septiembre 2020 - IV Año

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Trump, Italia: la respuesta es la Europa federal

Por Carlos Carnero*.- | Mayo 2018

trumpLa celebración del Día de Europa (9 de mayo) ha tenido lugar en una semana verdaderamente preocupante para el Mundo y también para la Unión Europea. Una vez más, vuelven los problemas, si es que alguna vez se habían ido. Claro que las dificultades pueden verse desde dos ángulos distintos: el abrumado o el decidido, en términos que posiblemente definen mejor esa dicotomía que el pesimista y el optimista. Veamos.

Por un lado, Trump vuelve a hacer de Trump y decide el abandono por los Estados Unidos del Pacto Nuclear con Irán. Conviene pararse en las razones de la decisión (que también algo tendrán que ver con el particular perfil psicológico del personaje) antes de ir a las consecuencias. Obtener votos en las elecciones legislativas de noviembre, ayudar al complejo militar-industrial a producir y ganar más, cubrir su imagen más dura en política exterior al tiempo que negocia con Kim Jong-un y poner en dificultades a la Unión Europea (dañando a sus empresas multinacionales inversoras en Irán) y a China pueden ser algunas de las razones. Las consecuencias saltan a la vista: incremento de la tensión internacional, imprevisible reacción del régimen iraní y complicaciones regionales en una zona de por sí a punto de estallar son algunas de ellas.

Por otro, Italia parece encaminarse (si los protagonistas no fracasan en sus negociaciones) a un inédito ‘Gobierno despropósito’ -la definición es mía-, formado por el Movimiento 5 estrellas y la Liga Norte, que tendrá en sus manos la gestión de la tercera economía de la eurozona sobre la base de un programa trufado de propuestas impropias de un país fundador de la UE que siempre se había caracterizado por su europeísmo y que, en los últimos años –gracias a la gestión del Partito Democrático-, había registrado avances positivos para salir de la crisis y una interesante estabilidad política. Hay que, sin embargo, que el enfado por una perspectiva tan lamentable no nos haga olvidar que fueron los electores quienes dieron una mayoría posible a los populistas y los xenófobos, algo lógico a tenor del giro de buena parte de la opinión pública hacia posiciones euroescépticas (vivir para ver) y refractarias a la inmigración, entre otras lindezas.

italiaDecía que la primera reacción posible a toda esta serie de acontecimientos es la abrumada: vamos de mal en peor y Europa se enfrenta a un negro futuro a corto plazo, de forma que lo mejor que puede hacer es parar máquinas, contemporizar en busca de la moderación de los actores concernidos (hablo de Trump y de Di Maio-Salvini en Roma) y olvidarse de seguir dando pasos adelante porque no llevarían a ningún resultado. Creo que sería un craso error seguir esa línea, porque: uno, es evidente que ni el trumpismo ni el populismo se achican ante quien se atemoriza; y dos, precisamente la respuesta adecuada es exactamente la contraria, es decir, reforzar el mejor, por no decir el único, instrumento con el que contamos para defender la democracia que hemos construido y al menos un atisbo de orden global basado en el derecho internacional: la UE.

En efecto, la decisión de Trump sobre Irán nos insta a seguir reforzando la Política Exterior y la Política de Defensa y Seguridad (a través de la Cooperación Estructurada Permanente ideada en su día por la Convención constitucional y hoy hecha realidad) de la UE, tanto en sus objetivos como en sus mecanismos y herramientas, en el marco de la Estrategia Global aprobada a propuesta de Federica Mogherini (que encarna a la perfección la Italia proeuropea). De hecho, hemos comprobado cómo el peregrinaje de Macron y Merkel a Washington proponiendo vías intermedias al abandono estadounidense del Pacto Nuclear con Teherán no ha servido para nada positivo, sino más bien para debilitar la firmeza comunitaria y su imagen de bloque unido.

merkelmacronSi miramos a un posible gobierno populista en Italia, podemos temer perfectamente que tratará de embarrar cuantas decisiones deban ser tomadas por unanimidad en el Consejo Europeo y en el Consejo, de forma que la conclusión no puede ser otra que la manera de evitar en el futuro la ruleta rusa de los estados miembros individualmente considerados a causa de sus avatares políticos domésticos pasa por extender al máximo el procedimiento de mayoría cualificada en aquellas instituciones, ir a una Comisión compuesta por menos miembros que países comunitarios (como está previsto en el Tratado de Lisboa por herencia de la Constitución Europea) y elevar al 100 % la capacidad legislativa del Parlamento Europeo conjuntamente con ellas.

En otras palabras, a pesar de las evidentes dificultades para llevarlo a la práctica (que nadie oculta, pero que tampoco son insuperables), la UE deberá emprender el camino de culminar la unión política, económica y social en un sentido federal, aprovechando el impulso que podrían suponer las Elecciones al Parlamento Europeo de 2019.

Para ello, en un escenario tan complejo con el que se nos presenta, es imprescindible un papel proactivo de las grandes familias políticas europeístas, de las instituciones comunitarias y de los países más interesados objetivamente (empezando por Alemania y Francia) para conseguir que la Unión sea federal más pronto que tarde. Uno de esos países, sin duda, es España, a la que todo el mundo en Bruselas espera con un perfil mucho más dinámico y decidido que hasta la fecha, recuperando el compromiso con la profundización política europea que tuvo en otros momentos de su presencia comunitaria con gobiernos socialistas.

No es el momento de quedarse parados y atemorizados, sino de responder con inteligencia europeísta a los retos que tenemos por delante. Esto es, de dar continuidad al arrojo responsable de la Declaración Schuman que conmemoramos en el Día de Europa.

 

camero cir

 
* Carlos Carnero es Director Gerente de la Fundación Alternativas y profesor en el Máster en UE de la Universidad CEU San Pablo. Ha sido Eurodiputado (1994-2009)

 

 

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