Las élites que dominan España
Una historia alternativa desde 1939
Andrés Villena Oliver
Libros del K.O. , 2026
Las minorías rectoras, a examen.
El sociólogo y economista Andrés Villena disecciona la estructura de poder en “Las élites que dominan España”
Atreverse a estudiar las élites que ejercen el poder real en España es una tarea ímproba, que requiere valentía y método. Un enjambre de prietas mallas entrecruzadas, de nexos y antagonismos sin cuento, caracteriza aquí a los núcleos de poder. Su enjundia alcanza una densidad inusitada. Destrenzarla requiere verterla, con toda su complejidad y minuciosamente, sobre un matraz analítico en el cual descubrir cuáles son los filamentos básicos sobre los cuales el magma del elitismo se estructura. Esa es la tarea que Andrés Villena Oliver (Elche, 1980), Doctor en Sociología, economista, profesor de Economía Aplicada, experto en Comunicación, ha acometido en su libro “Las élites que dominan España”, una de las referencias, hoy ineludible, para aproximarse a comprender lo que en España en verdad sucede.
Descriptiva, histórica y amena, la narración que Villena Oliver encara esa perenne consunción del poder que tiende a concentrarse en pocas manos, manos conectadas por lazos de sangre, de clase, económicos e ideológicos, que controlan a la larga y a la corta, de manera directa o indirecta, las vidas de todos los demás.
Valga un ejemplo, lejano pero significativo, que no figura en el texto pero ilustra y determina buena parte de la historia social y política de las élites en España: el monarca medieval Enrique II (Sevilla, 1334-Santo Domingo de la Calzada, 1379), denominado “El de las mercedes” o “El Fratricida” (por haber ordenado asesinar a su hermano Pedro I de Castilla), perteneciente él a la rama bastarda de los Trastamara, quiso hacerse perdonar su bastardía ante la nobleza castellana que recelaban de sus orígenes. Para lograrlo, se dedicó a repartir a manos llenas “mercedes” entre los aristócratas que le circundaban, esto es, tierras, canonjías y predios reconquistados a los sarracenos, señaladamente en Extremadura a partir de 1230 y Andalucía, donde enraizó y aún enraíza esa lacra denominada latifundio. Las vastas extensiones de tierras incultas, acotadas por los nobles, mantuvieron durante siglos y a partir de entonces, sistemas de propiedad determinantes de estructuras sociales arcaicas y míseras sobre predios tan enormes como baldíos.
Es curioso que, además de las históricas luchas de miles de aparceros extremeños y andaluces contra la inutilidad e inhumanidad de aquel sistema de propiedad terrateniente, ferozmente reprimidas, fuera un torero, Manuel Benítez El Cordobés, quien pusiera en jaque el sistema latifundista. Y así lo hizo en los años 60 del pasado siglo, al reivindicar para la fiesta denominada nacional el toro de menos edad, precisamente el que no demandaba las vastísimas extensiones de dehesas incultas que, por el contrario, sí exigía el torazo de cinco o seis años, pastando a su antojo por las dehesas vacías y, sepultando en la pobreza a miles de campesinos.
Este tipo de bravo era el preferido de toreros como Curro Romero, un matador asociado a una metafísica estética taurina, tan funcional para justificar el latifundismo y tan celebrada durante décadas por el esteticismo de la aristocracia más rancia y por quienes, desde estratos sociales subalternos, se adscriben a la ideología de los que dominan.
Nexos foráneos y sagas
De dominación versa, como señalábamos, el libro de Villena Oliver que, con una vocación casi docente, esmaltada por una prosa sucinta y eficaz, bellamente construida, desgrana la trama que engarza las redes elitistas españolas con las foráneas, determinantes en la configuración de las aquí vigentes. La naturalización del franquismo dictatorial a manos del capital transnacional estadounidense, presente en España ya en el primer cuarto del siglo XX donde comenzó a suplantar a los capitales británicos, franceses y alemanes, hasta entonces presentes en sectores como el minero o el ferrocarril, es una de las constantes analizadas por el autor. Establece un axioma según el cual las élites consideran periódicamente que España “debe ser salvada de sí misma” y que solo la agilización económica y financiera extranjera, por mediación de las selectas minorías locales, contribuye a mitigar el cainismo que singulariza nuestra historia, cainismo del que dicen tomar distancia, des-responsabilizándose de la inducción de tal fenómeno.
