septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

El regreso a la pax catalana

votacionesEl escenario actual del proceso separatista en Cataluña contempla un replanteamiento en todo su alcance, en primer lugar, la fuga de empresas, (cambio de las sedes sociales y en algunos casos de la sede fiscal y el análisis de algunas industrias para posibles deslocalizaciones, en futuro próximo), ha obligado a recalcular el proceso del independentismo. La inquietud y la incertidumbre han comenzado a trasladarse a la población activa.

Por otra parte el clima de tensión social que ha comenzado a generarse, discusiones fuertes entre compañeros de trabajo, que generan no en pocas ocasiones un deterioro del clima laboral y en algún caso entorpeciendo la cultura organizacional; los enfrentamientos entre amigos o familiares, que en algún caso está conduciendo al distanciamiento y sobre todo el silencio autoimpuesto para no ser acusado de ‘traidor a la patria’ o por temor a salir perjudicado en el trabajo; conduce inexorablemente a un replanteamiento de algunas de las fuerzas soberanistas, que ahora no tienen empacho en decir que el proces es más una herramienta que un objetivo, y los sectores moderados o los anteriormente llamados autonomistas, observan que la mayoría de sus seguidores se decantan por un proceso de mejora del actual sistema autonómico, sacan a la luz los cimientos fanganosos que sostenían este proceso de huida hacia adelante y que ha provocado fractura y alarma social y, sobre todo, una tremenda frustración en aquellos, no pocos ilusionados con la utopía, que creyeron en el relato un tanto épico y un tanto novelesco, que como en un reality show, fue atrapando a la audiencia.

Hoy las distintas fuerzas políticas se fijan estrategias individuales, se alejan de la listas únicas y plebiscitarias, cada día se observa con más esperanza recobrar un gobierno tripartito, que aborde los temas sociales, laborales, económicos y de infraestructuras, que constituyen las realidades que preocupan a la gran mayoría de ciudadanos de Cataluña.

El proces, carecía de un proyecto tanto ideológico, como estratégico y ante las sucesivas preguntas a este respecto, los independentistas respondían ‘ya lo veremos’, pero lo cierto es que alejados del poder económico global, sin el apoyo político suficiente y el reconocimiento internacional, ya que la aventura genera temor ante el contagio en cadena y la falta de apoyo social, recordemos que en número de ciudadanos, más del 55% del censo, se ha manifestado contrario a la secesión, la Cataluña independiente, no tiene viabilidad alguna.

El análisis del actual escenario hace pensar en una posible derrota, aunque por escaso margen, de todas las fuerzas independentistas, una consolidación del espacio autonomista-soberanista, que ocuparía ERC, que viene a sustituir a la vieja y corrupta CiU y mediante un pacto que pueda asegurar la negociación para una mejora de la financiación, tal vez la mejora de algunos aspectos contemplados en el título octavo, mediante una reforma constitucional y redefinir el estatut tumbado por la injerencia del PP, regresaría la PAX política catalana, pero la aventura habrá tenido un altísimo coste social y económico y unas heridas que tardarán algún tiempo en cicatrizar del todo.

 
 

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