mayo 2021 - V Año

LIBROS

‘Largo Caballero: un deber de memoria’

Largo Caballero: un deber de memoria
Luis Miguel López Reillo, Antonio Chazarra,
Francisco Cánovas, Manuela Aroca, Isabel Vilabella,
Antonio García-Santesmases, Rafael Simancas,
Luis de Benito y Pepe Noja (entrevistado)
Edición UGT Madrid
Madrid, 2021
172 páginas

Este nuevo libro sobre la figura de Largo Caballero, editado por el sindicato UGT-Madrid, que llega ahora a manos del público lector es sin duda de enorme actualidad, combativo y, al mismo tiempo, tiene todo el sabor de otra época. Por un lado está dedicado a reivindicar la memoria de Francisco Largo Caballero y, por otro, a debatir con hechos ciertos y datos contrastados, los infundios, fake news y descaradas manipulaciones de la ultraderecha. UGT Madrid decidió poner en marcha este proyecto, tras los salvajes atentados que sufrió la escultura de Largo Caballero, obra de Pepe Noja y, tras los intentos de eliminar del callejero a dos políticos socialistas como son Indalecio Prieto y el propio Largo Caballero, mediante una moción que presentó VOX apoyada por el Partido Popular y Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid.

Con sencillez, elegancia, estricta fidelidad a los hechos y una abundante y actualizada bibliografía historiadores, filósofos, profesores universitarios, sindicalistas, periodistas y políticos han ido aproximándonos a diversas facetas de la vida y de la obra de este Presidente del Consejo de Ministros de la Segunda República, que fue torturado por los nazis, tras una denuncia del franquismo e internado en un campo de concentración alemán, del que salió con la salud muy quebrantada, falleciendo poco después.

Los diversos capítulos de esta obra van acompañados de un interesantísimo material gráfico y un dibujo original de Pepe Noja, que reproduce la escultura original situada en Nuevos Ministerios, que fue objeto de actos vandálicos y pintadas ofensivas.

Ilustran el texto fotos procedentes de la Fundación Largo Caballero, alguna portada de libros, como el de Julio Aróstegui, páginas de libros y revistas, y diferentes documentos de valor histórico. Son especialmente relevantes, las del entierro de Francisco Largo en París y las del traslado de sus restos al Cementerio Civil de Madrid, al comienzo de la Transición, donde una multitud de medio millón de personas acompañó al político socialista y líder sindical, como muestra de admiración y respeto.

Los diversos capítulos que componen el libro están muy cuidados y son un magnífico instrumento para defender al líder sindical y Ministro de Trabajo y, para poner de manifiesto la debilidad teórica y la ignorancia de quienes no esgrimen otra dialéctica… que la de los puños y las pistolas.

En el frontispicio figura una carta abierta de Luis Miguel López Reillo, secretario general de UGT Madrid, a los militantes ugetistas exponiendo, a modo de prólogo, las motivaciones e intenciones de esta singular publicación.

Es muy interesante la entrevista al escultor y pintor Pepe Noja, tanto por la humanidad del personaje como por todo lo que va desgranando. Otra entrevista, también, del periodista Luis de Benito cierra el libro. El entrevistado es, en este caso, nada más y nada menos, que el propio Francisco Largo Caballero. Las respuestas están extraídas de diversos textos (discursos a los trabajadores, intervenciones parlamentarias, colaboraciones en distintos medios y su autobiografía). Es muy ágil y puede leerse como si se tratara de un texto actual. Rezuma brillantez y  originalidad.

Antonio Chazarra, profesor de Historia de la Filosofía, expone las realizaciones de Largo en defensa de la clase trabajadora, deteniéndose en “Mis recuerdos, cartas a un amigo”  y señalando que es lo que debe entenderse por ‘caballerismo’.

El historiador Francisco Cánovas, en su capítulo, aborda la vida y el tiempo del biografiado, desde sus primeros años en Madrid hasta su encuentro con Pablo Iglesias, pasando por las reformas que llevó a efecto durante su etapa de Ministro de Trabajo y su ardua tarea política y sindical.

Manuela Aroca, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, hace un pormenorizado estudio de la dimensión de Largo Caballero como internacionalista, en el periodo de entre guerras, así como su participación en diversos organismos sindicales de carácter internacional,  con una interesantísima ‘calada’ en el Congreso de Londres.

La secretaria de relaciones laborales y formación de UGT Madrid, Isabel Vilabella, aborda el compromiso de Largo por dignificar a la mujer trabajadora y legislar mejorando sus condiciones laborales. La autora lo considera un feminista y no le faltan razones para ello. Su texto viene acompañado de gráficos y datos, que tienen detrás una gran labor de hemeroteca, paciente y concienzuda.

Antonio García-Santesmases, catedrático de Filosofía Política de la UNED, diserta sobre diversos aspectos concernientes a la historia y a la memoria. Exponiéndonos, entre otros temas, su salida del campo de concentración de Sachsenhausen, al norte de Berlín, donde estuvo confinado por espacio de dos años; así como su entierro en París y el regreso a Madrid de sus restos, para reposar cerca de Pablo Iglesias. Son especialmente brillantes, sus disquisiciones sobre la diferencia entre memoria e historia, con un recuerdo emocionado a la figura de Luis Gómez Llorente.

Estos capítulos se cierran con el de Rafael Simancas, secretario general de Grupo Parlamentario Socialista del Congreso de los Diputados, que nos habla, sobre todo del Largo Caballero político comprometido,  diputado, ministro y jefe de gobierno. Puede afirmarse que fue un activista con conciencia de clase y que nunca olvidó ni sus orígenes ni su vocación transformadora, contribuyendo como pocos al progreso de las capas y sectores sociales más desfavorecidos, mediante unas leyes, que en su momento, eran de las más avanzadas de Europa.

Del libro puede afirmarse  que siendo fiel a unos hechos históricos contrastados, nos presenta una visión de Largo Caballero cálida y cercana. Tuvo que hacer frente a muchas dificultades que impedían que los trabajadores tuvieran acceso a puestos de relieve, a responsabilidades que hasta entonces, les habían sido vetadas por una sociedad clasista y cerrada.

La Segunda República fue un breve paréntesis de esperanza que sucumbió debido a un golpe de estado fascista, perpetrado por militares africanistas en un contexto internacional de auge de los totalitarismos y de excesiva cobardía de las democracias occidentales. Debemos conocer y estudiar mejor ese periodo. En él y en los años que lo precedieron afloraron una serie de hombres y mujeres dotados de entusiasmo, inteligencia, capacidad de gestión y vocación transformadora, que forman parte por derecho propio, de un periodo de la historia que pudo ser luminoso y que terminó con una dictadura ominosa que pretendió borrar del mapa esos años a sangre y fuego.

Indudablemente, una herramienta como “Largo Caballero: un deber de memoria”  con un lenguaje sencillo más con un análisis sociológico, histórico y político bien fundamentado, es un instrumento adecuado para quienes se propongan salir en defensa de una visión tergiversada, burda y torpe de un periodo de la Historia de España que la ultraderecha y la derecha extrema odian profundamente.

Es, desde luego, una contribución meritoria a la recuperación de la Memoria Democrática y a poner en el lugar que le corresponde, a una figura como la de Largo que han pretendido mancillar, sin lograrlo.

La forma más inteligente y operativa de combatir los actos vandálicos es con una buena información, con la verdad histórica por delante, con el pensamiento  y con la palabra. Por eso, tiene pleno sentido emprender proyectos como este que se inscriben en una línea inequívoca de función pedagógica,  de la que por cierto, estamos tan necesitados.