abril de 2024 - VIII Año

“Venceréis, pero no convenceréis”

Vemos los datos por distrito y municipio en las elecciones de la Comunidad y la victoria del Partido popular ha sido sonora. No entraremos aquí en las causas de la derrota de los tres partidos de izquierda, ni en su estrepitosa pérdida de apoyo social. Quizás el cambio de estrategia en plena campaña no ha favorecido: la intención de atraerse a C´s, con los antecedentes de Ignacio Aguado renunciando a ser presidente con acuerdo del PSOE, y lo sucedido en Murcia y en Castilla León, no auguraban nada bueno; el cambio en plena campaña de “con este Pablo Iglesias no”, acaso buscando el acercamiento anterior, a, querido Pablo, tenemos quince días para ganar las elecciones, ha producido desconcierto en los votantes; quizás la bonhomía y la talla intelectual y moral de Gabilondo, no tenían campo para moverse en el cieno, o ha existido algún consejero áulico que ha metido la pata hasta el corvejón. Lo sucedido deja en entredicho si la moderación y la racionalidad aúna voluntades más que la visceralidad provocativa, y si la condición económica y social determina la preferencia política.

Nos parece que este ha sido un resultado anunciado donde han concurrido dos corrientes de resentimiento: La del Partido Popular por haber perdido una moción de censura y haberles estallado en la cara los casos de corrupción, y la de VOX por haber visto salir los restos de Franco del Valle de los Caídos. Ambas fueron creciendo en las capas profundas de sus militantes y simpatizantes, y la de VOX amenazaba con ponerse a la cabeza, acaparando la crispación y el exabrupto, amenazando con el desbordamiento por la derecha. El PP se puso a su grupa, y ambos resultaron en un revanchismo insultante que mueve vísceras y pone a su servicio las neuronas, olvidando que donde las vísceras actúan se pierde racionalidad y la libertad deja de existir.

Invocaron libertad y la masa social no la relacionó con la corrupción, ni con la conducta neoliberal que les es propia, ni se les preguntó qué habéis hecho en la historia con la libertad de todos. Alzaron la libertad como eslogan y la palabra fue resorte subconsciente de las ansias reprimidas por el confinamiento, “la cañita que tanto nos gusta” y las cajas registradoras de la restauración. De ese modo, las vísceras resentidas hallaron el cauce para agitar intereses y deseos reprimidos.

Sabemos que es característica de la derecha la voluntad de poder que dijera Nietzsche, y lo patrimonializa; conocemos que, si esa voluntad de poder pierde inesperadamente lo que considera posesión, cosecha frustración, y esa frustración produce agresividad, y se mueven los instintos revanchistas externamente asistidos por su red clientelar. Existe en la Comunidad de Madrid una derecha orgánica, bien trabada por largos años en el poder, políticamente servidora de los intereses económicos que la sustentan, soportada por medios de comunicación, productora de clientelismo en red, que actúa mediante una estrategia apropiativa y conservadora de lo que considera propio.

En el hondón de su historia, ha procurado mantener alejado el pensamiento crítico de las universidades, a las universidades de la problemática social y política, a la juventud desconectada de los debates ideológicos, al pueblo dominado por la provisión y la escasez. Sin duda les molestaba que la Universidad hubiera tomado cartas en la política, y que su juventud hubiera dicho: también eso es cosa nuestra. ¡Y han ganado! ¡Incluso en los barrios y municipios de mayoría obrera!

Es llamativo el uso que han hecho del eslogan libertad, vinculado a fechas próximas al Dos de Mayo. ¿Han reparado ustedes en la prodigalidad con que han emitido la serie televisiva de Garci? ¿Alguien ha recordado cómo el pueblo llano llamaba “El Deseado” a Fernando VII? ¿Cómo la turba tomó al asalto el Palacio de Las Cortes, destruyendo la estatua de La Libertad y las placas con la Constitución?

Que todo ha estado muy maquinado es indudable. La pólvora la puso el resentimiento, servido en plato frío de la astucia. Había que erosionar al Gobierno, salido de la moción de censura con el apoyo de los demás partidos, hartos del PP; un gobierno ocupado en gestionar la más grave crisis sanitaria mundial desde la llamada “gripe española”, con una sanidad pública madrileña sistemáticamente socavada por los largos años de gobierno del PP, y unos ancianos dejados a su suerte en las residencias. Como Humpty Dumpty sobre la valla, diciendo aquello de las palabras significan lo que yo digo, colocaron a Cayetana Álvarez de Toledo en las Cortes para que actuará de ariete, de manera que Pablo Casado no se desgastara demasiado en las acometidas.

