diciembre 2020 - IV Año

LUGARES

Chamberí, una estación de metro congelada en el tiempo

Por Francisco J. Castañón*.- | Febrero 2017

La estación de Chamberí fue cerrada en 1966. Desde entonces ha permancido congelada en el tiempo. Hoy es una estación museo

20140518 134133Una moderna estructura de acero, situada en la confluencia de las calles Luchana y Santa Engracia, esconde un ascensor que conduce a uno de los lugares más insólitos de Madrid. Un sitio donde podemos retroceder en el tiempo y conocer cómo era el metro hace cincuenta años. Se trata de la espectral y misteriosa estación de Chamberí.

Esta estación era una de las paradas de la línea uno del metropolitano inaugurada en 1919. En aquel momento sólo tenía ocho estaciones que iban de Sol a Cuatro Caminos. Al igual que otras estaciones fue utilizada en la Guerra Civil como almacén y refugio contra los bombardeos. Más tarde la mayor longitud de los nuevos modelos de trenes y la imposibilidad de alargar sus andenes provocó que el 22 de mayo de 1966 fuera cerrada y abandonada. Ese día se convirtió en una estación fantasma por la que aún hoy pasan sin parar los trenes subterráneos.

En su vestíbulo y pasillos puede evocarse el bullicio, las aglomeraciones, las prisas de los viajeros de aquella España que intentaba olvidar los años oscuros de la postguerra sumergiéndose en los planes de desarrollo que querían situar al país en la modernidad. El vestíbulo conserva la taquilla principal, la de refuerzo, para cuando había gran número de viajeros, y la de revisión, el control de entrada, el cuarto de personal, los pasos enclavados y hasta el tablón de avisos en el que puede leerse lo que costaban los billetes.

La decoración es funcional y sencilla, obra del arquitecto Antonio Palacios que quiso imprimir luminosidad a este mundo subterráneo empleando acabados brillantes y coloristas. Tanto el vestíbulo como los túneles de paso fueron revestidos con azulejos y piezas cerámicas de color blanco y azul cobalto que hoy podemos admirar como los vieron los usuarios de la época.

A diferencia de los actuales paneles o letreros digitales, en aquellos años la información del recorrido se rotulaba a mano sobre la pared. Aunque lo más llamativo son los anuncios de cerámica de colores, encontrados debajo de los anuncios de papel que se utilizaban en los sesenta cuando fue clausurada. Ahí se quedaron hasta que Metro de Madrid decidió rescatar la estación para la historia con el proyecto Anden 0. Grandes recuadros de azulejos sevillanos limitan el contorno de estos anuncios que se mantienen tal y como fueron creados en los locos años veinte.

20140518 133005

Entre otros, podemos ver los anuncios originales de la ‘Lámpara Philips. La mejor del mundo’, del mejor purgante que, según decían, eran las ‘Aguas minerales de Carabaña’, de las ‘Galletas Patria’ o de los ‘Polvos Pinós’ (para el engorde de animales) con los que ‘las gallinas comen mucho más’. Así como escenas del pasado que se van proyectando en las pantallas de uno de los andenes de la estación. A lo largo de los años la estación fue objeto de leyendas urbanas. Los grafiteros dejaron también su huella en las paredes de sus pasillos despoblados y en alguna ocasión fue utilizada en el rodaje de películas.

En la actualidad, la estación de Chamberí es algo más que unas imágenes fantasmagóricas que los viajeros del metro pueden ver desde el interior de los vagones durante unos segundos. Es, para sorpresa de quienes la visitan, una máquina del tiempo que aviva los recuerdos de los más mayores y permite conocer a los más jóvenes cómo era el metro de sus abuelos y compararlo con el metro de nuestros días, uno de los mejores de Europa, que cuenta con 300 estaciones y 293 kilómetros de red.

Para entrar no se necesita billete, es gratis. Para salir tan sólo hay que pisar alguna de las plataformas que abren las portezuelas metálicas aún practicables. Antes de subir a la superficie es aconsejable recalar en la sala donde puede verse un video sobre la historia del suburbano madrileño.

Tras nuestro paso, la estación volverá a quedar sumida en su sepulcral silencio hasta que el siguiente fin de semana (sólo se puede visitar de viernes a domingo) oriundos y foráneos, curiosos o buscadores de enigmas, la llenen otra vez de vida casi un siglo después desde que abriera sus accesos.

