septiembre 2020 - IV Año

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‘Operación Cóndor’, el intento de exterminar el pensamiento progresista

CondorEl pasado 24 de marzo se conmemoró en Argentina el día de la memoria, en esta ocasión al cumplirse 42 años del estallido criminal del golpe de estado que llevó al poder a una junta militar encabeza por Jorge R. Videla, esta circunstancia no constituyó un acontecimiento aislado, sino que solo fue una fase de un macabro plan de represión para Latinoamérica, en el marco de la guerra fría.

La histórica alianza entre las clases dominantes locales y la de los intereses aliados a la oligarquía norteamericana y de algún modo también a la europea, irrumpen en la región durante el escenario de la guerra fría y condicionan la estrategia sobre el terreno creando el caldo de cultivo para frenar el avance político progresista que se extendía por todo el continente desde la década de los 60, y muy especialmente en el Cono Sur.

Por otra parte, la acción ideológica sobre los ejércitos nacionales de Latino América, que obedecían al programa de formación, adoctrinamiento y estrategia que se impartía en la Escuela de las Américas en la zona del canal de Panamá, por aquel entonces territorio ocupado por EE.UU y que acogía a uno de los grupos de bases militares extraterritoriales más grande y poderosos. Es desde su seno donde se concibe, un plan macabro que integra a los miembros de la Junta Militar Argentina y a las cúpulas de los Mandos militares de Chile, Uruguay y Brasil que recibieron un riguroso entrenamiento durante 12 meses y es allí donde se planifica e impulsa el conocido Plan Cóndor. Además de contar con la complicidad de la Iglesia Católica en muchos países, especialmente Argentina.

Desde 1948 hasta 1955 se había producido, en la mayor parte de los países latinoamericanos, un retroceso de la democracia en favor de opciones políticas con un talante autoritario. Estas transformaciones hacia tendencias de gobierno más duras estuvieron apoyadas por el ejecutivo de EEUU, el cual buscaba frenar la expansión del comunismo por las zonas periféricas del mundo, tal y como había ocurrido en Asia; así se sucedieron una serie de Golpes de Estado, en los distintos países y que tenían como objetivo frenar el desarrollo político y convertir a Sudamérica en el patio trasero de EE.UU., a la vez que se aprovechaban de las riquezas y producciones que allí se generaban.

KissingerKissingerLa Operación Cóndor, que contó con la connivencia de Estados Unidos, y cuyo máximo inspirador y guía fue Henry Kissinger, debe ser entendida como una organización del tipo stay-behind, encargada de eliminar a elementos de oposición, garantizar el establecimiento en el poder a los nuevos ejecutivos militares de varios países latinoamericanos y evitar una organización política, económica y social por parte de las clases populares.

El devenir de la década de 1950 permitió comprobar, en principio, que la amenaza subversiva del marxismo estaba controlada en América Latina. Sin embargo, eso cambió con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y posteriormente con los acontecimientos de mayo del 68, que aceleraron el proceso de implementación de un plan de acción que perseguía eliminar o condicionar a toda una generación, así se podría tal vez, erradicar, cualquier planteamiento de izquierdas.

El nombre de la operación se debió a que el Cóndor se encuentra en los escudos de Chile, Bolivia, Colombia y Ecuador. Y que constituye un símbolo emblemático de las culturas sudamericanas.

En resumen, la Operación Cóndor o el Plan Cóndor fue un plan de inteligencia militar diseñado y coordinado por los servicios de seguridad de las dictaduras militares de Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, en colaboración con la CIA, ‘un acuerdo de cooperación entre los servicios de inteligencias de América del Sur para eliminar las actividades terroristas marxistas en el área’ (Así constaba en los documentos desclasificados de la CIA).

Documento

Paraguay constituía la base de operaciones central, ya que allí gobernaba una dictadura desde 1954 con mano de hierro y que capitaneaba el presidente Stroessner. En Brasil, los militares derrocaron al presidente demócrata João Goulart en 1964, subiendo al poder el militar Ranieri Mazzilli. El general Hugo Bánzer en Bolivia en 1971, en 1973 el General Pinochet bombardea la casa de La Moneda de Santiago de Chile, derrocando al presidente socialista Salvador Allende. También en 1973 se instaló en Uruguay la dictadura, en 1976 fue Jorge Rafael Videla el que dio el golpe de estado militar en Argentina, y esporádicamente, se ejecutaron acciones en Perú, Colombia y Venezuela, condicionando a los gobiernos, a los poderes fácticos o ejerciendo una presión obstructora a cualquier grupo político que pudiese significar una amenaza a sus intereses.

