se esconde en una aldea con una de sus hijas y sus nietos bajo la protección del embajador de España en Berlín, lo que le permite cierta seguridad. Al contemplar la barbarie de los campos de concentración que denuncia y también la barbarie alemana pierde su trabajo como reportera en ABC porque crítica a los que fueran aliados del golpe de 1936.

Su desencuentro con aquella España fue total. Para poder seguir viviendo en Polonia con su familia tuvo que renunciar a la nacionalidad española y adoptar la polaca. Entre sus últimas alegrías se encuentra la de haber sido nombrada Socia de Honor de la Real Academia Gallega el 16 de abril de 1952. En carta de 25 de julio de 1952 le agradecía a José Luis Bugallal la distinción y le enviaba un dolorido lamento: “¿Mi obra? Incompleta, desgarrada –como mi vida– por íntimos dolores y guerras. ¿Mis versos? Dispersos, perdidos.…”. Murió el 16 de enero de 1958 y aunque estaba casi ciega, seguía escribiendo dictando a sus nietos sus últimas vivencias. El 25 de enero el diario ABC escribió sólo una breve noticia titulada “Ha muerto Sofía Casanova”.

La escritora (de pie en el centro) con su familia

Hoy parece existir un cierto renacimiento en el interés por esta persona tan singular. Olga Osorio en su obra Vida e tempo de Sofía Casanova dice: “Podría aventurarse que una de las razones por las que no se tuvo en cuenta durante muchos años el trabajo periodístico de Sofía Casanova fue precisamente el hecho de que su presencia en el Este de Europa estaba justificada por razones familiares, interpretándose que sus crónicas, en lugar de una actividad profesional, constituían un pasatiempo de una desocupada madre de familia”. Por su parte Marcos Gallego destaca que “Sufrió mucho, y la historia no la trató como merecía porque era políticamente incorrecta.En la guerra civil española fue traída por el bando golpista, e hizo trabajos propagandísticos, es cierto. Luego, cuando vio lo que hacían los nazis en Polonia, no se calló, porque no podía aceptar aquello. Y por eso el periódico ABC decidió prescindir de sus servicios. Su ética periodística era de una altura inmensa. Y eso es parte de su grandeza”. De ella destaca historiador Xosé Ramón Barreiro: «Fue una escritora digna, pero no una gran figura literaria de su tiempoLo más importante es que fue capaz de romper la coraza del matrimonio, fue capaz de liberarse, de darse cuenta de la opresión de la mujer. Y de vivir como una mujer libre”.

Dos películas glosan la vida y obra de Sofía Casanova. A maleta de Sofía de cuya adaptación se encargaron Comba Campoy, Marcelo Martínez Mon Moares de las animaciones y Margarita Fernández interpreta a la propia Sofía. El guion es de Marcos Gallego y Gonzalo Velasco. En la ficha técnica figura la intervención de Rosario Martínez, Perfecto Conde, Margarita Ledo, María do Cebreiro, Marta Pérez, Xosé R. F. Figueiredo, Ramón Villares, Ramón Barreiro, Karol Meissner, Sofía Markinek, Jacek Jawoski y Viktoria Grygierzec. La película fue rodada en gallego, y Saga TV intentará conseguir financiación para doblarla o subtitularla.

La otra película Sofía Casanova, a obreira do pensamento está dirigida por Zaza CeballosyNoelia Molino con guion de Rosa Castro donde todos los actores. Producida por Zenit Televisióncon la participación de la CRTVG el apoyo económico de la Xunta de Galicia se proyectó en un simposio sobre Casanova en Polonia, no en España, algo bastante sorprendente.

Su producción literaria en narrativa, poesía y teatro, pero también en sus actividades periodísticas y como conferenciante es inmensa. Incluyen colecciones de poesía, cuatro novelas, ocho novelas cortas, relatos cortos, una obra de teatro, un libro infantil y ocho volúmenes de comentarios sociales, culturales y políticos más de un millar de publicaciones en periódicos y revistas españolas, hispanoamericanas y polacas. Fue traductora de obras básicas del ruso y del polaco al castellano, Quo vadis y Bartek el vencedor (1903) de Sienkiewicz o Una nihilista de Zofia Kowalewska (1909) una matemática y escritora prácticamente desconocida en España que fue la primera mujer catedrática de universidad en Europa (Suecia). Sus obras fueron traducidas al polaco (Lange), al sueco (Gioran Biorkman), al francés (Gaston Paris) y al italiano (Hugo Della Seta).

Hoy, en que todavía las eternas huestes reaccionarias a todo lo que signifique progreso y libertad siguen negándole a la mujer su derecho a ser plenamente libre, conviene recordar el trabajo de estas pioneras. Desde mediados del siglo XIX, con su trabajo y decisión ellas supieron romper “las caenas” que las sujetaban. Las que siguen alabando a los descendientes de aquellos necios que substituyeron a los animales que tiraban de la carroza de Fernando VII por ellos mismos, apenas se notó la diferencia, cuando venía camino de Madrid para instaurar el absolutismo mientras gritaban: “vivan las caenas”.

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