julio de 2026

‘El valle de las mariposas’ de Inger Christensen

El valle de las mariposas
Inger Christensen
Sexto piso, 2020

La poeta piensa las palabras (cada palabra) con su sustancia lírica y la sugerencia propia de quien tiene la intención de iluminar sin deslumbrar, de otorgar a lo cotidiano la luz suficiente que ayude a distinguir sin matar los perfiles de la realidad. De ahí que el lector sienta que es alguien próximo quien le habla, quien le invita a considerar las cosas de una manera más sencilla a la vez que sutil.

Este procedimiento expresivo, esta condición poética, a mi entender alarga sus raíces hasta Szymborska, esa poeta que era capaz de aniñar los colores hasta que resultasen los más claros, los más evidentes, los necesarios para hacer más incisiva y prístina la mirada.

Quiero con ello señalar que, para este libro, sostendría lo que dije de la autora danesa a propósito de su libro Alfabeto: “nos ofrece una obra llena de palabras tan nítidas como elegidas y que vienen a otorgarnos una rara libertad como lectores; creo que podría ser un ejemplo plausible de buen aprendizaje en cuanto a lo que ella considera una forma distinta de ver la realidad, o sea, interpretarla, entenderla” Y qué bien, me digo ahora, que la poeta se parezca a sí misma; ¿es que acaso podría ser de otra manera? Habrá, con el tiempo, un ángulo distinto en el que repare, pero será el mismo el significado interior del mensaje. El estilo, que es el decir, no puede cambiar en su hondura, en su personalización.

“Está la consciencia transportando estos paisajes y/ su transformación en un espacio perceptible donde/ convergen regiones muy diferentes” leemos en la p. 85. Ahí radica el placer: en el evocar, en el recordar, en el ensimismarse por aquello que un día hemos sentido.

“La poeta observa (decía en mi comentario a su libro anterior) y, en su mirar-pensar interiorizante, mira-piensa por nosotros, y el lector lo agradece, creo, por cuanto de haber mirado-pensado él lo mismo no lo hubiera  visto-pensado de la misma manera” Y de ello se deriva gozo, le enriquece.

Recuperar, pues, como pervivencia estética, como memoria armonizada a través de un verso sereno, íntimo, que aligera y embellece el posible cansancio de la realidad: “Está nuestro trabajo con las imágenes y las palabras/ para devolver todas las cosas a su paisaje originario. Aquello/ que siempre ha sido lo mismo al mismo tiempo”

Leer para rememorar, para rehacer una forma de ser

COMPÁRTELO:

Escrito por

Archivo Entreletras

Vicente Lombardo  (1894-1968), la empinada cuesta de la memoria del sindicalismo de clase
Vicente Lombardo  (1894-1968), la empinada cuesta de la memoria del sindicalismo de clase

Donde una muchedumbre de pupilas se enciende, resbalando, invisible, por las denunciadoras paredes despobladas. Rafael Alberti  “Retorno de lo vivo…

Invierno, invierno
Invierno, invierno

Me da la sensación de que la temperatura es como la voz, lo primero que se olvida, ¿pasaste frío en…

En torno a ‘La buena letra’ de Rafael Chirbes
En torno a ‘La buena letra’ de Rafael Chirbes

La buena letra Rafael Chirbes Editorial Anagrama, 2002 Rafael Chirbes es un escritor valenciano, nacido en Tavernes de la Valldigna…