julio de 2024 - VIII Año

El mito del crecimiento infinito 

Escena de ‘Tiempos modernos’ de Chaplin

Esta generación se ha puesto una máscara de optimismo ingenuo ante Barbaria capitalista la parodia de Chaplin en tiempos modernos es puro humor negro, dirigido a todos aquellos que formamos parte de los engranajes de este modelo productivo pero ejercido desde la compasión hacia todos aquellos que deben subordinarse al sistema y a los que la fiebre de la productividad les afecta.

El crecimiento económico y la felicidad fueron la herencia recibida de los que no tuvieron la oportunidad en otro tiempo y esta misma oportunidad se aprovecha para vender una tierra soñada que cada vez dista más de serlo porque los gigantes prefieren un mundo de usar y tirar. ya que lo realmente importante es vivir el momento.

La sociedad del cansancio, de la que habla el pensador Byung Chul- Han, parece imperar más allá del sol naciente. Poco importan palabras como “cambio”, “progreso” o “nuevo”. La vieja Europa pide relevo, pero este modelo fragmentó la idea de familia y hogar y seremos una sociedad envejecida, que pone su esperanza en los robots y no en las personas.

Ante la dificultad para dar respuesta a una sociedad que demanda nuevas ideas, nace la IA como una prometedora fuerza de trabajo que nos convertirá en consumidores de ocio. Una nueva identidad, un mundo que no tenga fin en la tierra, es decir, digital y servidores para recrear lo que siempre se ha anhelado. Elon Musk hablaba de una vida como simulación en la que no existimos realmente. En mi opinión, sí existimos, pero no vivimos y la realidad aumentada y virtual son una experiencia con una duración limitada.

El pensador Nick Bostrom iba también en esa línea, ya que presupone un estatus moral en la IA, en el que las máquinas serían más inteligentes que los humanos: ¿Podrían ser este nuestro legado?¿La superación de los humanos serían los transhumanos?

Hay muchos discursos tóxicos que envenenan y afectan las posibilidades de la tecnología en la que se ponen muchas más esperanzas que en los seres humanos, sin darnos cuenta que somos seres sintientes en los que hay debilidades. Estamos tan predispuestos al bien como al mal, pero la debilidad no está en el espíritu ni en el ansia de belleza, como si fuese algo inútil. Al contrario, es un privilegio que podemos perder en el proceso.

Ser tecnológicamente avanzados va en proporción a nuestro estado de naturaleza. La Tierra también es un sistema inteligente que reacciona ante la acción humana porque es autoconsciente. La prueba de esto están las catástrofes naturales que vienen aconteciendo. Es un ser vivo que nutre a plantas y animales, que produce oxígeno y es el único hogar hasta ahora conocido. Para replicarnos, no tenemos que ser máquinas. Poco importa el que tratemos de detener la IA. No es su evolución el verdadero problema, sino nuestra lógica interna, el sentido que queremos dar al algoritmo, porque es en la mente en la que se inicia el único juego posible: La supervivencia.

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Archivo Entreletras

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