marzo de 2026

Es la hora de la responsabilidad

3101542Vivimos una crisis nueva, en su naturaleza, en su dimensión y en su alcance. Una pandemia mundial, que se transmite a toda velocidad, y que amenaza la salud, la economía, el empleo, la vida cotidiana…

No es la primera vez que la Humanidad afronta una epidemia. De hecho, a lo largo de la historia las ha habido numerosas, diversas y mucho más mortíferas. Pero la crisis del coronavirus se afronta en condiciones radicalmente nuevas, para bien y para mal. Para bien, porque la tecnología sanitaria ha avanzado de forma extraordinaria. Y para mal, porque estamos en la era de la globalización inmediata, en la cultura, en las finanzas… y en los virus.

Todas las administraciones públicas han de colaborar sin perder tiempo ni energías en reproches, conflictos o cálculos partidistas.

Es la hora, por tanto, de demostrarnos a nosotros mismos que la Humanidad ha progresado en algo más que en las capacidades de producir, de comunicarnos y de agredirnos. Es el momento de demostrar que la sociedad global también ha progresado en conocimientos, en organización, en responsabilidad y en solidaridad.

Podemos enfrentar con éxito la crisis del coronavirus, en España y en el mundo. Los españoles disponemos de un buen sistema nacional de salud, con recursos humanos y técnicos muy relevantes. Y el Gobierno de nuestro país se ha puesto al frente de las decisiones con determinación, eficacia y buenos consejos científicos.

Pero hacen falta más cosas para asegurar el triunfo sobre la pandemia. Y esos otros factores van más allá de la profesionalidad y el esfuerzo del personal sanitario y del Gobierno de España. Esas otras condiciones imprescindibles nos incumben a todos y a todas. Hace falta un ejercicio global de unidad y de responsabilidad.

Todas las administraciones públicas han de colaborar sin perder tiempo ni energías en reproches, conflictos o cálculos partidistas.

Todas las fuerzas y todos los dirigentes políticos deben superar la tentación de tratar de obtener rédito partidario con denuncias oportunistas o auto promociones inoportunas.

Los interlocutores sociales han de unir esfuerzos para fortalecer los servicios públicos y limitar las consecuencias de la crisis sobre la población, en términos de cierre de empresas y pérdidas de empleos.

Las instituciones, entidades y empresas deben colaborar en el cumplimiento de las indicaciones de las autoridades sanitarias, para que la crisis se resuelva cuanto antes, y con el menor daño posible.

Y la exigencia de responsabilidad ha de alcanzar a cada ciudadano y cada ciudadana. La distancia que va de un comportamiento responsable a una conducta irresponsable en cada uno de nosotros, es la distancia que aleja el éxito del fracaso en esta lucha. Y nos estamos jugando mucho.

COMPÁRTELO:

Escrito por

Archivo Entreletras

El laberinto catalán
El laberinto catalán

Al recibir la invitación (que agradezco) para escribir este artículo sobre la endiablada situación en Catalunya (y lógicamente en España,…

Polibio de megalópolis y los valores republicanos
Polibio de megalópolis y los valores republicanos

Mañana es un mar hondo que hay que cruzar a nado Ángel González Desde mis ya lejanos tiempos de estudiante,…

Juan Luis Vives, reivindicando a un gran humanista
Juan Luis Vives, reivindicando a un gran humanista

La lengua audaz al débil no le cuadra Esquilo, Suplicantes Una de las principales causas de nuestra insustancialidad y trivialidad…

1610