Pero he aquí que el estilo bronco de Cayetana se identificaba mejor con la corriente de opinión revanchista de VOX que el propio Casado, y su tendencia a singularizarse le dejaba en mal lugar. Se buscaba remplazo que no fuera amenazante para Casado, y en el feudo madrileño, a escala autonómica, creyeron encontrar el percutor que diera el tiro de gracia, asegurando la base de Madrid, en la forma de un victimismo insultón y provocador, ¡y han ganado! Hay que repetir aquí la frase que D. Miguel de Unamuno dirigiera a Millán-Astray: “ganareis, pero no convenceréis”. Se les ve el plumero y la pasta de que están hechos. Han puesto música a danzantes, pero han abierto heridas que no caerán en el olvido.

Han polarizado deshumanizando a la alternancia política, calificándola de ratas y de otras “lindezas”, deshumanizándose en ello, sin importarles el contagio emocional producido en su militancia y simpatizantes, ni el daño producido a la convivencia democrática. Acaso creyeran que, tras las elecciones, sajando al enemigo para la toma del poder, esa peligrosa consecuencia caería en el olvido. A ello corresponde la máscara de humanidad visitando a Gabilondo en el hospital ante una nube de cámaras, sólo carnavalesca. En otros, enemigos inveterados del sistema democrático, si éste se rompe mejor. ¿Quién puede olvidar aquello de los 26 millones de españoles a los que hay que fusilar, o las balas y navajas enviadas por correo? ¿No les habla esto de un deseo y una voluntad que de momento no se atreve a llegar a más?

Nos han dado la función y han conseguido el aplauso, y no el pateo, del personal. Después del espectáculo, tienen dos años, con la pandemia ya controlada, donde la sociedad tendrá ya sólo ojos para la gestión, y no es lo suyo ocuparse del bien común sino de los privilegios que les dan y mantienen en el poder. Aunque, como tontos no son, y tienen fondo de armario, repartirán “bondades”. La sociedad, madura y abierta, necesitará ojos sagaces y verdaderos periodistas que descubran “la segunda casaca” que dijera Galdós. La catarata de libertad que han creado en los ojos que les han dado la mayoría, caerá por el peso de lo que son en verdad.

En el subidón de su euforia, elevarán a Ayuso a los altares, al margen de su competencia para gobernar, y será un pedestal de espuma que acaso convenga a Casado para no perder su silla. Les espera la prueba del algodón, la gestión y el encaje de la ultraderecha de VOX. En estos dos años que tenemos por delante, ¡pero desde ya!, la izquierda en Madrid necesita liderazgos fuertes que aúnen entereza política, inteligencia crítica, ética civil y procedimental, ejemplaridad y cohesión. ¡Basta ya de facciones cainitas! Quienes un día fueron, dejen como légamo lo sido. Su hora ya pasó. Actúen como consejeros si se les pide consejo, pero en privado. ¡Y basta de traidores! Porque si a uno que fue y afortunadamente ya nada representa, no le importa (omito por impropia la expresión chulesca) que le abran justo expediente de expulsión, ha enterrado de un plumazo su pasado. Buen don Guido y equipaje/ ¡buen viaje!.

Un nuevo entontecimiento puede enceguecer al PP: pensar que el triunfo electoral cosechado en Madrid tiene alcance a nivel nacional. Pudiera fortalecer su posición en autonomías que ya gobiernan como Andalucía, con gobiernos relativamente nuevos, sin tiempo todavía para el fango, y si Susana Díaz no se empecina en agarrarse al cargo. Al margen de imputaciones, la sombra de Griñán es alargada. No así en Murcia, que prolonga la toma del poder gracias a “operaciones” cuando menos dudosas que le producirán desgaste, mientras Castilla y León camina como el volatinero de Nietzsche: en la cuerda floja, y la izquierda sólo tendrá que moverla un poco. En Cataluña y en el País Vasco se llevaron un soberano revolcón, y si el PSOE consigue hacer valer su mayoría de votos, o Esquerra gobierna en solitario como pretende, necesitada de apoyos, allí el PP y VOX muerden en hueso, y no digamos en la Comunidad de Valencia, pese a la “rica aportación” de Toni Cantó.

España está formada por diversidades en convivencia que no admiten la uniformidad, una uniformidad que al perdurar en el tiempo produce la corrupción que devora la historia del PP, aunque se laven la cara. Nada hay más vulnerable que el fango cuando en democracia cree poder actuar con impunidad. Quizás por eso algunos fingen democracia sin creer en ella ni practicarla. No está el regeneracionismo en su genética. En el acercamiento a VOX tienen el germen de su decadencia si la democracia resiste. Hay alianzas que son fatídicas.

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