* Este artículo fue publicado con anterioridad por el autor en el periódico Estrella Digital con el título ‘Chamberí, estación fantasma’ (21/05/2014)

 

ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LUGARES

Lugares

El Panteón de Hombres Ilustres cambiará su nombre por Panteón de España

Lugares

Cuba en Berlín. El Búnker-Banana

Lugares

El Carpio de Tajo, una piedra fuera del Camino

Lugares

Varsovia, una ‘veduta’ veneciana

Lugares

El Corpus Christi en Camuñas: Pecados y Danzantes

Lugares

El Real Monasterio de Santa María de Veruela

Lugares

Turín y Xavier de Maistre

Lugares

Águilas: Historia y orígenes del antiguo Carnaval

Lugares

El Toledo de Galdós: lagartos y arqueólogos

Lugares

El fallido Museo Agronómico de los años cuarenta del siglo XIX

Lugares

Las rondas y los bulevares de Madrid. Jano bifronte urbanístico.

Lugares

Alcalá de Henares: ‘Lecturas cómplices’

Lugares

El Teatro Petruzzelli de Bari

Lugares

La Casa-Museo de La Tia Sandalia

Lugares

El Museo de Arte ‘Doña Pakyta’, un espacio almeriense que merece la pena explorar

Lugares

Una joya polaca olvidada

Lugares

Naica, un mundo subterráneo de cristales gigantes

Lugares

El ‘Eléctrico’ del Guadarrama

Lugares

Cuevas de Zugarramurdi, entre la historia y la leyenda

Lugares

Real Observatorio Astronómico de Madrid, una ventana a las estrellas

Lugares

Paseo por la catedral de Cuenca y sus tesoros

Lugares

Tailandia

Lugares

Explorando Indochina

Lugares

Museo Berggruen, una auténtica joya berlinesa… por descubrir

Lugares

Casa del poeta José Ángel Valente en Almería

Lugares

Uzbequistán, en la encrucijada de la mágica Ruta de la Seda

Lugares

La isla de Orleáns, un paraíso en el Québec canadiense

Lugares

El sureste peninsular español y los toques de caracolas

Lugares

Dólmenes de Antequera, una visita al neolítico

Lugares

Vietnam: El país de los nueve dragones

Lugares

Liérganes y la leyenda del ‘hombre pez’

Lugares

El Museo Frederic Marès, en el corazón del Barrio Gótico

Lugares

Teselas de Marruecos

Lugares

Grecia y la sombra (un paseo ateniense)

Lugares

La vieja Bruocsella

Lugares

Reseña incompleta de La Habana

Lugares

Carnaval de Ivrea (Piamonte): La venganza de la hija del molinero

Lugares

Malta…y cada ola tiene su belleza

Lugares

Una visita al Hermitage

Lugares

Albania y su doble

Lugares

Hué, capital imperial

Lugares

La Quinta de Guadalupe, joya de Colombres

Lugares

Buscando a Doña Emilia

Lugares

Navegando por la Costa Amalfitana

Lugares

Museo Nazionale del Cinema – Torino (Italia)

Lugares

Luang Prabang: ‘La ciudad de Oro’

Lugares

Tailandia: Un viaje a la alquimia de todos los deseos

Lugares

El Museo Egizio de Torino

Lugares

Casa de Cervantes en Esquivias

Lugares

Casa natal de Cervantes en Alcalá de Henares

Lugares

Vientiane, la pequeña capital

Lugares

Fez, el misterio del tiempo detenido

Lugares

Recorriendo la Great Ocean Road

Lugares

Hoi An, la joya de Vietnam

Lugares

Caro Adriático II: De Rijeka a Dubrovnik

Lugares

‘Caro Adriático I: De Split a Rijeka’

Lugares

La casa de Cervantes en Valladolid

Lugares

Ti penso sempre (Un viaje romano)

Lugares

Madrid para caminantes

Lugares

Betanzos, después del mar

Lugares

Los órganos de Andahuaylillas

Lugares

Segovia, entre la historia y la leyenda

Lugares

La ruta del río Yang-Tsé

Lugares

El palacio Ducal de los Borgia

Lugares

Sidi Bou Said, una joya en la orilla del Mediterráneo

Lugares

Chamberí, una estación de metro congelada en el tiempo

Lugares

Sigüenza, retorno al medievo

Lugares

Jardines secretos de Madrid

Lugares

Ciudadela de Jaca, fortaleza del Pirineo