StroessnerStroessnerEn 1992 aparecieron en Paraguay unos archivos que destapaban la existencia de un operativo de terrorismo supranacional la citada Operación Cóndor. En la sombra, coordinando esta estructura stay-behind, (un operativo llevado por organizaciones secretas en un país, listas para actuar en caso de que un enemigo atacara su territorio.) se encontraban, como ya hemos visto, los Estados Unidos. Según estos ‘archivos del terror’ descubiertos en Paraguay, la Operación Cóndor dejó un terrible saldo de 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos, y unos 400.000 presos, sometidos a las crueles vejaciones y torturas y un número de exiliados cercano al millón de personas.

Para explicar el genocidio y la barbarie debemos situarnos un poco antes en el tiempo, a las reuniones entre la CIA y funcionarios de los cuerpos de seguridad y militares especialmente uruguayos y argentinos, donde se discutía la forma de vigilancia tanto a los exiliados políticos, como las actuaciones que debían seguir los Escuadrones de la Muerte brasileños, argentinos y uruguayos.

Siempre recurriendo a los documentos desclasificados de la CIA, se sabe que ésta suministró diversos equipos de tortura a las fuerzas de seguridad principalmente, brasileña y argentina, así como que les daban las pautas para mejorar en las técnicas de tortura, técnicas como para saber el grado de resistencia al dolor de un cuerpo humano.

Las persecuciones de los servicios de inteligencia durante los períodos en los que gobernaron las dictaduras, también se dieron en distintos países donde se encontraban exiliados una ingente cantidad de ciudadanos. En el propio EE.UU, fue asesinado el ex ministro chileno Orlando Letelier, o el intento de asesinato de Bernardo Leighton en Italia, a quien hirieron gravemente junto a su esposa. Otros líderes políticos argentinos sufrieron en Roma distintos ataques. España tampoco se quedó fuera, en Madrid se intentó secuestrar a distintos líderes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile y distintos cuadros políticos fueron vigilados en Madrid y Barcelona.

Mujeres embarazadas que desaparecían y que aparecían muertas tras dar a luz, sus bebes entregados a familias de militares nada más nacer, arrancados de los brazos de sus madres, para ser adoptados por los represores y sus amigos.

General VidelaGeneral VidelaArgentina sufría ya el intento de aplastar cualquier pensamiento progresista desde 1955, fecha en la que Juan Domingo Perón, es derrocado por un golpe de estado encabezado por un tal General Lonardi, el sanguinario Almirante Isaac Rojas y más tarde el General Aramburu, proscribieron el peronismo durante 15 años, pero se vieron obligados a abrir las urnas dentro de un proceso que podría definirse como una democracia cercenada. Nuevamente, el 28 de junio de 1966, otro golpe de Estado encabezado en esta ocasión por el comandante en jefe del ejército Juan Carlos Onganía, a quien más tarde le sucedería el General Lanusse, se hacía, otra vez, con el poder con el fin erradicar cualquier vestigio del peronismo progresista, de socialismo y desde luego de comunismo; sin embargo nuevamente fracasaron y se vieron obligados a abrir las urnas y que mediante algunos subterfugios, otorga al Peronismo nuevamente el poder.

Envalentonado y alimentado de resentimiento por tantos años de represión, asumen el poder los vestigios del justicialismo, ahora divididos más que nunca, entre ultraderechistas, sindicalistas exaltados, neoperonistas y la fracción de izquierda revolucionaria que enarbolaban los Montoneros.

Por aquel entonces, los escuadrones de la muerte pululaban a sus anchas en Brasil, Uruguay y Argentina, en este último país la tristemente célebre triple AAA, se vinculaba a las más altas instancias al abrigo del poderoso ministro de Bienestar social, López Rega, escudero de Isabel Martínez de Perón, que hoy vive felizmente su vejez en el sur de España.

El caos se adueñaba de la sociedad, los sindicatos se habían convertido en organizaciones combativas y turbias y el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo de orientación Guevarista) y los Montoneros, extendían su lucha por todo el territorio. Se había creado el escenario perfecto, para implementar un régimen de terror al amparo de los servicios de inteligencia, la Operación Cóndor, el opaco General Videla, asume el poder presidiendo una Junta Militar que someterá a la población al escarnio, la represión y la conculcación de los derechos fundamentales.

Cinco años después del mayo del 68, a seis años del asesinato del Che Guevara, después del filósofo André Glucksmann, del belga Raoul Vaneigem, de Joan Baez , después del grito de Daniel Cohn-Bendit, llegó el aplastamiento, el intento de borrar el pensamiento progresista de la memoria en América Latina y una generación, a la que pertenezco, fue anulada.

 
 
 

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