Por el texto desfilan sagas enteras, como por ejemplo, la paradigmática de los Garrigues, una familia de juristas y políticos, juristas-políticos también, devenida en “trasatlántico societario al servicio de las grandes inversiones internacionales”, como la define el autor; saga aglutinante de la representación en España de multinacionales como, en su día, ITT, US Steel, Ford, IBM, General Electric, Westinghouse, Colgate-Palmolive, Avon, Pepsi Cola, Cabot…, entre otras.
Hay datos muy interesantes al respecto, desvelados también en la investigación solventemente documentada por Andrés Villena, como que José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador y fundador de la Falange Española, siendo un joven letrado, fue asesor jurídico de Telefónica, participada por la multinacional ITT, al igual que lo fuera Antonio Garrigues y Díaz Cañabate, uno de los fundadores de la saga familiar, vinculada asimismo al surgimiento de la ulterior Comisión Trilateral, buque insignia ideopolítico del capitalismo transnacional. Cuando consultaban a Franco si tal medida o tal otra disgustaría o agradaría a los estadounidenses, el dictador respondía siempre: “preguntad a los Garrigues”.
En lo más inmediato, los centros de mando y poder cuentan con sus propios centros de aprendizaje, desde escuelas de negocios como ESADE, o el IESE, a otras adscritas a la Compañía de Jesús, como ICADE o bien a universidades privadas como la navarra del Opus Dei, por cuyas aulas ha transitado la plana mayor del alto funcionariado, de la banca, la empresa y la política; muchos de sus cuadros altos y medios coincidieron antes en colegios religiosos como El Pilar, o laicos como el Estudio y el Liceo Francés, con terminales en importantes ciudades.
Turismo y ladrillo
El binomio Turismo-Ladrillo, que ha vertebrado la economía española señaladamente desde el franquismo, perpetúa su centralidad inmobiliaria y hotelera en detrimento de una industria, otrora floreciente en el textil y el naval, paulatinamente desmanteladas. Así, aquel binomio se ha convertido en un estímulo permanente para la corrupción de la clase política, también a nivel municipal por la falta de fiscalidad propia, que ha llevado a tantos consistorios a especular con el suelo, concausa matriz de las reiteradas crisis de acceso del pueblo llano a la vivienda.
La profunda investigación que compone la tectónica de este libro da cuenta de procesos privatizadores y tecnocráticos; de reconversiones industriales; prácticas institucionales; culturas empresariales; transiciones políticas y dinámicas de medios de comunicación, cuyo hilo conductor, hallado por Andrés Villena, ha consistido históricamente en mantener el poder y los poderes en manos de una misma clase tecnopolítica, empresarial y bancaria que configura una élite correosa capaz de resistir los embates de cualquier tipo de cambio político o social.
La transición desde la dictadura a la democracia que, fatalmente para su desarrollo, surgió en medio de dos procesos de crisis económica a escala mundial, mantuvo fuertemente cohesionada a la élite de otrora con brotes generacionales de nuevo cuño, pero con lazos con aquella, como la denominada biutiful people, estudiada aquí en profundidad, donde figuras como Mariano Rubio, Miguel Boyer, Carlos Solchaga o Miguel Sebastián, vinculados a Servicios de Estudios como los del Banco Urquijo, el Banco de Bilbao o el Banco de España, se integraron con naturalidad en el puente de mando del buque elitista que surcaba el proceloso mar que transporta el Boletín Oficial del Estado con alternativas o simultáneas tripulaciones conservadoras y socialistas, empero, con poca autonomía política a la hora de decidir por la envergadura de la presión externa.
Característica fundamental de toda élite, especialmente la española, ha sido la absorción de disidencias y disidentes por la vía de la neutralización o de la asimilación. Este segundo caso fue el que se intentó, precisamente, con El Cordobés, cuya arriesgada apuesta por el toro joven, tan peligrosa para la continuidad del latifundismo, se propuso neutralizar convirtiendo al propio torero en un latifundista más.
Libro del máximo interés para quien desee salir del laberinto, premeditadamente enmarañado, en el cual se insertan con calzador las informaciones que desde distintas atalayas del poder mediático, inextricablemente unido a los otros poderes, presentan como meros efectos causas que, hasta ahora permanecen inexplicadas y que el autor desvela con pulcra y documentada desenvoltura. Antídoto a la desertización política inducida por la exclusividad y la autonomía de las élites, sería la participación ciudadana -propone el autor-, en todos los procesos sociopolíticos en escena y su compromiso con el mantenimiento y la extensión de la democracia.











