septiembre 2020 - IV Año

TRIBUNA

Lo del juego en mi barrio: o con el empleo no se juega

Anda mi barrio en plena revolución por una sala de juego que van a poner y que se ha convertido en foco de medios, políticos y curiosos. Los argumentos tienen esa solidez de ahora que se basa en el capricho, el populismo y la improvisación más que en el estudio, la conveniencia y la legalidad. Los argumentos: que hay muchas salas (en este barrio no hay ninguna) que van a poner muy cerca un centro de desintoxicación para ludópatas y que también hay relativamente cerca dos o tres colegios. Y luego la lucha, la eterna lucha, han llenado el barrio de papelitos, los han pegado por farolas y árboles y anuncian un debate sobre la cuestión en un centro cultural, no es menos curioso el empleo de la palabra “debate” ya que solo participan ponentes del mismo partido Más Madrid, pero claro…

Yo he pensado mucho en esto porque me parece un triste ejemplo de nuestra realidad política y social: capricho, cuestiones personales, envidias, charlatanería, afán de protagonismo y nada más… No abren el debate sobre el juego y su raíz como no lo hacen de ninguna manera sobre el alcohol o las drogas, van a lo fácil, lo pequeño, en este caso un local de barrio que además va a dar empleo fijo a catorce personas.

salon juegosA mí me repugna el afán de juego que hay en España sin embargo la apertura de un local con licencia legal me parece bien. No sé si entraré a jugar, pero lo harán otros que estarán en su derecho y que no serán ludópatas por ello como no es un alcohólico el que bebe de forma habitual. ¿Hay bares en las calles donde se rehabilitan los alcohólicos? ¿hay bares o locales de copas en las cercanías a los colegios? me temo que sí y es normal que los haya. Porque el problema del juego y la juventud no está en los locales, por desgracia, ni siquiera en los teléfonos móviles, Tablet y ordenadores (que también) está en la educación y el esmero de padres y profesores, algo clave desde hace siglos y que nuestros políticos de turno no tienen la mínima intención en cambiar.

¿Alguien ha escuchado dos veces la palabra Educación a Pedro Sánchez? ¿y a Rajoy? ¿y al que quiso estar en su puesto? ¿y al que quiere estarlo mañana? me temo que se escucha casi lo mismo que la palabra empleo.

Y luego nuestras dramáticas paradojas, nuestra moral doble y precaria, la misma que paraliza el país el 22 de diciembre… pero es que es Navidad, la misma que aplaude a artistas que la anuncian en televisión, la misma que suspira por el actor a actriz que sale en el nuevo anuncio publicitario.

Para terminar con todo esto, vamos a clausurar el local nuevo de Doctor Esquerdo, pues vale…

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