septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

Con los ojos abiertos (A las activistas de Altea)

Por Jordi Grau*.- | Abril 2018

Foto feministaMarzo de 2018. Pongo la tele y me emociono viendo a miles de mujeres llenando las calles de España. Saltan, bailan, cantan, lanzan ‘slogans’, blanden banderas, muestran pancartas exigiendo Igualdad y Respeto. Algunas dicen ‘Somos el Mundo’, cosa que comparto y por ello escribí un poema para las activistas de Altea que dice en catalán: ‘Lluita, lluita per la dona / que la dona és el Món / i si lluites per les dones / estàs lluitant per tothom‘, lo cual, mal traducido al castellano, es ‘Lucha, lucha por la mujer / que la mujer es el mundo / y si luchas por ella / estás luchando por todos. Ésta es la cosa, más allá de las reivindicaciones concretas como la paridad de sueldos, que también. El tema es profundo y viene de lejos.

¿Feminismo es Humanismo? No, desde luego, porque no hay que olvidar que ‘lo Humano’ viene del latín ‘Homo=Hombre’ y el Hombre ha impuesto su dominio a través de los siglos y desde tiempos remotos utilizando la fuerza física, sí pero también la de las palabras, que es mucha, incluida la supuesta presencia de lo sobrenatural, que consuela pero también asusta. Hoy hablamos de lo ‘Mediático’ como si fuera algo moderno, actual, recién inventado, pero si repasamos atentamente la historia, podemos encontrar ejemplos ‘mediáticos’ que nos ayuden a entender las causas de la caótica, aunque aparentemente tranquila, situación en que nos encontramos. Pongamos un caso, para mi evidente: en la Biblia, libro supuestamente sagrado, se cuenta el principio del mundo afirmando que Dios creó al hombre con el barro de la tierra y a la mujer utilizando una costilla del hombre. Hermosa imagen ‘mediática’ pero que contiene en sí misma una declaración de la superioridad masculina: el Hombre pariendo a la Mujer desde su propio cuerpo. Imágenes de doble filo, como siempre. Pero lo que viene después es más fuerte: Dios prohibió a la pareja original que comieran la fruta del árbol del bien y del mal, que es tanto como decir del árbol de la sabiduría y la libertad. Y, cuando Eva, la Mujer, aceptó la manzana que le ofrecía la serpiente -la imagen del diablo-, Dios enfureció y le dijo: ‘¡Maldita seas entre todos los animales!’, entre ‘todos los animales’, subrayó. Y para Adán, el hombre, otra perla: ‘Habrá perpetua enemistad entre tú y la mujer’, añadiendo, dirigiéndose a ella: ‘Parirás con dolor a tus hijos y buscarás a tu marido, que te dominará’. Todo esto puesto en la voz del ‘Sumo Creador’, marcando las reglas del juego, un juego feroz e implacable, atenuado después por la realidad inventando palabras como Amor o Amistad, pero conservando en secreto el latido de aquella maldición, tal vez inventada por un poeta, pero que, en el fondo, y quizá sin saberlo, reflejaba la realidad de la prepotencia de la fuerza sobre la delicadeza, del hombre sobre la mujer. Y los dignatarios, no solo en España, juran sus cargos apoyando la mano sobre el ‘libro sagrado’, un libro maldito para mí, aunque respetado y admirado desde la ignorancia o la devoción, difundido ‘mediáticamente’ de siglo en siglo. Hermoso, sí, pero lo hermoso puede ser también un veneno.

¿La Biblia es un caso aislado? Evidentemente no, podría citar otros ejemplos igualmente significativos, desde la trilogía hindú de Indra, Visnú y Siva, a las profecías de Mahoma creando el Islam, pasando por las mitologías clásicas con Júpiter y Zeus a la cabeza. ¡ Tantas cosas, tanto dolor asumido por tantas y tantas mujeres, obligadas a cubrir sus rostros, admitiendo ser vendidas como objetos, lapidadas por los crímenes que los hombres cometen para divertirse! Hasta ahora, las mujeres, algunas, utilizaron su astucia, su delicadeza, su inteligencia o su gracia para dominar secretamente el mundo del hombre. Ahora salen a la calle y protestan, admitidas por la hipocresía de los sepulcros blanqueados. Es la lucha, una lucha digna de admiración porque viene de la fragilidad, el entusiasmo y la fe. Un éxito. De momento, claro, porque ahora todo serán parabienes, adhesiones, comprensión, pequeños logros, casi limosnas, desde el poder. Pero, cuidado, son muchos siglos de dominio ‘Humanitario’, que viene de ‘Hombre’, no lo olvidemos, y un verdadero cambio de mentalidad requiere una lucha larga, constancia, ojo avizor, conocimiento real del terreno que se pisa. Muchos siglos de dominio ‘mediático’ por parte del poder paternal, experto en apoderarse de los movimientos que han hecho crecer al Mundo y transformarlos a la medida de sus intereses: desde las Tablas de la Ley de Moisés, a las utopías estético-libertarias del siglo XX, pasando por el Cristianismo -que no por la Biblia-, la Revolución Francesa o el Socialismo de Marx y Engels. Se adueñan de todo. Celebremos, pues, el éxito del 8 de marzo, activistas, amigas, seguid. Sigamos en la lucha, pero sin olvidar con quién nos la estamos jugando: con los ojos abiertos.

* Jordi Grau es director de cine, pintor y fotógrafo. Considerado uno de los grandes clásicos del cine español.

 

 

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