diciembre 2020 - IV Año

LIBROS

‘De todas las vidas que no pude tener’ de Eliseo Bayo

De todas las vidas
 
De todas las vidas que no pude tener
Eliseo Bayo
Editorial Ars Poetica
Colección Carpe Diem
Siero (Asturias), 2017

 

 

Por Antonio Chazarra

Carta abierta a Eliseo Bayo

Querido Eliseo:

Tu poemario ‘De todas las vidas que no pude tener‘ me ha impresionado vivamente. Se ha perdido casi, por completo, la correspondencia epistolar. Tras reflexionarlo un poco, me ha parecido la mejor manera de tener una conversación contigo, con la poesía como fondo y, de hacerte llegar mis impresiones sobre tu poética y sus múltiples aciertos.

Lo primero que quiero decirte es que tu voz es auténtica, desgarrada a veces, pero serena. No hay en tus versos fingimientos ni esa búsqueda de recursos fáciles, tu poesía es existencial y humana y… a través del sufrimiento se alcanza la serenidad. Los recuerdos dolorosos son pertinaces… una voluntad de hierro surgida de una rica vida interior se enfrenta a los negros presagios y, no pocas veces, acaba doblándoles el pulso. Aunque haya que curarse mil veces las heridas y sentir, otras mil, un dolor intenso.

Depositaste mi corazón en una cuna
de cristales rotos.

Cuando se ha estado en la cárcel, más tarde o más temprano, se advierte que el mundo es una prisión y que se abandona una celda para ingresar en otra, lo que añade un tono sombrío y recurrente a las vivencias hasta convertirlas en pesadillas. La angustia, las amenazas presionan y aplastan pero nunca doblegan a un espíritu rebelde y firme.

Solo el preso en el fondo de la caverna
conoce el material del que está hecha
la máscara que cubre el rostro
del carcelero.

En tus poemas el término máscara se repite. El carcelero es un instrumento, un servidor dócil de un poder sin rostro que oprime y que pretende anular la firme voluntad de continuar el camino. Hay en tu interior una fuerza para oponerse a la mentira, a la manipulación, a la hipocresía y para mantenerse alerta y no dejarse atrapar en las redes del conformismo.

Las sombras acechan. La ignorancia, el ocultismo, el fanatismo surgen por doquier y tienen preparados sus golpes ciegos con hachas afiladas.

Has sabido despertar la solidaridad en personas generosas y nobles. No se me olvida el manifiesto que firmaron para apoyarte Antonio Buero Vallejo o José Luis López-Aranguren entre otros.

Quizás tu vida es lucha y tus palabras testimonio de esa lucha. La palabra que nutre… la palabra que sabe a sangre… la palabra que persigue sueños… la palabra que anima hasta alcanzar el coraje necesario para seguir buscando sentido a la existencia.

Manejas con soltura y elegancia las metáforas, es más, exagerando un poco, podría decirse que todo tu poemario es una alegoría y que las batallas agónicas que aparecen reflejadas son fruto de una espiritualidad muy acusada.

Hay un miedo telúrico a que las luces puedan apagarse. En tus versos hay lugar para el terror pero, también, lo hay para la piedad. Tu poesía contiene elementos simbólicos pero no es experimental… es un intento de seguir el itinerario espiritual de un enfrentamiento agónico que acaba en un reconocimiento y en una reconciliación consigo mismo.

Tus poemas son desgarradores pero producen una sensación de vitalismo ya que animan a buscar en nuestro interior las fuerzas para oponernos a las amenazas que nos cercan.

La noche vuelve a sepultarnos
sin haber encontrado la puerta de salida.

La tenaz oposición entre quienes obstaculizan toda escapatoria… y los que tú llamas los señores del tiempo, que en cierta medida cierran el círculo.

Y que al final de la oscuridad sin pulso
están los señores del tiempo

Tu poesía tiene una inequívoca e irreductible vocación metafísica. El combate, que bajo distintas perspectivas, tiene lugar sobre la arena… y que reflejan múltiples espejos… no es otra cosa que la lucha por la existencia con la muerte, portadora de la guadaña, que hace valer su presencia destructora y cuya victoria nos es posible solamente aplazar. Esa lucha que discurre sobre un pergamino con esa presencia oscura que se aproxima por los cuatro bordes.

Se renueva con el fuego de tu mirada presentida
el moribundo destino de nuestros pasos

Tu formación es sólida, recurres, con habilidad, a una suerte de expresarte con aparente sencillez pero dejando entrever la complejidad de los elementos metafísicos, envolventes e intensos que te alejan de los tópicos de la poesía social.

En tu libro está presente, de una forma rotunda, la memoria, porque nos mantiene vivos, porque nos ayuda a penetrar en el pasado e interpretándolo, nos da claves para vivir y para afrontar las múltiples trampas que nos acechan.

Las fuerzas recurrentes que se presentan en forma de pesadillas producen una red laberíntica que, aparentemente… sólo aparentemente, carece de salida. Dosificas con inteligencia un pensamiento que implícitamente está presente a lo largo de las páginas del libro… la voluntad de vivir, el coraje y la lucha encarnizada contra las injusticias y la explotación constituye ese rayo de luz, entre las sombras, ese hueco, esa cavidad por la que podemos escapar de ese infierno… que con frecuencia somos nosotros mismos.

Por eso, es de un vitalismo estremecedor la disposición a seguir luchando, pese a saber, que la batalla está perdida.

Te entrego mi corazón
es un barco que hace agua

El prólogo de Ilia Galán es magnífico. Por mi parte, solo he pretendido, trasladar al folio en blanco las impresiones, las angustias, la admiración por tus poemas que buscan la libertad interior con esa fuerza y ese ahínco.

Espero que en breve podamos continuar la comunicación que ahora interrumpimos,…