julio de 2024 - VIII Año

‘Relatos en 2 tiempos’, de Blas González de la Fuente

Relatos en 2 tiempos
Prólogo de Luis Mateo Díez
Epílogo de Luis Dionisio Dégano

Editorial Nueva Estrella, 2023
110 páginas

El escritor y poeta abulense Blas González de la Fuente, de Mombeltrán y residente en Madrid, es autor de libros de poesía y libros de relatos breves. Y a este género narrativo pertenece su última publicación, tal como indica con claridad el propio título: Relatos en 2 tiempos, editado por Nueva Estrella. Publicación que abre sus páginas con una “Nota previa” escrita por Luis Mateo Díez, un extraordinario lujo literario sin duda y mayor aún si cabe, para el autor del libro, cuando el reciente ganador del Premio Cervantes nos dice que en la obra literaria de Blas González de la Fuente existe “una enriquecedora sintonía entre el verso y la prosa”. Conexión que “da a su narrativa una tonalidad lírica y a su poesía un elocuente sustrato de lo que suele llamarse cantar contando”. Y circunstancia por la que su obra muestra “esa unidad que define a los escritores auténticos que poseen el don de la duplicidad”. Palabras de todo un maestro de las letras que animan a adentrarse en la lectura de los relatos.

Fiel al estilo y la personalidad literaria del autor, Relatos en 2 tiempos, se inscribe, igual que los libros de relatos anteriores, en la tradicional y siempre activa corriente literaria del costumbrismo. Costumbrismo rural y costumbrismo urbano. A cada uno de ellos le corresponde uno de los dos tiempos citados en el título del libro, que, sin embargo, se prologa con cuatro sucintas narraciones de temática libre, donde Blas González de la Fuente presenta su faceta más íntima, aquella que normalmente suele reservar para la poesía.

La primera parte o primer tiempo del libro lleva como subtítulo aclaratorio: “Relatos del siglo XX en el campo». Son trece cortas narraciones o “microrrelatos» que se desarrollan en ese ámbito rural que el autor tan bien conoce, con títulos más que explícitos –La siega, La matanza, La romería, En el monte…-, en los que se cuentan anécdotas y ocurrencias propias del medio campesino, donde nunca falta la sorpresa final, aderezada con la sorna y el humor socarrón de un narrador escueto y ecuánime, que no ahorra la descripción de los comportamientos humanos, por dudosos y rudos que puedan ser, pero que tampoco incurre en fáciles moralismos. Blas González de la Fuente presenta hechos objetivos, sin exageraciones, sin alardes pretenciosos, sino tal como suceden y son en la realidad. Su costumbrismo es sincero, no pretende enmendar hechos y usos, ni pretende encubrirlos, los presenta tal como los observa. Mas ese estilo literario, austero y sereno, es bastante eficaz y crítico en sí mismo. Una vez expuesto el contenido literario, suficiente y claro, son los lectores quienes habrán de extraer sus propias opiniones y veredictos.

La segunda parte del libro es el tiempo de la ciudad, del entorno y de las vivencias de los personajes urbanos y, también, de los animales ciudadanos. Constituye la parte más extensa del volumen, con veintiséis pequeñas historias donde la temática costumbrista da paso a un registro literario de reconocible ascendencia surrealista. Relatos imaginativos que buscan la originalidad y aspiran a la sorpresa del lector, por los que transitan, entre otras y otros, la señora Marló, domadora circense de gatos (El cuarto amarillo), el amante de plástico (El amante), Idris, la hermosa negra de Cavendish Street (Encuentro en el Concorde), el guitarrista excéntrico (Deseo guitarrista), Bikendi, vecino de “Alintapón» (Impactos reparadores), Robles Sal, el antillano (El antillano) o la urraca enfurecida (La urraca).

Argumentos surrealistas donde a menudo suelen aparecer también frases o párrafos en los que alienta eso que Apollinaire denominaba “el valor de lo insólito”. Y he aquí un rotundo ejemplo: “Con atisbo silente el cielo puede transitarse por la inquietud de un mar copioso de velas donde sencillos prodigios rinden homenaje al primer llanto. La madre llora y el padre deja que las lágrimas se vayan para alimentar a los parajes» (Las tres deudas). Manifiesto estilo superrealista, muy unido también a la poesía de Blas González de la Fuente, pero que no deja de ser una manera de escribir bastante inusitada para el canon de la literatura actual. Sin duda, una muestra de originalidad del autor abulense.

Cierra el libro un breve y afectuoso epílogo escrito por Luis Dionisio Dégano, autor de novela histórica y nacido también en la villa de Mombeltrán, allá por el valle del Tiétar.

Tal como el excelente escritor y académico Luis Mateo Díez comenta, a manera de resumen, en el prólogo de Relatos en 2 tiempos, refiriéndose al libro y a su autor, nos hallamos ante “un estilo y una concepción narrativa que aporta novedades en sus ‘microrrelatos’ que, en la tradición de este género de tanta actualidad, abunda en las construcciones misteriosas, tan cercanas a lo poético, a la metáfora de su significación”. Y pienso que estas palabras definen de manera insuperable al libro y al autor, Blas González de la Fuente.

Los lectores, como siempre, tienen la última palabra. Deben leerlo.

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